Cultura

Pakrash Bhatt, el titiritero hindú, que actuó con Karlos López, habló de su filosofía de vida

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Entrevistar a Pakrash Bhatt fue todo un desafío muy interesante, la barrera idiomática fue cayendo gracias a la ayuda de Karlos López y a la tecnología que oficiaron alternadamente o en forma conjunta a traducir el inglés peculiar del artista nacido en Jaipur, provincia de Rajasthan, en la milenaria India, hoy transformada en gigante económico. Un país continente con casi 1400 millones de habitantes.

La charla comenzó de manera muy informal, en el taller de Karlos López en la galería Fama, mientras una olla emitía aromas exóticos, gracias a las múltiples especias que acompañan a Pakrash en cada uno de sus viajes. Esa noche jugaba Uruguay ante Japón en Porto Alegre y al preguntarle si vería el partido, el artista dijo que “me gusta el juego real, no en la televisión, si es fútbol, juego fútbol, si es cricket juego cricket, pero no verlo en televisión, eso es sólo comercio”.

VER A LOS OJOS| Su filosofía comienza a surgir de las cosas más simples, “me gusta escuchar a las personas con problemas, si tiene problemas por la ropa, le regalo ropa, si tiene problemas para comer, le doy comida, eso me gusta, no siento gusto por la televisión ni los móviles” y agrega que le “gusta ver la gente a los ojos, así entiendo, tu miras una cara y ves un indio, pero puede ser un mexicano, o un uruguayo, pero los ojos al mirarlos ves el corazón, ver los ojos de la gente de verdad, eso me gusta”.

Para Pakrash la esencia de su trabajo – arte es ver la felicidad y la participación de su público. Muestra un video de muchos que guarda en su teléfono, con una de sus presentaciones con una sala colmada de público, muchos niños, un barullo ensordecedor, muchas risas, su público interactúa, los niños tocan los muñecos y juegan con ellos y el indio dice que “el contacto con los niños a través de los títeres es lo real, la televisión es sólo comercial, con el fútbol pasa igual, las personas compran a Messi, a Karlos, todo compran como mercancías, la gente es atrapada y no ve a los niños, no piensa, no come, solo ve la televisión o el móvil”.

SU OBRA| En su ciudad de origen Pakrash desarrolla un proyecto social importante. “Yo trabajo, gano dinero, compro comida, compro instrumentos musicales, para darle a los niños en Jaipur, dos veces a la semana a mi casa van 50 o 60 niños a comer, a aprender a hacer marionetas, a aprender a tocar instrumentos” y explica que le resulta sencillo; “con solo ocho kilos de arroz, cinco kilos de pollo, ellos comen, se divierten, aprenden a ganarse la vida en la calle” y agrega que “mientras yo estoy acá, allá en mi casa, mi hermano y mi esposa cocinan para los niños, ganamos abrazos, afectos, sonrisas”, cuenta.

En su gira por Sudamérica le ha impactado que “muchas personas no tienen casa, y en Uruguay hay mucha plata, en América hay mucha plata y mucha gente sin casa” y se pregunta qué pasaría “si cada uruguayo pusiera un peso cada día para comprar una casa, y otra, para la gente que no tiene nada” y explica que “en India hubo mucha corrupción durante muchos años, y la gente no comía, no tenía casa” y refiere a cambios sociales producidos en los últimos años, “hoy en cuatro años la India está perfecto, la gente que estaba en la calle, ahora tiene pequeñas casas, les han dado casas y la electricidad y el agua son gratuitas” y da una receta sencilla al decir que “la filosofía es que debemos cuidamos unos a otros”.

Pakrash llegó el miércoles a Uruguay junto a Karlos, procedentes de Argentina, justo en la última quincena de la campaña electoral hacia las Elecciones Internas de los partidos políticos, y algo le rompió los ojos, “yo veía carteles y folletos de la publicidad electoral y me decía ¡cuánta plata!” y preguntó cuánto salía una gigantografía para vía pública “¿cuánta comida es eso?, ¿cuántas casas?”.

INDIA| Para el artista indio “no se trata de religión ni política, somos seres humanos, todo tiene vida, los animales, las plantas, el ser humano, todo tiene corazón, todo lo que está vivo, tiene un corazón” y explica que “en India terminamos con el sistema de castas, los ricos se quedaron sin plata, la familia real no tiene más plata, se limpia sus propios baños, algunos lavan platos en los restaurantes, deben trabajar, se ha logrado una igualdad social que no teníamos, en cuatro años, con el cambio del gobierno”.

Tras los cambios políticos de 2014 en India comenzó el proceso de supresión real del antiguo sistema de castas, que formalmente estaban suprimidas desde la Constitución de 1950. Pakrash dijo que “ahora el Presidente es buena persona, el país ha tenido un crecimiento brutal, no hay prácticamente crimen en India, no hay problemas, mejoró el comercio, la industria, no tenemos problema de visa en América, ni en Europa”, pero se mostró sorprendido que “en Argentina estuve hace cuatro años y pagué 50 dólares por la visa, hoy tuve que pagar 250 dólares, están locos por plata en Argentina” concluyó.

URUGUAY| El titiritero demostró conocimientos sobre la realidad uruguaya y latinoamericana. Volvió a su teoría de la cooperación y la solidaridad, dijo que “en Uruguay, si cada persona pusiera cien pesos por día podría comprarse una casa para las personas sin techo, es lograr cambiar la filosofía de vida, un cambio de cabeza”, tomando un frasco de café instantáneo de un estante preguntó su precio en el mercado y de inmediato dijo “un café por una casa, todos ponen un café y alguien recibe una casa” con una firmeza y sencillez destacable, como si de lo más natural del mundo se tratase.

Karlos López, que fue una ayuda fundamental en la comprensión de la entrevista, interviene y explica que “Pakrash no es religioso, no es de los que pasan el día rezando, pero si tiene una filosofía que aplica en su vida, es la de ayudar al otro, ese es su desarrollo mental, hay que ayudar al otro, eso les viene desde siempre, es cultural, así como nosotros tenemos la mentalidad de competir con el otro” y si debemos pisarlo para estar mejor, lo hacemos.

El titiritero indio agrega que “hemos reunido en mi Asociación, un grupo de 4400 personas que aportan diariamente una rupia (0,50 pesos uruguayos), para las personas pobres, hay un compromiso para aportar esa plata todos los días, ese proyecto tiene un año, ya lo hemos hecho antes, y lo seguiremos haciendo”.

EL TITERE| Sobre su historia familiar, con 20 generaciones de titiriteros, el artista explicó que “algunas familias de titiriteros no les gusta hacer los muñecos para alegrar a los niños, sólo lo hacen para negocio, para venderlos, en Jaipur hay 200 familias que fabrican títeres, pero luego se venden a todo el mundo y ese es su negocio” y agregó que “algunos los hacen aún cuando no les gusta porque es un buen negocio” y por esa razón, acotó Karlos López, “Pakrash saca el espectáculo a la calle para que se vea al títere y llegue a la gente y que no sea algo comercial solamente”.

Pakrash dijo que quiere “desvincular al títere de las familias, porque en India el títere es propiedad de unas familias muy específicas que no quieren que nadie más haga títeres, yo les enseño a los niños a fabricar títeres aunque no sean parte de esas familias dueñas de los títeres, ahora hemos hecho en San Juan y en Mendoza algunos talleres para enseñar a los jóvenes a hacer títeres”.

El artista explicó que “mi padre fue titiritero, su padre fue titiritero, yo no tendría que trabajar, pero siento que debo enseñar a hacer títeres a los niños, soy feliz viendo cómo hacen sus títeres y pueden trabajar en las calles con sus títeres, las artes son muy importantes y sus energías son energías especiales y acreditan muchas actividades diferentes”.

Sobre su regreso a su país Pakrash dijo que “no he planeado aún cuando regreso a India, me gusta seguir enseñando los títeres a las personas y mostrarles un camino a seguir, que es un camino a seguir para su vida real, para ayudar a las personas a ser felices y que hagan felices a otras personas, es como dar a alguien mi vida y que ese alguien se la dé a otra persona luego”.

El artista agregó: “me gusta que mis títeres enseñen a los niños, les damos talleres, puedo enseñarles a hacerlos si quieren, a los jóvenes, para que tengan sus resultados y sean libres y puedan ir a donde quieran, en una vida en libertad, la vida de los títeres”.

Finalmente agradeció la hospitalidad de Karlos López, que le recibió en su taller y en su casa, dijo que “he visto los títeres de Karlos, son muy hermosos y una buena técnica, esto es muy bueno por lo que hace Karlos acá”.

El intercambio fue más extenso, todo él un verdadero golpe a las creencias y convicciones occidentales, un gusto enorme y un gran agradecimiento a Pakrash y a Karlos por su ayuda para una mejor comprensión y aprendizaje.

Por Jorge Gambetta.

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