Suicidio: las dificultades para explicar un fenómeno demasiado frecuente en Uruguay

Según un informe emitido en marzo de este año por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la mitad de todas las muertes de jóvenes entre 10 y 24 años en las Américas, se deben a homicidios, siniestros viales o suicidios, de las cuales la autoeliminación representa un 7% de la mortalidad. Así lo asegura el informe “La salud de los adolescentes y jóvenes en la Región de las Américas: la aplicación de la estrategia regional y el plan de acción regionales sobre la salud de los adolescentes y jóvenes 2010-2018”.

Al mismo tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), presentó datos en agosto de 2018 donde afirma que 800 mil personas en el mundo se suicidan cada año. Por cada suicidio, hay muchas más tentativas de suicidio cada año. Entre la población en general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante. Y es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. Además señala que los métodos más comunes de suicidio en todo el mundo son la ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego.

Ya es sabido que Uruguay encabeza el mayor índice de suicidios en Latinoamérica. Con una tasa alarmante de 19,64 cada 100 mil habitantes, según reportes del Ministerio de Salud Pública (MSP), publicado en el año 2018. El fenómeno del suicidio es considerado de prioridad sanitaria a nivel nacional en Uruguay. Éste presenta en los últimos tiempos un incremento sostenido en la franja etaria comprendida entre los 10 y 24 años, siendo en el país, la cuarta causa de muerte.

Enfocados en este hecho y en que este 17 de julio se cumple otro día nacional para la prevención del suicidio, según la Ley 18097, La Semana dialogó con especialistas para intentar explicar las razones de estos índices tan importante, además de brindar herramientas que puedan utilizarse en el manejo de tan delicado tema.

Cecilia Pérez, psicóloga del Centro de Salud de Primer Nivel de Libertad, menciona que “para explicar la razón de los índices de suicidio en nuestro país se han realizado diversos estudios que hablan de distintas causas. Diversos factores, hasta los relacionados con el clima y la idiosincrasia. Se ha nombrado nuestra cultura más melancólica en comparación con otros países”.

“Lo menciono como un posible factor cultural, pero en realidad no se sabe con certeza cuales son las razones que hacen que Uruguay tenga un índice de suicidio más alto en comparación con otros países de Latinoamérica”, dice.

Psicóloga Cecilia Pérrez: Tenemos que entender que debemos desestigmatizar el pensamiento y la conducta suicida. Porque este estigma que tiene, lleva a que muchas personas no pidan ayuda.

¿GENÉTICO O ADQUIRIDO? | “Realmente hay muchas causas que hacen que una persona llegue a tomar esta decisión, no te podría decir que se trata de algo únicamente genético o adquirido. Pero sí hay situaciones de la vida que, en algunas circunstancias, pueden derivar en trastornos psicológicos que desencadenen en una conducta suicida. Por ejemplo puede haber una situación de abuso, de acoso, que lleve a la persona a un estado de depresión profunda y a pensamientos de autoeliminación”, dice la psicóloga Pérez.

Desde el enfoque sociológico, Raibelys López, socióloga, con una maestría en Psicología Social, afirma que “el suicidio está relacionado al bienestar personal, familiar o social; es decir, al estado psicosocial. Hay múltiples factores que pueden conllevar al suicidio. Una podría ser el autoconcepto de que al llegar a cierta edad y saber que no te realizaste a nivel personal o profesional y quizás eso te pueda llevar a un estado de depresión profunda, de desmotivación o bajo nivel de autoconcepto”.

“Otros factores pueden estar asociados al tema familiar, quizás sientas que tu familia no te toma en cuenta o que eres un estorbo para tu familia, que te sientas desasistido en cuanto al plano familiar y eso puede estar arrojando un plano emocional y a nivel conductual puede llevarte a tomar una decisión como este caso del suicidio”, agregó.

“Tanto en el plano emocional como cognitivo, la situación es que se presenten a nivel familiar. Pero por supuesto, también puede haber factores externos relacionados al contexto de la vida diaria, como puede ser alguna situación crítica a nivel económico, o alguna situación laboral, tal vez alguna situación de pareja; también se puede tratar de una persona que no sabe o no puede canalizar bien las emociones y/o pueda ser una persona depresiva, que al atravesar situaciones de riesgo o una situación de duelo, la lleva a tomar la decisión de suicidarse”, dijo López.

Socióloga Raibelys López: “En la mayoría de los países latinoamericanos no hay una campaña para la prevención del suicidio, aún se trata como tabú”

También el padre Francisco Carrillo -paraguayo de origen-, párroco de Libertad habló del tema. Él también coincide con otros puntos de vista en decir que hay múltiples razones por las cuales estas personas-ya sea adultos, jóvenes y especialmente a los adolescentes-, no tienen esperanzas de vivir.

El sacerdote manifiesta que podría estar entre ellas, los conflictos en el seno familiar, las separaciones de los papás; los padres que vuelven a formar pareja y quizás esa pareja no reciba de la misma manera al chico o chica, además de los maltratos que puedan sufrir. “Entonces los adolescentes cuando no encuentran ese cariño, ese amor, esa comprensión en el seno de la familia, buscan o en las drogas o comienzan con el alcohol. También puede estar presente el llamado bullying en las escuelas, colegios o liceos”, dijo el Sacerdote.

“Sabemos que la casa, el hogar es la ‘universidad’ en donde se aprende de todo, especialmente las cosas lindas, que se deberían de aprender. Pero actualmente hay una crisis a todo nivel. Hay una crisis en la familia, hay una crisis en la educación; hay crisis económica, hay crisis en la seguridad, crisis por la falta de empleo; todo esto influye en cada uno de nosotros. Y frente a toda esas circunstancias que nos afectan, reaccionamos de alguna manera”, asegura el religioso.

Pero ¿Cómo abordar la tolerancia al fracaso? “Esto está directamente relacionado a la capacidad de resiliencia de cada persona”, sostiene la socióloga Raibelys López (se entiende como resiliencia, la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas o adaptarse positivamente ante situaciones adversas). López afirma, que el afrontamiento nos permite adecuarnos y la resiliencia ayuda a enfrentar el fracaso. “Y dependiendo de esas condiciones, que son muy particulares en los seres humanos -por supuesto no todos reaccionamos igual-, va depender nuestra conducta ante ciertas situaciones que se nos atraviesen durante el trayecto de nuestra vida”, menciona.

La socióloga continúa diciendo que “desde el plano personal, si hay situaciones de depresión o de algunos momentos circunstanciales, emotivos que de alguna forma te lleven al pensar el suicidio, se deben buscar mecanismos personales como pueden ser tratamientos psicoterapéuticos; esto no quiere decir que no sea tratado por un psiquiatra, pero en primera instancia creo que debería buscarse mecanismos psicoterapéuticos que te permitan por supuesto, abordar, entender y comprender la situación en la que estás viviendo”, asegura la especialista.

EL TABÚ | “Creo que el tema del suicidio hay que desmitificarlo”, asegura la psicóloga Cecilia Pérez. Menciona que hay ciertos mitos que debemos eliminar para poder enfrentar el suicidio como un verdadero problema y podamos actuar positivamente y prestar la ayuda adecuada a la persona afectada. Por ejemplo, uno de los mitos que tenemos es hablar del tema: que si yo le hablo a la persona de ese tema, si ha pensado la posibilidad de atentar contra su vida, pensemos que le estamos dando ideas. Eso definitivamente es un mito”, explicó.

Otro de los mitos, menciona Pérez, “es creer que si una persona dice que lo va hacer, no lo hace. Eso también es un mito”, asegura.  Y definitivamente para respaldar esta afirmación de la especialista, la OPS, indica en el informe anteriormente mencionado que en base a reportes, la mayor parte de las personas que se suicidaron, lo avisó previamente.

Por otro lado la Socióloga dice que “eso está relacionado a las condiciones sociales de una sociedad determinada. Por eso es recomendable buscar alternativas de información, talleres, charlas, que se trabaje por supuesto a niveles educativos en todos los niveles. Trabajando desde ese punto, y con todas las edades, creo yo que sería un gran aporte, así como las campañas de información en todos los medios”.

Además, otros especialistas mencionan que entre otros mitos está ese que dice que “todo el que se suicida tiene una patología psiquiátrica”. No necesariamente hay que padecer un trastorno mental para hacerlo. No hay duda de que todo suicida es una persona que sufre. Al respecto, la socióloga López, dice que “puede haber ocasiones o circunstancias en que la persona afectada atraviese por situaciones extremas que no sepa manejar y caiga en una depresión profunda y lo empuje a cometer un acto como el suicidio”.

¿Cómo detectar un comportamiento suicida? La mayoría de las personas (aunque no todas), que contemplan la posibilidad de quitarse la vida, presentan algunos rasgos comunes. Según la Fundación Estadounidense de Prevención del Suicidio: “Hablar de querer morirse; hablar de sentirse atrapado o de padecer una tristeza insoportable; hablar del ser una carga para los demás; un aumento en el uso de licor o drogas; buscar una forma de morirse; comportamiento ansioso, agitado o irresponsable; aislamiento; hablar de rabia o venganza”.

 

HERRAMIENTAS | Para la socióloga Raibelys López, es imprescindible activar los procesos de comunicación, de tolerancia, de supervisión, de apoyo hacia el familiar de la persona en cuestión, y por supuesto, buscar la ayuda de especialistas para canalizar todo lo que es el proceso personal. O sea, del saber por qué la persona cometió el intento de suicidio. Eso desde punto de vista familiar.

“Ahora, desde el plano social, insisto que se debe implementar múltiples mecanismos de información y un verdadero bombardeo de cómo abordar el tema; porque en la mayoría de los países latinoamericanos no hay una campaña para la prevención del suicidio, aún se trata como tabú”, dijo López.

El párroco Francisco Carrillo, insiste que la comunicación en el seno familiar es lo que llevaría con éxito la prevención del suicidio.

Pero el párroco Francisco Carrillo, insiste que la comunicación en el seno familiar es lo que llevaría con éxito la prevención del suicidio. “Una persona que ha perdido toda noción del significado de la vida necesita hablar, comunicarse. Lo más importante es conversar con los hijos; porque la base es la familia de la sociedad. Y yo como sacerdote, entiendo que cada persona está hecha a imagen y semejanza de Dios. Por eso la comunicación en la familia es importantísima, sin juzgar ni condenar”, dijo.

Una de las herramientas que se pueden utilizar ya la mencionó Cecilia Pérez, psicóloga del Hospital de Libertad y no es más que el poder hablar del tema. “Tenemos que acercarnos a la persona y preguntarle de una manera franca y sincera, si ese tipo de ideas ha pasado por su cabeza. Porque es la forma que tenemos de animar a la persona a buscar ayuda; ese sería el paso siguiente”, dijo.

“También tenemos que entender que debemos desestigmatizar el pensamiento y la conducta suicida. Porque este estigma que tiene, lleva a que muchas personas no pidan ayuda. Y definitivamente el pedir ayuda a tiempo, es la mejor forma de prevenirlo. En eso, todos como sociedad, debemos trabajar. Porque si una persona se siente avergonzada, no va a poder pedir ayuda. Desestigmatizarlo todos, familia, compañeros, pareja, hijos, amigos. Consultar con un especialista es lo más idóneo,” dijo la Psicóloga.

La psicóloga de ASSE, también menciona que en la línea de ayuda, como los centros de salud y la línea telefónica 0800 0767, también pueden consultar familiares, amigos y allegados, no solamente la persona.

Por Livia Cedeño.

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