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16.08.2017 | Deportes | 523 lecturas




Central en la final de la Copa de Clubes: marca registrada

Central en la final de la Copa de Clubes: marca registrada
El equipo de San José tiene un estilo de juego característico.

Central tiene clase. Es un equipo que no brilla, pero que mantiene la marca en el orillo; con los mismos nombres y también resultados: 3-0 al copetudo Porongos trinitario y pasaje a la final en mano, para ir en busca de una nueva gloria, la tercera, en muy pocos años.

En la ida, el decano había caído por la mínima en Trinidad, por eso, desde el vamos intentó amenazar el arco custodiado por Facundo Vidal, pero en la primera mitad careció de contundencia; eso que le sobró en el complemento y por eso justificó su imposición ante el elenco poronguero.

En el primer capítulo el decano muchas veces abuso del pelotazo a Pablo Cabrera, que fue bien controlado mayoritariamente por los zagueros visitantes. Pero lo mejor del elenco orientado por Claudio Perazza, pasó por los pies de Eduardo Hernández, ya que el “Chumbo” clarificó el juego y se asoció con los muchachos que tenían el trabajo de ir por las bandas.

Allí, Central lastimó. Una gran jugada de Marcelo Moreira por izquierda y el centro atrás, el de la muerte, encontró a Cabrera solo, pero su remate se estrelló en el caño. Antes, Matías Nantes había probado las buenas manos de Vidal con un remate de lejos.

Sin ser una tromba, con paciencia y sapiencia, el local golpeó la puerta de gol, una y otra vez, pero en esa primera etapa nadie le atendió. A los 22’, un remate de lejos de Hernández reventó el travesaño visitante para el lamento de la parcialidad del decano. Y cinto minutos después, Juan Ignacio Guardado disparó afuera en un mano a mano con Vidal que lo atoró bien, tras buena jugada colectiva entre el “Chumbo”, Rodrigo Boutureira y el hábil volante.

Lo de Porongos fue muy pobre. Se limitó a contender al rival y no pudo explotar la velocidad de Diego De Carlos. El conjunto trinitario estuvo partido de mitad de cancha hacia delante, donde Ignacio Schneider fue bien controlado por sus marcadores.

Y en situaciones contra el arco de Fabio García, apenas se rescata una, tras un tiro libre, en el segundo palo apareció solo Federico Ruíz Díaz, pero su cabezazo desde un ángulo muy cerrado y cerca del arco se perdió afuera.

A LA VUELTA El gol decano parecía madurar si la tónica del encuentro se mantenía, era cuestión de afinar la puntería.

La segunda etapa no tuvo variantes en las escuadras, pero tuvo el grito máximo en el fútbol y también polémica. Es que a los cuatro minutos, Nantes se fue hasta las últimas consecuencias por derecha y tiro el centro, Cabrera fue en busca del útil en las alturas y pareció cometerle falta a Vidal, esto no fue advertido por William Palacios, y la pelota se metió entre tanto forcejeo mansamente en el arco visitante. Locura total. La de la hinchada decana en el festejo, y la de los jugadores de Porongos en cancha con airadas protestas sobre el colegiado canario.

Ese tanto “toco” emocionalmente a Porongos, y ni que hablar el mazazo que recibió pasando el cuarto de hora de juego. Una pelota larga puesta para Cabrera fue despejada a medias por Vidal, y de frente, con el arco desguarnecido, la pelota cayó en los pies de Hernández, que a la carrera y como si tuviera una mira telescópica introdujo la pelota por encima del cuerpo del guardameta y puso a toda su gente a festejar.

El segundo golpe pareció mucho, Central sacó su chapa y comenzó a hacer pasar los minutos con su toqueteo intelectual de balón. Con Hernández como artífice, con Boutureira mordiendo en el medio, con Cabrera yendo a todas arriba, y también la seguridad de Castro atrás; el decano pisó firme, se sintió en la final del Interior.

Porongos apeló a los cambios, pero no fue suficiente, fue más de lo mismo. Un equipo previsible en ataque y con grietas atrás. Y tras cartón, Rodrigo Bogado le propinó un patadon a Boutureira, y Palacios esta vez acertó al mandarlo temprano a las duchas.

Sobre el final, con más espacios, el “Chapa” Matías Chacón decoró el resultado y todo fue alegría, abrazos y emoción, en tienda decanas, luego de otra buena jugada colectiva entre Hernández, Cabrera y Boutureira, que finalizó el ex Campana y San Lorenzo con un sutil toque corto.

Ganó Central y quedó en las puertas de conseguir otra vez lo más grande del Interior. Ganó porque nunca se desesperó, porque encontró nuevamente figuras individuales en un gran nivel y porque tiene la marca en el orillo: esa de ganar, y llegar a definir cada torneo que disputa, en su gran mayoría.

Por Santiago Fontes

Fotos: Sebastián Parentelli.








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