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Cultura

Rosina Gil y su inspiración pandémica: estrena «Varada» en el Macció

6 minutos de lectura

¿De qué forma una niña que se sentaba en la falda de su abuela costurera mientras cosía y permanecía horas en aquel regazo amoroso, seguro y tranquilo llega un día a un escenario con muros escalables y escaleras móviles a 10 metros de altura junto a uno de los elencos más profesionales del mundo?

Rosina Gil Banchero partió de la tranquilidad de su hogar con sólo 17 años para ser la Primera Bailarina Junior en el Ballet Uninorte de Paraguay. Ya integraba el elenco del Ballet Nacional del Sodre y no dudó en iniciar un viaje de permanentes idas y vueltas por el mundo, aferrada a sus sueños y pasiones, la danza, pero también el imprevisible descubrimiento de la acrobacia y la actuación.

Apasiona conocer la riquísima trayectoria de aquella niña que hoy sigue soñando y apasionándose a los 36 y que el próximo 4 de setiembre estrenará en el Teatro Macció, la primera obra de danza contemporánea de su autoría: Varada.

DE PASO | La pandemia sorprendió a Rosina Gil mientras armaba su valija liviana para regresar a Estados Unidos. Había venido por unos días, mientras el Cirque du Soleil trasladaba su impresionante infraestructura  de una ciudad a otra del país del norte. “Por suerte estaba en casa, con mi familia, habría sido muy duro encontrarme lejos en un momento así”, dijo la artista, para quien el destino le tenía guardada una agradable sorpresa.

Efectivamente, en febrero de este año, la bailarina recibió una invitación de la nueva directora del Ballet Nacional del Sodre, la galardonada María Noel Ricceto que le propondría volver a ser la Primera Bailarina del BNS que tenía como primer proyecto la realización de “Un tranvía llamado deseo”, obra que Gil ya había interpretado en 2011 a propuesta de Julio Bocca.

Como le había ocurrido en 2011 cuando Bocca le había ofrecido el primer lugar del ballet y la interpretación de Blanche DuBois en la adaptación de la obra de Tennessee Williams, Rosina Gil se sorprendió. “Fue fuerte, bien inesperado, yo estaba en el impasse del circo, estaba en Montevideo y recibir la propuesta de María Noel Ricceto fue una sorpresa enorme, super agradecida pero también una enorme responsabilidad, el volver a una compañía de ballet clásico, trabajar en puntas, lo percibí también como un reconocimiento a mi carrera, una valoración de lo que ha sido mi carrera también en el exterior”.

BLANCHE | En cuanto a volver a interpretar el personaje de Blanche la artista dijo que “era un desafío tremendo, una gran responsabilidad”. Agregó que ahora es “una Blanche 10 años más vieja” y enseguida acotó entre risas que en realidad, “Blanche no tiene edad y no quiere tenerla tampoco” aludiendo a la atormentada personalidad psiquiátrica del personaje.

Sobre el papel, Gil agregó que “es un personaje muy complejo, con muchas capas, muy interesante para cualquier intérprete, actriz  o bailarina. Fue un desafío muy grande, tanto para una actriz o en mi caso para una bailarina. Además la propuesta del coreógrafo (Mauricio) Wainrot hace mucho hincapié en la interpretación, si bien ya es complicada la técnica de danza lo más difícil es poder pasar por todos los estados del personaje que impone la obra”.

MADUREZ | La bailarina dijo que en esta segunda oportunidad, “me sentí como más fuerte, con más herramientas para sobrellevar lo que le pasa a Blanche. Tal vez siendo más joven percibía que Blanche era muy débil, muy vulnerable y en esta última vez, que volví a leer el libro, que vi nuevamente la película pude ver otros detalles de ella como en realidad una mujer fuerte y transgresora para la época”.

Rossina Gil agregó que “también me di cuenta de todos los temas que aborda la obra y que siendo más joven de pronto no entendía muy bien, no los percibí, pero ahora son temas que se hablan mucho más, como la violencia de género, la discriminación hacia los inmigrantes, el abuso sexual, la salud mental y cómo alguien llega a colapsar psicológicamente”.

La artista expresó que en los últimos 10 años “se habla mucho más de los derechos de la mujer, del no quedarse callada, el por qué el personaje de Stella, su hermana, no puede salir de esa situación de violencia” y agregó que “por suerte ahora se habla más, incluso la obra en el cine también fue censurada en su época (1951). Por ejemplo la parte del libro donde Allan está con otro hombre no apareció en la película, hoy por suerte esos temas se hablan más y hace que la obra también sea siempre muy actual”.

COMIENZOS | Rosina Gil ha dedicado casi su vida entera a la danza, siendo muy niña. “Empecé en una academia y a los ocho años ingresé a la Escuela, me recibí a los 16 y ya entré al Sodre; después me fui a Paraguay, luego a España seis años, después cuando empezó Julio Bocca (2011), volví y estuve cuatro años, después me fui a Brasil, luego a Estados Unidos con el circo y ahora vuelvo otra vez como primera bailarina”, en una compañía que en la última década logró un enorme reconocimiento internacional como es el Ballet Nacional del Sodre.

La experiencia en el Cirque du Soleil le significó a la bailarina adquirir otros perfiles artísticos, integrarse a uno de los elencos más profesionales del mundo, con las más altas exigencias físicas y técnicas, al consultarle si de niña era de las que viven trepándose a los árboles respondió entre risas que “no, para nada, era una niña muy tranquila, mi abuela era costurera y yo pasaba horas sentada en sus rodillas mientras ella trabajaba”.

Cuando recibió el llamado del circo para integrarse a una de sus 22 compañías “fue también un enorme desafío, con muchas horas de entrenamiento diario para tener entre 10 y 12 funciones semanales, sumado a los viajes permanentes de un lugar a otro de Estados Unidos”. Y pronto la dirección del Cirque le confió la función de Artistic Coach de su espectáculo Volta.

VARADA | El próximo sábado en el Teatro Macció se estrenará Varada, de la que Rosina explica que “es mi primera obra completa. Yo ya había hecho coreografías pero de 15 o 20 minutos, esta es una obra completa, dura 45 minutos y además tiene textos, que es algo totalmente nuevo para mí”.

La artista agregó que “siempre me gustó escribir y cuando empezó la pandemia me inscribí en un curso de dramaturgia por Zoom que lo daban Gabriel Calderón, Laura Pouzo, Anthony Fletcher y Santiago Sanguinetti. Fueron dos meses con cada uno y pude aprender mucho. También pasó que tenía tiempo de leer e interesarme por otras cosas, porque desde niña tuve ocho horas diarias haciendo danza”.

En cuanto a la obra Gil dijo que “se me empezaron a ocurrir personajes e hilar historias coincidentes con la idea coreográfica que tenía de Varada y poder hacer eso de la danza pero actualizado en lo que estaba pasando con la pandemia y cómo poder expresar en una danza esos sentimientos de ansiedad, incertidumbre y miedos”.

La bailarina agregó que “cuando se instaló la pandemia yo estaba en Montevideo en un impasse del Cirque. Ya me estaba por volver a Estados Unidos y de un día para el otro se cerraron las fronteras y no pude viajar, por lo que quedé varada, de ahí el nombre. La obra tiene ocho personajes en escena y en el desarrollo se muestra de qué modo cada uno experimentó sus ansiedades y miedos, porque al principio todos tuvimos mucho miedo, era algo desconocido y se veía como devastador”.

El proceso de la obra fue complejo por el momento que se vivía. Si bien “el confinamiento me permitió escribir, luego se hizo muy complejo el proceso de preparación, hicimos un casting en San José para seleccionar parte del elenco, en el que seleccionamos a un bailarín de Libertad, Manuel Pérez”.

La situación sanitaria impuso sus dificultades. Al respecto Gil explicó que “los ensayos en principio debieron ser vía Zoom, adaptando los muebles de mi casa a la escenografía” al mismo tiempo que cumplía con las exigencias de sus horarios en el BNS, el estreno de “Un tranvía llamado deseo” se postergó por la situación sanitaria y recién pudo realizarse en el pasado mes de julio.

Varada fue seleccionada en 2019 entre los Fondos Concursables del MEC, la Gestión y Asistencia de Dirección es de Rafael Martínez Crosa. El elenco está integrado por la propia Rosina Gil, Rafaela Molina, Jesica Schapira, Fátima Quaglia, Agustina Espinosa, Gonzalo Decuadro, Matías Buriano y Manuel Pérez. Luces: Pablo Pulido, Sonido: Pamela Cuenca, Colaboración artística de Laura Pouso y Sandra Américo. La creación, dirección, vestuario y escenografía corresponden a Rosina Gil.

Por Jorge Gambetta.

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