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El canto como terapia sanadora

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Es cierto que la música puede provocar cambios y crear emociones que ayudan a curar diferentes patologías.  Escuchar música, ya se ha comprobado que tiene un rol  fundamental para el equilibrio tanto emocional como físico. Pero más que oír sonidos, la actividad de entonarlos, forma parte de una terapia sanadora.

Académicos y especialistas en medicinas alternativas, han expresado desde siempre que la música tiene un poder transformador. Desde épocas remotas, la música estuvo en los espacios públicos y los privados, en las calles, en las casas y en los eventos sociales.

Así ha evolucionado la música, con los tiempos, con los acontecimientos, con los estilos, pero siempre ha transitado junto a las personas, provocando una mística especial que cuesta definir con el lenguaje, porque en definitiva es más abarcativo que éste, involucrando la emoción, y allí, nada es mecánico sino sentido, lo que provoca un estado de placer.

La medicina, ha dado cuenta de los importantes beneficios que la música otorga al que la escucha pero más aún, a aquellos que cantan en su vida cotidiana. La neurociencia lo ha podido demostrar a través de diferentes investigaciones. Escuchar y entonar sonidos crea una transformación desde lo más profundo, ayudando en muchos casos a superar diferentes estados físico o emocionales, que pueden acarrear patologías complejas.

Existen diversas teorías, pero lo verdaderamente importante es que hay una íntima conexión con la música, en cualquier lugar, desde diferentes contextos y hasta en las circunstancias más adversas.

La musicoterapia, a través de la utilización clínica de la música, ha permitido que las personas que la practican, logren activar procesos fisiológicos y emocionales, que llevan a estimular varias funciones del organismo.

Según muchos estudios, en el cerebro se activan conexiones diversas cuando se escucha o hace música, por lo que se entiende que esta puede ser una herramienta poderosa en el tratamiento de trastornos cerebrales  ayudando a los pacientes a recuperar habilidades lingüísticas y motrices. Tanto es así, que hoy se sabe que la música es realmente sanadora y reconstruye áreas del cerebro que permiten sentirse mejor en situaciones extremas o traumatizantes. Por ese motivo, escuchar música o cantar, puede llegar a ser una de las mejores terapias.

 

INVESTIGACIONES |Además de saberse que cantar mejora la función cerebral, también se ha podido demostrar sus efectos sobre la salud en general ya que fortalece el sistema respiratorio y juega un papel importante en la prevención de afecciones graves, como la demencia. Los especialistas explican que ayuda a liberar endorfinas, unas hormonas que hacen menos sensibles a los estímulos y que suelen generar estados de ánimo negativo. Además de activar el impulsor de la dopamina, cantar libera otras hormonas del bienestar como la oxitocina. También puede disminuir los niveles de cortisol, lo cual reduce el estrés

Una investigación liderada por la Universidad de Helsinki ha identificado beneficios del canto. La investigación encontró que cantar mejora la función cerebral en personas que presentan afecciones del habla, como la afasia. Además, también se encontró que ayuda a moderar determinadas pérdidas asociadas al envejecimiento.

El trabajo fue liderado por el doctor Teppo Särkämö, que es director del proyecto PREMUS, una investigación de largo recorrido que se centra en la afasia, que explicó que “puede ser producida por un accidente cerebrovascular o un tumor cerebral. La identificamos en las personas que la padecen por su dificultad para comunicarse, tanto de forma oral como escrita. Esta enfermedad también puede afectar la capacidad para comprender lo que otros dicen o escriben”.

Los científicos hicieron una prueba con 25 personas con afasia y sus cuidadores. Con estos voluntarios se formaron coros. Al aplicar una técnica conocida como “terapia de entonación melódica”, encontraron que los pacientes eran capaces de expresarse mejor. “Se les pidió que aquello que querían decir lo hicieran cantando, así, se encontró que el cambio en su forma de expresión facilitaba precisamente esta expresión”, comenta Särkämö.

Los investigadores también hicieron varias pruebas de resonancia magnética funcional a los pacientes con afasia mencionados, como a personas de todos los rangos de edad. El objetivo fue el de establecer si cantar mejora la función cerebral en las distintas etapas de la vida. Uno de los primeros resultados fue verdaderamente llamativo. Los científicos establecieron que “las redes cerebrales asociadas al canto sufren menos cambios con el paso del tiempo que las redes asociadas al habla. En otras palabras, la capacidad de hablar se ve más afectada con la edad, que la capacidad de cantar”.

El director de la investigación señaló que “cuando cantas, se activan los sistemas frontal y parietal del cerebro, encargados de regular el comportamiento, y se utilizan más recursos motores y cognitivos asociados al control verbal y las funciones ejecutivas”. Agregó que las personas mayores que cantan presentan una mejor función neurocognitiva que aquellas que no lo hacen.

En las investigaciones de Teppo Särkämö y su equipo se ha encontrado que los miembros de los coros tienen mejores resultados en las pruebas neuropsicológicas y presentan menos dificultades cognitivas y mejores indicadores de integración social. “Dicho de una manera sintética, el canto ha mejorado el funcionamiento de su cerebro y les ha otorgado mayor calidad de vida”. Cantar también ayuda a recuperar parte de la función cerebral que se había perdido.

De acuerdo al estudio, cantar, sea en la casa, solo o participando en un coro, pone en juego capacidades complejas, pero al mismo tiempo exige menos esfuerzo que el habla. Por eso, se cree que cantar mejora la función cerebral incluso en personas con alzhéimer.

OTRO ESTUDIO| El doctor Gottfried Schlaug, es director del Centro de Resonancia Magnética Humana de la UMass y profesor de neurología de la Facultad de Medicina Chan-Baystate de la UMass en Springfield, Massachusetts. En sus trabajos estudia las imágenes cerebrales en contacto con la música, con lo que ha podido comprobar que cantar tiene muchos beneficios.

«Cantar una canción que conocemos, ya sea a solas o acompañados de otras personas, desencadena el sistema de recompensa en el cerebro y libera dopamina, la cual nos hace sentir mejor», afirma el experto.

Explica que el cantar beneficia varias áreas del organismo, permitiendo entre otras cosas, aliviar el dolor hasta la minimización de los ronquidos, mejorar la postura y la tensión muscular.

Los estudios identifican también otro beneficio que tiene que ver con su impacto sobre la función pulmonar. “Alcanzar todas las notas de una canción requiere una respiración profunda, que, a su vez mejora el consumo de oxígeno y puede ayudar a las personas con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica”.

Expresa el Neurocirujano: “ciertas personas que han sufrido daños cerebrales a causa de un ataque cerebral pueden cantar palabras o frases aunque sean incapaces de pronunciarlas”. Schlaug canta regularmente con sus pacientes de ataque cerebral para determinar si un programa intenso de canto ayudaría a su recuperación.

Aunque los neurocientíficos aún tratan de determinar por qué la terapia de canto ayuda a algunas personas que han sufrido un ataque cerebral, una de las teorías es que cantar activa la actividad cerebral y conecta redes en diferentes regiones del cerebro., sobre todo las del lado derecho.

«Los ataques cerebrales del lado izquierdo del cerebro suelen ser la causa de los problemas de comunicación», dijo Schlaug, El lado derecho del cerebro entonces tiene que compensar por ese impedimento. Cantar palabras y frases es el programa que se ejecuta en el mecanismo cerebral del lado derecho para que este funcione eficazmente».

Concluye que, “no obstante, aunque solo se cante en la ducha, todo el mundo debería hacerlo con regularidad. Al fin y al cabo, es una de las actividades más fáciles de realizar y puede tener un potencial terapéutico”.

“No cuesta nada», agregó. «Ni siquiera necesitamos un instrumento: nosotros mismos somos el instrumento».

Foto ilustrativa tomada de la web.

Por Yudith Píriz.

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