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Variedades

El durazno, un deleite para los sentidos

4 minutos de lectura

Una de las bondades de la época estival, tiene que ver con la gran variedad de frutas que ofrece. Esa riqueza de sabores, permite además de disfrutar de ellos, nutrir el organismo y mantener las defensas altas para la próxima estación otoñal. Se trata de una fruta que tiene mucho para aportar, ofreciendo gran parte de lo necesario para tener energía y un organismo nutrido.

Al igual que sucede con todas las frutas y verduras, siempre presentan un máximo potencial  cuando son consumidas en su época, y en el caso del durazno, este es su momento. Por ello, es recomendable siempre aprovechar ahora sus altos valores vitamínicos.

Dueño de un sabor único y delicioso, el durazno es muy saludable y con muchas ventajas para la salud. Los beneficios de este fruto están dados gracias a su gran concentración de vitaminas y minerales.

Datos del Durazno

Como muchas veces se dice, todo alimento entra primero por los ojos, luego seduce el olfato y en última instancia, su degustación, pone el toque final y esta conjunción es una de las características notorias del durazno, lo que lo hacen un fruto muy interesante. Sus particulares atributos estimulan los sentidos por lo que es difícil ignorarlos al momento de elegir frutas. Es agradable a la vista, por su color anaranjado-rojizo, presenta un delicado y penetrante aroma, su piel suave y aterciopelada es muy agradable al tacto y para el paladar, ofrece una exquisita mezcla agridulce.

Dejando de lado aquello que todo lo rico engorda o no nos aporta nutrientes, el durazno, en este caso, escapa a la regla ya que es un fruto que ofrece importantes beneficios para toda edad y para diferentes patologías, incluso para dietas de adelgazamiento ya que poseen muy pocas calorías.

Es debido a estas propiedades, aroma, textura y sabor, que es uno de los frutos más seductores, lo que ha hecho que forme parte de la dieta del ser humano desde tiempos remotos, y su cultivo se practica desde hace siglos en China, su tierra de origen.

Este suculento y jugoso fruto, conocido en otras latitudes como melocotón, es producido por el duraznero (Prunus persica), árbol que forma parte de la familia de las rosáceas (rosaceae), como lo son el manzano, peral, almendro, ciruelo, cerezo, fresa, zarzamora, frambueso y, por supuesto, de todas las variedades de rosas. Aunque es originario de China, debe su nombre científico a Persia (Irán) debido a que a través del comercio con esta región se dio a conocer en Europa.

Su consumo está distribuido por todo el mundo, principalmente al natural, aunque es muy común que se comercialice en almíbar o preparado como mermelada; también se incluye en la elaboración de ensaladas, gelatinas, tartas y pasteles. Además de ser un rico manjar, el durazno es para los chinos y otros pueblos símbolo de larga vida e inmortalidad, y por ello no es raro encontrar su imagen en pinturas de esta región del planeta o formando parte del decorado de muchas porcelanas. El duraznero es un árbol pequeño que florece en primavera, da frutos en verano y pierde sus hojas en otoño; alcanza hasta 6 metros de altura, aunque a veces crece poco y puede parecer un arbusto.

Aunque hay muchas variedades, los más conocidos son los de carozo rojo, en los que la pulpa toma el color de la semilla porque ambas están unidas, y el conocido Rey del monte, en los que el carozo está suelto y es fácil de separar.

Propiedades del Durazno o Melocotón

El durazno es un alimento muy nutritivo por lo que, es uno de los predilectos en la estación veraniega, momento del año en que se pierden muchos nutrientes por medio de la excesiva transpiración. Por sus componentes nutritivos, se ha de fomentar su consumo en todas las edades: niños, jóvenes, adultos, deportistas, embarazadas o madres lactantes y personas mayores.

Por un lado, es un fruto rico en hierro, magnesio, potasio, fósforo y zinc, así como vitaminas A (sobre todo en la cáscara), C, B1, B2 y B3, por lo que, sin ser sustituto de una dieta equilibrada, se recomienda su consumo en estados anémicos e inapetentes.

Además, el contenido de calcio de los duraznos deshidratados (los famosos «orejones») es bastante alto, y por ello se suele aconsejar que lo consuman las personas que desean incrementar o mantener estables los niveles de este mineral, por ejemplo durante la menopausia, con el fin de prevenir el deterioro de su sistema óseo.

En cuanto a la distribución de otros nutrientes, posee por cada 100 gramos, aproximadamente 0.6% de proteínas, 0.10% de grasas, 9% de hidratos de carbono y 1.5% de fibra, de modo que un durazno mediano, a pesar de su sabor dulce, no contiene más de 60 calorías, hecho que lo convierte en un postre ideal para personas sujetas a una dieta baja en calorías.

Posee propiedades diuréticas y laxantes, por lo que los especialistas aconsejan consumirlo a personas que necesitan activar su función de riñones o intestinos, o simplemente a quienes desean depurar su organismo y eliminar toxinas.

El contenido de beta-caroteno o provitamina A de los duraznos, de acción antioxidante, les confiere su color anaranjado característico y les convierte en una fruta de consumo recomendado para reducir el riesgo de muchas enfermedades. También por su aporte de potasio, es una fruta diurética, recomendada en el tratamiento dietético de diversas enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial u otras asociadas a retención de líquidos.

En relación con la sangre, aporta minerales directamente implicados con la formación y maduración de los glóbulos rojos: hierro, cobre y cobalto. No obstante, el hierro que aporta el durazno fresco o desecado, el organismo lo absorbe en pequeña cantidad. Para aumentar la absorción de este mineral, es conveniente tomar la fruta como postre de una comida variada, que haya incluido otros nutrientes que aumenten su absorción, como las proteínas abundantes en carnes, pescados y huevos o la vitamina C de ciertas hortalizas (morrones, tomate) y frutas (cítricos, kiwi, frutas tropicales…).

Los duraznos frescos, maduros además, son ricos en taninos, sustancias con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Además del propio fruto, otras partes del duraznero aportan importantes beneficios para la salud. Con las hojas y flores del duraznero se suele preparar té o infusiones curativas con cualidades particulares, ya que mientras las primeras son diuréticas las segundas son purgantes (laxantes), además de que se recomiendan para sobrellevar momentos de mucha ansiedad o nerviosismo, pues actúan a modo de suave calmante.

Debido a todas sus propiedades, elegir duraznos como el postre de verano, es una excelente idea para nutrir y purificar el organismo.

 

Por Yudith Píriz.

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