Thich Nhat Hanh: el ser humano se ha olvidado de su conexión con la tierra

Mucho de los males de la sociedad actual, tienen causas diferentes, algunas más trascendentes que otras, pero que, juntas, provocan desequilibrios tanto biológicos, físicos, ambientales, y en definitiva, una crisis como especie.

Todo está conectado, y quizá en ese aspecto, pueda entenderse mucho de lo que vivimos como personas y como sociedad. El hombre ha agotado las reservas y ha envenenado los recursos básicos para la vida como el agua, los suelos y el aire. Esta nefasta combinación de factores, desembocó en la alteración de los ciclos naturales de la Tierra y con ello, se ha producido un deterioro de los ecosistemas, fundamentales para la vida. Cada uno de los seres humanos, se nutren de esos ecosistemas dañados, lo que arroja como consecuencia, un deterioro general en la salud física, emocional y mental.

Pero no sólo la ciencia tiene para aportar a este tema. También desde enfoques filosóficos, los cambios actuales tienen su explicación.

 

SOMOS UNO | Frente a diferentes acontecimientos, siempre hay mucho para decir desde lo filosófico porque no todo en la vida, es calculable y lineal, de ahí que otros aportes, sean muy válidos de analizar. Así lo entendía un monje budista que, con una mirada diferente, nos acerca a otros desafíos sobre la responsabilidad que todos tenemos como sociedad.

Thich nhat hanh conocido como “Thay”, es un practicante del Budismo Zen, que ha sido destacado desde diferentes ámbitos, incluso académicos, como uno de los principales maestros espirituales del mundo. Nació en el Vietnam central en 1926 y se formó en la escuela zen y del budismo mahayana. En 1967, fue nominado al premio Nobel de la Paz nada menos que por Martin Luther King, por su trabajo en la búsqueda del final a la guerra de Vietnam. En su nominación, King dijo: “no conozco personalmente a nadie más digno de este premio, que este amable monje de Vietnam. Sus ideas para la paz, si se aplican, construirían un monumento al ecumenismo, a la hermandad mundial, a la humanidad”.

En la actualidad, vive en Francia en la comunidad budista Plum Village, ya muy mayor y con su salud muy desmejorada,  dejó de viajar por el mundo para transmitir sus enseñanzas, acción que realizó durante toda su vida. Su propósito fue siempre transmitir la conciencia plena del aquí y ahora y de la acción regida por el amor y el desapego al resultado.

De acuerdo a lo que Thay expresaba, el ser humano se ha olvidado de su conexión con la Tierra y eso ha llevado a los desajustes que se viven hoy. Cuando hablaba de los problemas climáticos y ambientales del mundo actual, explicaba que estos se deben a una separación del ambiente que nos provee de todo para vivir “si no pueden salvarse de su propio sufrimiento personal, poco importa la difícil situación de la Madre Tierra”, decía Thay.

Intentaba mostrar cómo afecta la situación actual de las personas al planeta, la angustia, el rencor y el enfermizo materialismo que, según entendía, terminan afectando al planeta. Creía que la Tierra, recibe esas bajas vibraciones lo que provoca mucho de lo que sucede hoy a nivel climático y físico. “Cuando reconozcamos las virtudes, el talento, la belleza de la Madre Tierra, entonces algo nacerá en nosotros, una especie de conexión, el amor vivirá”, dice.

Entendía Nhat Hanh que la crisis medioambiental derivó en la ausencia de significado y de conexión de las personas con la naturaleza. “Somos víctimas de un modelo consumista, que basa la supervivencia en la obsesión por las compras, el entretenimiento, el trabajo y la estética. Es como si la ilusión de la felicidad conllevara la hambruna de fama, riqueza, poder y sexo y resulta sólo en sentimientos de desconexión, vacío e incluso desolación”.

Su explicación de lo que nos sucede hoy como especie, se enfoca en la desconexión, la falta de amor y entrega a esa madre que todo lo da. Por ello, creía que es urgente la conexión con la Madre Tierra porque “el cambio puede lograrse sólo si surge el reconocimiento de que los individuos y el planeta forman parte de un mismo ente. La Madre Tierra está dentro de ti, no está afuera”.

Decía Nhat Hanh que olvidamos la unidad con la Madre Tierra, pero también con los demás, experimentando sentimientos basados en esa separación o dualidad, que no es real. “El miedo, la separación, el odio y el enojo vienen de un enfoque erróneo derivado a la separitividad entre la Tierra y tú, en donde la Tierra es sólo el medio ambiente. Tú estás en el centro y lo que quieres es hacer algo para la Tierra con el único fin de sobrevivir. Es una manera muy dualista de verlo”.

Por todo ello, creía en la necesidad de un gran cambio, desde el interior de cada uno primero, para que pueda manifestarse luego en el exterior. “Necesitamos un verdadero despertar, iluminación, para cambiar la manera en que pensamos y vemos las cosas. El cambio sucederá en un nivel fundamental sólo cuando nos hayamos enamorado del planeta”.

Por esta razón, Nhat Hanh entendía que “conforme la gente comienza a curarse en conjunto, la Tierra comenzará a sanar”.

 

OBSERVARNOS | Como predicador de la paz y con el fiel convencimiento de que en ella todo se puede lograr, este monje opinaba que “es posible estar en paz al reconocer la interconexión de toda vida, y así podemos ir más allá de la idea de que somos seres separados y expandir nuestra compasión y amor de tal manera que tomemos medidas para proteger la Tierra”.

Intentaba mostrarnos que no tenemos una clara dimensión de lo que somos como seres humanos y por ello nos dejamos abatir por las preocupaciones cotidianas. “Las personas pasan la mayor parte de sus vidas preocupándose por enfermarse, envejecer y perder las cosas que más atesoran, a pesar del hecho obvio de que algún día tendrán que dejarlas ir”.

Desde su filosofía de vida, procuraba transmitir la importancia que debemos darle a aspectos que sí realmente son importantes y que trascienden lo puramente físico. “Para nosotros es muy alarmante y urgente, pero para la Madre Tierra, si ella sufre, sabe que tiene el poder de curarse a sí misma, incluso si lleva 100 millones de años, ella tiene mucho talento…El karma colectivo y la ignorancia de nuestra raza, la ira y la violencia colectiva llevarán a nuestra destrucción y tenemos que aprender a aceptar eso”.

Su mensaje intentaba crear en las personas esa necesaria, ahora más que nunca, conciencia individual pero a su vez colectiva, de que debemos hacer algo con lo que nos pasa como especie. Su invitación es a sentirnos parte de la Madre Tierra, no separados de ella, para poder comprender su sufrimiento, porque creía que en la separación de quien todo nos da, no está el camino. “Toma refugio en la Madre Tierra y entrégate a ella y pídele que nos sane, que nos ayude”, dice

Creía que nuestra búsqueda de la fama, la riqueza y el poder, proporciona el refugio perfecto para que las personas se oculten de la verdad sobre los muchos desafíos que enfrenta el mundo. “Nuestra adicción a los bienes materiales y a un estilo de vida agitado proporciona solo un yeso temporal para las heridas emocionales y espirituales, que solo conducen a una mayor soledad e infelicidad”.

Thich Nhat Hanh manifestaba al respecto,  su preocupación sobre la posibilidad de que estemos perdiendo a su vez, la conexión con nuestro cuerpo y nuestra mente.

Cuando se refería a ese tema, expresaba que la gente le tiene miedo al silencio, lo que según decía es lo más sanador que podemos experimentar. “Siempre estamos absorbiendo algo—textos, música, radio, televisión, o pensamientos—para llenar el espacio vacío. Si el silencio y el espacio son tan importantes para nuestra felicidad, ¿por qué no dejamos más tiempo para esto en nuestra vida?”

Desde su enfoque, mostraba puede ocurrir que, a pesar de estar rodeados de personas, el vacío siga ahí, y es en ese momento que buscamos otras distracciones porque no sabemos qué hacer con ese vacío. “Hay un vacío adentro. No nos sentimos cómodos con ese vacío, así que tratamos de llenarlo y hacerlo desaparecer.”

Ante ello, expresaba Thich Nhat Hanh: “¿De qué tenemos tanto miedo? Puede que sintamos un vacío interno, una tristeza, o nuestra inquietud. Puede que nos sintamos desolados y poco apreciados, o que quizás nos falte algo importante. Algunos de estos sentimientos son muy antiguos y han permanecido con nosotros durante muchísimo tiempo, por debajo de todo nuestro hacer y pensar. Estar rodeados de estímulos nos hace fácil distraernos de aquello que estamos sintiendo. Pero cuando hay silencio, todas estas sensaciones se presentan con claridad.

Cómo síntesis, para llevar una vida más plena y feliz, según Nhat Hanh, se necesitan pocas cosas y mucho amor hacia los demás, sin tener que ser perfectos. “Ahora es el momento de comenzar a aprender a amar de una manera no discriminatoria porque somos lo suficientemente inteligentes, pero no amamos lo suficiente como especie “.

 

Por Yudith Píriz