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La miel, un néctar saludable

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Miel, dulce nutrición

Cuando se hace referencia a la importancia de incluir alimentos o complementos saludables con un alto aporte de nutrientes, sin dudas la miel integra esa lista.

Su textura viscosa y sabor agradable, la convierten en un ingrediente único e indispensable tanto para anexar en la alimentación como para consumirla en tisanas y otros preparados, evitando el consumo de azúcar refinada, También debido a sus importantes propiedades, se la puede utilizar como medicamento en varias dolencias.

Es sin duda uno de los mejores y más sanos alimentos de los que se puede disfrutar, sabiendo que aporta grandes beneficios a través de una completa lista de vitaminas y minerales que el organismo necesita para mantener un adecuado equilibrio.

Datos e historia de la Miel

La historia de la miel ha recorrido un largo camino. Se cree que sus orígenes se remontan al periodo Neolítico cuando ya era utilizada por el hombre con diferentes fines. Este hecho lo han podido comprobar investigadores al estudiar las pinturas rupestres de aquellos comienzos.

En culturas antiguas como la persa, egipcia, griega o romana, además de comerla directamente, la mezclaban con agua dejándola fermentar, para hacer bebidas alcohólicas, lo llamaban el “Néctar de los dioses”. La miel era considerada un manjar divino presente en muchas ofrendas dedicadas a los dioses. Era un producto muy valorado por las clases sociales más altas.

Por ejemplo en Egipto, y de acuerdo a diferentes investigaciones, aparece la miel en el papiro de Tebas, en el que esta formaba parte de la alimentación. Una antigua leyenda decía que la miel provenía de las lágrimas del Dios Ra y era parte de las ofrendas religiosas que hacían en el Egipto faraónico. También se utilizó la miel como conservante de la carne, para tratar las cataratas, como vigorizante, para curar llagas, cortes y quemaduras. Igualmente, hacían cerveza a partir de miel fermentada, y en los rituales de embalsamiento se utilizaban los propóleos.

Un dato curioso es que en la tumba de Tutankamón encontraron vasijas con miel en perfectas condiciones, a pasar de que habían pasado 33 siglos.

Por su parte en Grecia también tiene la miel una larga historia.

La miel de abeja era el alimento de los Dioses del Olimpo en la mitología Griega. Para ellos era muy importante tener la miel en su dieta para poder alcanzar una espiritualidad profunda. Además, a las colmenas se les atribuían un origen divino.

Por su parte en el Imperio Romano, el consumo de la miel de abeja era también muy importante. Además de utilizarla como alimento, los romanos transportaban el pescado de países remotos, dentro de vasijas llenas de miel donde se conservaba, de igual modo que las frutas. Más tarde, fue objeto de pago de tributos e impuestos.

Con la miel también elaboraban un vino que era considerado el licor de los Dioses, y los legionarios tomaban una bebida llamada Mulsum, que se elaboraba con vino y miel.

Hasta finales del siglo XV la miel fuel el único edulcorante conocido y una de las bases principales de la alimentación. En los siglos XIII y XIV se notó por ello un gran aumento de colmenas en gran parte del mundo debido a la gran demanda que continua hasta la actualidad.

Propiedades

La miel se define como el producto azucarado, natural y elaborado por las abejas a partir del néctar de las flores y otras exudaciones de las plantas.

Es un producto biológico muy complejo, cuya composición nutritiva varía notablemente según la flora de origen, la zona, el clima, así como el color, aroma y sabor, que dependerán de las flores de las que se obtiene y del tiempo que transcurre desde que es fabricada por las abejas hasta que se consume.

Entre sus componentes se encuentran hidratos de carbono, enzimas, aminoácidos, ácidos orgánicos, minerales, sustancias aromáticas, pigmentos, ceras, y otros.

Su concentración en azúcares lo convierte en un alimento calórico. Los principales azúcares son fructosa (38%), glucosa (31%) y pequeñas cantidades de sacarosa (1-2%).

La miel es un alimento básicamente energético, por su elevado contenido en azúcares, pero tiene un aporte calórico inferior (un 20% menos) al del azúcar convencional o sacarosa, lo que permite controlar mejor los niveles de glucosa en sangre, con un poder edulcorante mayor que el del azúcar.

Otros componentes de la miel son ácidos orgánicos (glucónico, málico, cítrico, oxálico, acético, láctico y fórmico), y enzimas como amilasa, invertasa, sacarasa, glucosidasa, catalasa y fosfatasa ácida.

Cuenta con sustancias que le otorgan capacidad bactericida, antiséptica y antimicrobianas y   antiinflamatoria,

Con su consumo se benefician, riñones, intestinos (suave acción laxante) y el cerebro, que toma los monosacáridos de la miel favoreciendo su actividad, que por otro parte es el que más azúcar consume.

Es un producto fácilmente digerible, ya que las moléculas de azúcar de la miel se transforman con facilidad en otros azúcares. Se difunde rápidamente a través de la sangre, constituyendo una fuente de energía de efecto inmediato (con agua tibia tarda sólo siete minutos) y su bajo pH y peculiar composición química, privan a las bacterias del nitrógeno necesario para su reproducción.

Contiene magnesio, potasio, calcio, sodio, cloro, azufre, hierro y fosfatos, vitaminas B1, B2, C, B6, B5 y B3, variando en cantidades según las cualidades del néctar y el polen del cual proviene.

En aplicación tópica, la viscosidad de la miel proporciona una barrera protectora que impide que las heridas se infecten, suministrando un ambiente húmedo cicatrizante que permite que las células de la epidermis se regeneren. Las propiedades bactericidas de la miel son bien reconocidas, por lo que es un alimento imprescindible durante los meses fríos, una cucharada de miel ejerce una suave acción expectorante y antitusígena

Debido a todas sus interesantes propiedades, incluir la miel en diferentes platos, tisanas o simplemente cruda, así como para aplicaciones externas, es una buen opción ya que es en sí misma, un súper alimento.

Contraindicaciones de la Miel

Pero también es necesario aclarar que no es del todo inocua, ya que la miel puede resultar tóxica para los bebés. Esto se debe a que, al mezclarse con los jugos digestivos poco alcalinos de los recién nacidos, favorece el crecimiento de esporas de la bacteria Clostridium botulinum, famosas por su toxicidad. Aunque la acidez estomacal de los adultos contrarreste su proliferación e impida que segreguen toxinas, el sistema digestivo de los niños más pequeños no se halla lo suficientemente desarrollado para hacerles frente, y por esta razón los pediatras aconsejan no alimentar con miel ni ningún otro edulcorante a niños menores de 18 meses.

 

Por Yudith Píriz.

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