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30.05.2017 | Deportes | 97 lecturas




Juventud ganó en tranquilidad

Juventud ganó en tranquilidad
San Martín ahoga el tiro de Núñez, en la victoria verde por 3 a 1 en Nueva Helvecia.

Juventud Unida logró nuevamente tres unidades en calidad de visitante al derrotar justificadamente y con luz a Nacional de Nueva Helvecia en su feudo por 3 a 1. Con esta victoria, el conjunto de calle Lavalleja se sitúa al término de la primera rueda segundo en la Serie C (condición que comparte con San Rafael), cuatro puntos por detrás de San Carlos, que igualó como local ante Atlético Valdense y llegó a las 10 unidades.

En el espectacular complejo tricolor y en una tarde gris, los primeros minutos tuvieron al elenco orientado por Luis Ferrari como neto dominador de la pelota y el terreno, sabiendo de la necesidad de cosechar unidades fuera de casa, tras dos caídas consecutivas. Allí, Juventud manejó con criterio el balón con Joaquín Ramos y Sebastián Perdomo, y tuvo algunos chispazos por izquierda de Agustín Guerra. Por eso, la primera la tuvo el número ocho, a los dos minutos pero su remate se fue muy cerca del arco defendido por Mario San Martín.

A pesar que la visita controló el trámite en ese entonces, Agustín Bombi aviso en el otro arco, cuando le dejaron un “cachón” y remató fuerte y cruzado, pero Nicolás Facal se estiro de buena forma y solucionó una pelota complicada. Ese tanteo del potente centro-delantero, ex Artigas, fue una jugada aislada para el local, porque luego le costó una enormidad llegar con peligro al arco visitante.

Belarmino-San Martín, hicieron un correcto partido y no pasaron apuros para controlar a Bombi y a su compañero en ofensiva: Matías Daghero. Y a partir de que Juventud se sintió seguro atrás, empezó a soltarse más en ataque. A los 9’, Joaquín Ríos estuvo a punto de convertir pero su tiro pasó rozando uno de los caños de la valla defendida por San Martín.

Y cuando mejor estaba el elenco verdolaga, llegó la primera emoción de la tarde: Leonardo Posse recibió en tres cuartos de cancha, recorrió pocos metros con la pelota y desenfundó un misil, que con complicidad del arquero local y la cancha mojada, estalló en el fondo de las mallas para el festejo de la parcialidad visitante.

Ese tanto delimitó el rumbo del encuentro, porque fiel al manual visitante, Juventud se hizo fuerte contrarrestando el toqueteo apático de pelota de Nacional, y comenzó a encontrar espacios para lastimar. Allí, el trabajo de Ríos fue fundamental para que luego Ramos pudiera hacer su juego. A los 24’ una buena corrida de Agustín Núñez no tuvo final feliz, porque nadie llegó por el medio de buena forma para empujar el balón hacia la red. Y siete minutos más tarde un potente disparo de Perdomo por derecha, hizo que San Martín se esforzara para sacar la pelota al tiro de esquina, cuando varios verdolagas se aprestaban para gritar el segundo tanto.

Y en ese insistir, la visita volvió a tener su premio, a los 39 minutos, cuando Núñez encaró por derecha y lo dejó de cara al gol a Posse, que definió fuerte y bajo al primer palo y duplicó diferencias.

Con esos dos goles de diferencia, se fueron al descanso, con la sensación de que si Juventud lograba afinar la puntería podía lograr incrementar la cuenta de goles, ante un Nacional que se vio maniatado y que tuvo problemas en la contención y caía sin levante.

MÁS DE LO MISMO

El complemento tuvo una nueva variante en Nacional: adentro Luciano Guerra, para tratar de darle mayor claridad en ofensiva, afuera Diego Rodríguez. En Juventud volvieron los mismos jugadores a escena.

La tónica del partido no cambió demasiado a lo visto luego del primer gol verdolaga. Nacional estuvo al borde del nocaut una y otra vez, y solo era esperable que la contundencia del visitante fuera mayor para sumar más goles. Posse, Ramos, Núñez y Perdomo tocaron la puerta del gol en varias oportunidades, pero a veces la mala definición y otras la intervención de San Martín estuvieron en escena.

Lo de Nacional fue muy limitado, ya que no solo dejó demasiados espacios en su retaguardia, que Juventud no aprovechó al 100 %, sino que en ofensiva fue un equipo previsible, lateralizando mucho el juego o tirando pelotazos a Bombi, que tuvo que chocar una y otra vez con la pareja de zagueros de Juventud y perdió mucho más de lo que ganó. Hasta que pasada la media hora del complemento, Posse y Jonathan Díaz combinaron bárbaro, para que el ex Independiente y Peñarol, tocara a la red dentro del área y cerrarle la persiana al juego.

De allí en más hubo muchas ganas de Nacional, reclamos y tarjetas más que nada, y hasta algunas jugadas dudosas que ofuscaron al local, donde en la única que no acertó el palmirense Eduardo Castillo, fue en un claro penal de Facal ante Leonardo Herrera, cuando este último lo quiso gambetear sobre la línea final de la cancha; luego fue un más que aceptable manejo del partido del colegiado.

Sobre el final, y tras una muy buen mano a mano tapado por San Martín a Posse, en el arco de enfrente, Bombi venció a Facal con potente remate bajo en una pelota que no tenía dueño dentro del área luego de un tiro de esquina.

Ganó Juventud y respira, pudo ser por más, pero en definitiva sumó nuevamente en tierras colonienses y acomodó el cuerpo en la serie, en la que se prevé un mano a mano infartante con San Rafael por el segundo lugar.

Por: Santiago Fontes

Fotografía: Sebastián Parentelli.








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