Libertad, dpto. de San José, Rep. O. del Uruguay

Última actualización: hace 5 horas


05.07.2017 | Deportes | 94 lecturas




No estuvo "lito" para avanzar...

No estuvo "lito" para avanzar...
Campana no pudo seguir en la Copa.

Se terminó el sueño copero de Campana tras igualar 2 a 2 en la revancha ante el mañoso Lito de Minas, y no poder levantar el 0-1 de 15 días atrás en la capital minuana.

La principal razón de la eliminación tricolor fue porque más allá que puso mucho ímpetu y fue al frente, no tuvo la contundencia necesaria en las chances de gol que creó, y muchas veces cayó en el juego de su rival, que corto sistemáticamente con faltas, friccionando el trámite e hizo lo que debe hacer cualquier conjunto que llega a una instancia de revancha con ventaja: hacer del reloj su aliado.

La primera etapa comenzó con un trámite parejo, donde ambos equipos se prestaron la pelota sin lastimarse. Con dos líneas de cuatro bien plantadas, Lito estuvo compacto en la faz defensiva, y si tuvo que revolar más de una pelota afuera del Camaití no se avergonzó. El local intentó con su típico juego asociado por las bandas, pero Facundo Lapeira no estuvo en su mejor tarde y además quedó muy solo contra el costado zurdo. Por el medio y la derecha, Matías Rey y Gabriel Mattos, cayeron en la fricción de ¾ canchas que propiciaron una escasa participación de Bruno Arqueta dentro del área, por eso tampoco sucedieron chances concretas de gol para Campana.

Con el correr de los minutos, y dentro del esquema elaborado por el DT visitante, Pablo Almandos, los veloces punteros de Lito empezaron a tener otro rol. Allí, a los 26’, Matías Lacoste se filtró por izquierda pero su tiro fuerte y bajo lo controló muy bien Edison Méndez. Y de a poco, el conjunto visitante se fue soltando en ataque, y en la segunda oportunidad de cara al arco de Méndez, no perdonó. Es que apenas pasada la media hora, un centro metido como un puñal al corazón del área tricolor, encontró muy libre de marcas a Emiliano Hernández que ganó por la azotea y puso a su parcialidad, que acompaño en buen número, a festejar. Pero, esa incidencia fue clave en la serie, ya que el volante tocó la pelota con la mano y no con la cabeza, como varios creyeron, incluso los árbitros y convalidaron el gol, en un grosero error, sobre todo del primer línea Pedro Fernández, que estaba de frente a la jugada. Insólito pero el real, el calvo volante de Lito se vistió como Maradona en el Mundial 86, e inclinó la balapara los suyos.

Luego de las protestas tricolores, y el malhumor justificado, Campana se desdibujó por completo, no encontró el norte, y solo se rescató una media vuelta de Felipe Reyes en el área, que rebotó en un defensor, y se fue cerca de uno de los palos del arco defendido por Fernando Armanetti.

AMOR PROPIO

Para el complemento y debido a las necesidad, Fernando Rodino la jugó con los ingresos de Luigi Antonini e Ignacio Silva. El primero para tratar de “limpiar” el juego en ofensiva, y el segundo por su explosión y velocidad por la banda. Y desde el vamos, el tricolor pisó el acelerador, y ya a los cinco minutos, Armanetti le tapó un cabezazo con destino de red a Lapeira.

El control de la pelota fue campanera, y aunque no fue muy vistoso en su jugo ni prolijo, por momentos arrinconó a su rival. Un remate de lejos de Rodrigo Sande (de buen rendimiento) pasó a metros del palo derecho. Y tres minutos después Armanetti desactivó un centro atrás de Arqueta, que tenía olor a gol, porque llegaba un jugador tricolor por el medio.

Por si todo eso fuera poco, la más clara la tuvo el propio goleador ex Rentistas, que luego de hacerle un globito al arquero rival, un defensor minuano la sacó en la línea, y en el rebote el tiro de Arqueta fue interceptado por el hombre vestido de violeta, que defendió el arco visitante.

El empate merodeaba, se palpitaba y era (como mínimo) lo más justo a esa hora en el Camaití, pero una contra letal, terminó de mover los cimientos del piso tricolor, cuando Lacoste se la jugó toda por derecha, y mandó el centro atrás que interceptó Armanetti por el segundo palo, para propinarle un golpazo al mentón de Campana.

A pesar de que faltan solamente 15’ para el final, el tricolor siguió yendo, sabedor de que iba por la heroica de convertir cuatro tantos para mantener las chances de avanzar. Y tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe, como reza el dicho; porque tras una jugada rápida en el ataque local, un zaguero interceptó un envió con la mano que Oscar Apolinario pitó como pena máxima. De ella se encargó Arqueta, que puso la pelota abajo, pegada al palo derecho, donde Armanetti adivinó pero no llegó, y la diferencia se achicó.

Campana no titubeó y con muchas ganas y esfuerzo siguió golpeando la puerta del gol, ante un Lito que sintió el desgaste físico en el último cuarto de hora. Y a los 36’, una pelota puesta para Silva por izquierda y el centro de éste fue a dar en otra mano, y otro penal bien decretado por el colegiado canario. Otra vez Arqueta, y otra vez el mismo resultado: gol. Esta vez el remate del goleador fue fuerte, casi al medio del arco.

Con siete minutos reglamentarios por jugarse, más la adición, varios hinchas tricolores soñaron con la hazaña, que no se pudo cristalizar, porque entre el tiempo que “ganó” la visita, más algunos encontronazos que derivar en tarjetas, el minutero corrió rapidísimo, y así se despidió Campana de la Copa Nacional. Con la frente en alto y dejando todo si, pero masticando bronca, quizás consigo mismo por errores puntuales o malas definición, que le costó el adiós ante un rival que no mostró nada del otro mundo, pero que tenía un libreto de juego bien aprendido.

Por: Santiago Fontes

Fotografía: Sebastián Parentelli








Periódico La Semana - ® 2001-2017 - Libertad, dpto. de San José, Uruguay - Hosting/desarrollo info@crearte.net.uy