Cultura

Actores y directores cuestionan el protocolo de regreso a los espectáculos teatrales

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El día que la gente de la cultura esperaba llegó; el gobierno autorizó a que se retomaran las actividades en salas de espectáculos con público. El penoso camino que han transitado miles de artistas, técnicos, directores, iluminadores, músicos, sonidistas y funcionarios a lo largo y ancho de todo el país, ha llegado a su fin y sería un motivo de celebración si no fuera por las condiciones que se establecieron para la apertura de las salas, incluida la imposición de “adaptar” las puestas en escena, que generaron rechazo generalizado.

Como el de Gustavo Zidán, gestor cultural y director de Sala Verdi y del Centro Cultural Terminal Goes de Montevideo, quien opinó inicialmente que el protocolo “servirá tal vez para algún formato de monólogo. Siempre algo se puede inventar, pero es totalmente restrictivo, tanto en el escenario como en la platea, porque quedan totalmente comprometidos los aforos de las salas más chicas, que son la mayoría de las salas del Uruguay”.

Zidán agregó que “uno a los científicos no debería pedirles que vayan al teatro, pero tienen un entorno de asesores que sí están vinculados al espectáculo y debieron haber marcado que esto es imposible o que al menos restringe las posibilidades, más aún cuando consideramos que hay cosas que ya estaban preparadas y en cartel”.

Explicó que “ahora se impone un reacomodo en función del protocolo y además puede ocurrir que en un mes esas restricciones se levanten, porque uno implementa determinadas cosas para trabajar y de pronto en un mes eso ya está viejo o en desuso”.

Imaginar una representación escénica con distancia de dos metros y sin intercambiar elementos “resulta absurdo; al comparar es inevitable tomar como referencia al fútbol, un deporte de contacto y no se le pide a los jugadores que mantengan distancia, no sé cuál es la razón por la cual una cosa es diferente a la otra y en cuanto al intercambio de elementos que vayan a la cocina de un restaurante a ver si no se intercambian elementos”, dijo Zidán.

Agregó que “la utilería no sale del lugar en el que está, no sale del teatro, no te la llevás para tu casa. Se prohíbe entregar los programas de sala cuando todos los días nos llegan cientos de papeles, facturas, diarios, revistas, pero esos son detalles menores al lado de otros muy mayores”.

Zidán apuntó a otro tema que preocupa a las instituciones pequeñas. “Nosotros en las salas públicas ya tenemos muchas cosas previstas, pero se requiere una gran infraestructura de higiene y limpieza y en la mayoría de los teatros hay una o dos personas que realizan la limpieza habitual”, comentó.

AFOROS | Respecto a la comparación con el modo de reapertura en otros países, Zidán dijo que “lo que conozco de otras partes del mundo es que se establecieron aforos progresivos, pero con una progresión semanal o cada 15 días, se planteaban fases, acá no hay una planificación y acá no hay tantos casos de Covid, me refiero a países como España que tuvo 30 mil muertes”.

Sobre el aforo del 30% establecido por el protocolo Zidán dijo que “no sé cómo harán los cines, que sólo pueden hacer una función diaria y vienen de un régimen en el que tenían cuatro o cinco con lo que hacían una diferencia; esta restricción del 30% del aforo es muy difícil, es como en los teatros, las salas que más o menos pueden adaptarse a ese aforo son el Solís, la sala grande del Sodre y El Galpón que podrían trabajar con 200 o 250 personas, que no está mal, pero también tendrán un problema para realizar sus propuestas artísticas, que tendrán que contemplar tal vez un monólogo o un espectáculo de dos intérpretes”.

PÉREZ | A su vez el presidente de la Casa de la Cultura de Libertad Aldo Pérez dijo que “creo que no puedo ser muy original; todo el ambiente del teatro dirá lo mismo, el protocolo se ve como un montón de cosas inventadas por alguien que no entiende nada de teatro. Un protocolo así no significa que vuelva el teatro, es como decirnos que no podemos hacer nada”.

Pérez agregó que la disposición “condiciona lo que uno puede hacer, los espacios que se necesitan, la infraestructura que se requiere para poner en práctica todas las medidas que no guardan coherencia con lo que se ha dispuesto para otros espacios, porque si se tratara de evitar la posible propagación de una enfermedad el protocolo debería ser único para todas las actividades”.

El artista cree que “esto no pudo pasar por las manos de nadie que entienda de teatro. El tema es que ahora se nos dirá ‘ahí tienen el protocolo, si no hacen es porque no quieren’ y debo decir que a mí no me sirve esto y cualquier persona consciente y sensata vinculada o no con el teatro pero que tenga dos dedos de frente ante este protocolo no puede jamás elaborar la frase ‘ah, no les sirve nada’, porque lo que se nos está dando es algo para que no podamos hacer nuestro trabajo en condiciones”.

IMPRACTICABLE | Pérez fue enfático en calificar al protocolo como “impracticable, irrealizable, sin sentido en el mundo real. Hay espacios que no manejan la venta de entradas online, no utilizan el pos, desde que no podemos vender las entradas en boletería ya está todo dicho, pero además el tener que designar a una persona para que controle a todos, es como pretender un estado policíaco, se vuelve todo un tanto distópico, pero sólo en los papeles, porque en la realidad de afuera no pasa tanto”.

En cuanto a proyectos teatrales propios Pérez dijo que “por suerte estamos trabajando en un monólogo y para muy pocos espectadores, pero esto genera enojo, porque hay una falta de respeto por lo que uno hace cuando se le ponen reglas a lo artístico, parece absurdo, es inevitable que reciba una respuesta negativa, la tendría si fuese el fútbol o cualquier otra actividad que necesariamente se base en el contacto” y se preguntó “¿dónde está el énfasis?, ¿que una actividad genera más plata que otra?”.

Pérez agregó que “uno puede llegar a aceptar ciertas medidas para el público, pero trasladar eso al escenario es absurdo, porque el elenco, cuando vuelva al camarín se va a dar un enorme abrazo. A mí me resulta muy improvisado el protocolo, no entiendo cómo la gente vinculada al teatro que ocupa lugares de gobierno no advirtieron sobre esto”.

En cuanto a la injerencia de la norma en las puestas en escena Pérez dijo que “eso de que tenemos que adaptar la puesta en escena me hizo acordar a cuando salió aquello de la prohibición de fumar sobre el escenario, no se podía siquiera hacer que se fumaba, fue muy rechazado también porque si el personaje de una obra fuma, el personaje en el escenario debe fumar”.

Por Jorge Gambetta.

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