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Cultura

Alma del Campo, Omar Díaz y Pedro Peña hablan de la obra y la persona de Belta Díaz de Tonna

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El año 2020 será recordado como un año terrible y para despedirse duramente, en sus últimas horas nos arrancó la vida de Belta Díaz de Tonna, esa infatigable mujer campesina que supo conciliar su vida en el terruño con su pasión por escribir, sus roles de madre y abuela con su tarea autodidacta de gestora cultural y activista de la literatura dentro y fuera de fronteras.

Aunque los reconocimientos póstumos siempre son tardíos no podíamos dejar de recordar a Belta en esta primera edición del año y para hacerlo recurrimos a otros escritores. Inevitablemente quisimos tener la palabra de su inseparable amiga-hermana Alma del Campo, también de Omar Díaz y Pedro Peña. Cada cual abordó el recuerdo de Belta Díaz con absoluta libertad, sin embargo en los tres testimonios surgió la coincidencia en destacar la humildad y el don de gente de Belta, su incansable andar tras sus objetivos, el humanismo y su amor por la escritura y las acciones colectivas.

ALMA DEL CAMPO | Para Alma ha sido un duro golpe emocional la partida de quien considera “una hermana” y la poeta recordó, con una memoria envidiable que conoció a Belta “el 19 de abril de 1975 en la casa de un escritor y periodista de Montevideo. Ella sabía quién era yo y yo sabía quién era ella pero nunca nos habíamos visto, desde ese momento comenzamos a pelearla juntas”.

La escritora dijo que “proyectábamos juntas pero la que se movía más era ella, siempre me decía ‘vos sos mi cabeza y yo soy tus piernas’, y en realidad, éramos un puzle de dos piecitas”.

Alma del Campo dijo que “la gente nos seguía en nuestros proyectos, tal vez porque era tan loca como nosotras. Dicen que los poetas y los locos tienen de los dos un poco y nosotras de locura teníamos mucho” y agregó que “nosotras éramos pájaros, no nos quedábamos en un árbol, siempre volábamos, íbamos donde podíamos, cuando encontrábamos algo interesante, por mínimo que fuese le encontrábamos sentido. Fue una especie de milagro o de misterio haber construido eso tan fuerte y a la vez continuarlo durante más de 45 años”.

La escritora admitió que “emocionalmente estoy golpeada. Belta era una hermana, yo tengo una hermana en Salto y otra en Buenos Aires, pero con Belta prácticamente nos veíamos todos los días, ella sabía mil cosas mías que mis hermanas jamás imaginaron. No necesitábamos hablar para entendernos, teníamos esa complicidad sin ser cómplices”.

Sobre la creación del Grupo Armonía Alma del Campo recordó que “yo estaba viviendo en el Club de Teatro y Ana María Méndez daba clases de canto y hacíamos unas audiciones entre 1990 y 1993 con música y mis poesías eran interpretadas por la gente del teatro. Ese fue el comienzo de las primeras actividades, después se fueron sumando otros escritores y un día dijimos con Belta que eso lo teníamos que organizar, fijamos un día para reunirnos y le dimos el nombre de Grupo Cultural Armonía, el nombre surgió el 6 de noviembre de 1993, el Día de los Indígenas”, puntualizó apelando una vez más a su prodigiosa memoria.

PEDRO PEÑA | Por su parte el docente y escritor maragato Pedro Peña dijo que conoció a Belta en Kiyú. “Ella estaba dirigiendo un lugar donde se leía poesía en el verano en un local de artesanos en la zona del Parador Chico” y agregó que tiene “una teoría sobre Belta y todo ese grupo de poetas y poetizas que ella conformó y me parece que pertenecen a una generación de poetas que no van por el camino usual de la gran corriente de la poesía uruguaya, es un camino lateral, un camino anclado en el interior e incluso en el interior profundo”.

Peña agregó que tales escritores no han sido reconocidos “quizás tienen una trascendencia más en lo local y departamental y no llegan al gran público entre los grandes nombres de la poesía nacional y no por un problema de su capacidad poética, es un tema de los medios, o tal vez no estar en Montevideo, o ser gente que escribe desde su entraña y desde el lugar en el que está”.

El escritor agregó que “la poesía de Belta para mí es muy rica y se reconoce una gran habilidad en el manejo de las formas poéticas. En eso, tanto Belta como Alma del Campo por ejemplo son magistrales, son muy rigurosas con las formas y también desde el punto de vista del lenguaje, utilizan un lenguaje del modernismo, aparecen algunas palabras como numen o estro, asociaciones con la mitología clásica y con el cristianismo”.

Pedro Peña remarcó que “los temas de Belta en los poemas que he leído siempre están relacionados con el misticismo, con la naturaleza, incluso con el cristianismo también. Hay un poema que a mí es el que más me gusta que se llama ‘La enunciación’ que de alguna manera recrea poéticamente la enunciación a María en un tema eminentemente cristiano, ahí se reconocen valores muy humanos en su poesía”.

El escritor dijo que “Belta era una persona encantadora, muy culta y bien firme en sus ideales. Su obra quedará para que la visiten otras generaciones, yo espero que tanto en Libertad, como en Kiyú y en todo San José podamos darle a Belta el lugar que se merece en la cultura del departamento, Belta era muy conocida en la Argentina, si uno investiga hay muchos blogs argentinos que levantan la poesía de Belta, eso quiere decir que esa sensibilidad se conecta también con otras latitudes”.

OMAR DIAZ | Finalmente el escritor de Puntas de Valdez Omar Díaz dijo que “en los últimos años compartimos algunas actividades con Belta. Debo aclarar que a pesar de tener el mismo apellido no éramos parientes”.

Díaz resaltó “la personalidad de Belta, tenía la humildad de los grandes, uno jamás le escuchó algún comentario pedante sino por el contrario tenía una gran modestia y cuando entraba en materia dejaba ver una seguridad en lo que estaba tratando que realmente asombraba, además tenía muchas otras cualidades como su simpatía y su humanismo”.

En el aspecto poético de Belta Díaz el escritor dijo que “si bien trabajaba sobre una construcción clásica tenía un gran dominio de todas las formas poéticas, me atrevo a citar en esta oportunidad algo que una vez me dijo Abel Soria sobre Belta: “cómo sabe esa viejita” creo que ahí está todo dicho”.

Omar Díaz agregó que “en su lenguaje tal vez nos recordaba a ciertos clásicos, la poesía española, no en vano ella contó en varias oportunidades que tuvo mucha influencia de su abuela Valentina Herrera que le recitaba romances de autores españoles. En ese aspecto creo que tuvo esa influencia y es muy interesante la altura con que llegó a desarrollarse en eso”.

Para Omar Díaz la escritora de Kiyú “fue una gestora cultural, sin estudios ni títulos, fue muy importante todo lo que promovió respecto a la cultura en general en lo que le correspondía a la parte literaria organizando encuentros y generando difusión, integrando asociaciones. Recordemos que junto a Alma del Campo formaron un dúo indisoluble y crearon el Grupo Armonía en Libertad pero además participaron en innumerables eventos no sólo en nuestro país sino también en países latinoamericanos”.

Díaz dijo que deseaba “lanzar una propuesta a modo de pequeño desafío porque creo que ya a esta altura el sistema político debería estar trabajando para hacer una recopilación de las obras de Belta, ya sea el Municipio de Libertad, o la Junta Departamental. Ya se tendría que estar pensando en hacer una publicación con la antología poética, creo que sería de gran utilidad tanto a nivel de la enseñanza como para la difusión de su obra”.

Finalmente el escritor se refirió a la muerte de Belta Díaz, dijo que “para mí no es un duelo su partida, sino que siento un enorme agradecimiento de haber podido disfrutar de su compañía  y eso es otro aspecto a destacar, Belta acompañó siempre a los que nos iniciábamos en la escritura, fue una guía para muchos”.

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Breve biografía

Ramona Belta Díaz Benzano nació el 31 de agosto de 1932 en el paraje Costas del San Gregorio (actualmente Kiyú) donde vivió junto a su familia dedicada fundamentalmente a la producción agrícola.

Desde muy temprana edad comenzó a escribir bajo el seudónimo “Campesina”. Tras recibir una mención en un concurso organizado por el diario La Mañana adoptó su verdadero nombre, participando en diversos concursos literarios en Uruguay y la región, obteniendo premios y menciones nacionales e internacionales.

En 1993 fundó, junto a Alma del Campo el Grupo Cultural Armonía desde el que organizaron talleres, concursos y actividades de promoción y difusión de la literatura.

Si bien su fuerte era la poesía, Belta Díaz de Tonna también escribió cuentos, ensayos y obras de teatro. Publicó “Estampas” y “En el principio estabas”, ambos poemarios y en colectivo con otros autores “Pentagramas de Sueños”.

 

Por Jorge Gambetta.

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