Sociedad

Día Mundial del Agua: un bien común, cada vez más escaso

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El agua dulce es un bien escaso e insustituible y también el fundamento de la vida en el planeta. En las regiones donde el agua es escasa, lo tienen bien asumido y cuidan de ella como un tesoro. En cambio, aún en muchos países que se dispone de ella en abundancia, no llega a asumirse el verdadero valor que representa. El agua es un elemento esencial para todos los organismos vivos. Su ciclo es fundamental para regular las condiciones ambientales, pero también para regular las temperaturas, de ahí su relación directa con el cambio climático.

En muchos casos, los problemas surgen como forma de tomar conciencia de aquello que se debe cambiar. Quizá en Uruguay en la primavera/verano 22-23, pudo experimentarse en su real medida, la importancia del agua, tanto para consumo como para la producción de alimentos, industrias y demás emprendimientos. A pesar de ser un país rico, con abundancia de recursos hídricos, sobre todo en sus ríos, arroyos y acuíferos, en este momento no escapó a la problemática de su escasez, produciéndose una grave sequía, debido a las escasas lluvias caídas desde la pasada primavera. Esta crisis, ha podido mostrar lo escasa que puede llegar a ser en ciertos momentos y cómo su uso repercute en toda la población.

Más allá de su acceso y la disponibilidad, es importante también, destinar recursos a cuidar su calidad, debido a que va en aumento la contaminación de fuentes de agua, lo que implica un acceso limitado al agua potable para uso humano, como ya sucede en otras partes del mundo.

Hace apenas unas pocas décadas, se utilizaba el agua de una forma poco sostenible, quizá con la errónea idea de que el recurso era infinito y que su suministro y accesibilidad serian una constante. Las generaciones más jóvenes tienen, ante la real posibilidad de escasez, tienen otra perspectiva y en parte están más concientizados de que el agua dulce es un bien escaso, que debe cuidarse y tener un uso responsable respecto a su consumo.

Es fundamental continuar el trabajo desde los centros de estudio, transmitiendo la importancia de cuidar este bien insustituible, apostando a su protección y conservación, como única y posible estrategia para que pueda ser accesible a todos, de calidad y que permita mantener el equilibrio de los ecosistemas.

Lo más importante a destacar es que a pesar que el planeta es mayoritariamente agua, más del 70 %, sólo es potencialmente utilizable un escaso porcentaje. Apenas el 2% del total es agua dulce. Abrir la canilla y tener disponible el agua que se necesita, parece un hecho cotidiano, normal, que nunca cambiará y que sucede a nivel mundial. Pero, lamentablemente se olvida que ni lo uno ni lo otro, pueden  asumirse como certezas.

La escasez de agua es un problema real, que debe ser abordada por todos; gobiernos, instituciones y la sociedad toda; más allá de tintes políticos, culturales o sociales, se deberá entender lo realmente prioritario: la continuidad de la existencia humana, nada menos.

 

CUMBRE | El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, una iniciativa de las Naciones Unidas que tiene como objetivo, concienciar a la población e impulsar acciones que permitan hacer frente a la crisis del agua y el saneamiento.

Este día fue propuesto en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), de 1992, en Río de Janeiro. La Asamblea General de las Naciones Unidas respondió a dicha recomendación, designando el 22 de marzo de 1993 como el primer Día Mundial del Agua.

Cada año esta conmemoración, gira en torno a un lema específico y en la edición 2023, la propuesta tiene como idea central, “Acelera el cambio. Sé el protagonista”. Para dicha conmemoración, las Naciones Unidas ante la problemática del agua, propone no ser sólo espectadores y que cada uno tome pequeñas acciones para contribuir a su preservación y cuidado.

A tales efectos, se realizará en New York ante la convocatoria de la Asamblea General de la ONU, la Conferencia del Agua 2023 entre los días 22 al 24 de marzo, reuniendo en ella a las partes interesadas de todos los sectores, con el objetivo de crear un compromiso real a partir de tres principios: inclusivo, orientado a la acción e intersectorial.

Para ello, se establecerá la Agenda de Acción del Agua, que recopilará todos los compromisos voluntarios relacionados con este recurso natural en las próximas décadas, para el desarrollo sostenible. En dicha agenda, se incluirá a gobiernos, instituciones financieras, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, la comunidad científica, el sector privado, industrias, organizaciones filantrópicas y otros actores a unificarse en pos de trabajar en la problemática global.

A partir de una antigua fábula procedente del pueblo quechua del Perú, en la que una colibrí transporta gotas de agua para extinguir un gran incendio, la campaña anima a las personas a aportar su granito de arena, para contribuir a resolver la crisis del agua y el saneamiento.

 

CRISIS| Los problemas ambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan cada año. Ante la falta de conciencia de los graves daños que están provocando algunas prácticas productivas, industriales y el consumo excesivo en los hogares, se apuesta a un uso responsable, en el que se dimensione la importancia del recurso. Este aspecto, es hoy y lo será en décadas venideras, el mayor problema ambiental que tendrá en vilo a los pueblos.

El agua brinda a los seres humanos numerosos beneficios ecosistémicos. Es necesaria para la producción de alimentos y la generación de energía, así como para la limpieza, la higiene, la salud y las economías locales y nacionales. El acceso al agua potable y al saneamiento es un derecho al que todos y todas deberían acceder, pero en la realidad esto no sucede. Una de cada cuatro personas no posee agua potable y casi la mitad de la población del mundo no accede a servicios seguros de saneamiento.

Hoy el planeta Tierra y las diferentes formas de vida, sufren una real crisis de agua. Desde esta realidad, y en épocas pasadas, no todos la padecían, quizá era esa la razón por la que no se dimensionaba de forma real la problemática. Hoy se está viviendo esa crisis en regiones donde esta situación era vista como muy lejana, le pasaba a otros. No se valoraba ni se veía las crisis que en otros países, se suceden desde hace cientos de años

Quizás, algunos datos sobre el acceso a los recursos hídricos, pueda ejemplificar la realidad que viven hoy muchas regiones del mundo. Hay más de 2.200 millones de personas que viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar. Esta situación se ramifica a otros muchos ámbitos de la vida de estas poblaciones.

La ausencia de agua potable obliga a los pobladores a destinar varias horas, primero para llegar hasta la fuente de agua más cercana, y después para tener un lugar en la larga fila de personas que esperan por el vital elemento.

Pero además, esa tarea diaria y cansadora, no siempre da buenos resultados ya que muchas fuente de agua a las que acceden están contaminadas, por lo que se suman graves problemas de salud al ingerir un líquido no apto para consumo humano.

La escasez de recursos hídricos, la mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado, repercuten en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la oportunidad de educación para las familias pobres de todo el mundo. Es que el agua es clave en todas las actividades y en todos los procesos de los seres vivos. Asumirlo, forma parte de comenzar a intentar revertir, dentro de lo posible, una situación que afecta a todos y lo hará más aún, a corto plazo.

A pesar de que todas las acciones son importantes, los expertos más pesimistas dicen que un cambio no es un objetivo fácil de cumplir, ya que pronostican que para el año 2050, al menos un 25% de la población mundial vivirá en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce.

Los desafíos a los que se enfrente la humanidad, representan una verdadera apuesta a la supervivencia, no imposible pero sí urgente, entendiendo el verdadero problema que se enfrenta y desde allí, instrumentar cambios que podrán repercutir en la transformación necesaria.

La responsabilidad es de todos. El cuidado y la conservación del agua es la prioridad número uno del siglo XXI, para mantener la vida en el planeta.

Imagen tomada de la web.

Por Yudith Píriz.

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