Stefano Mancuso y el secreto de las plantas

El mundo de las plantas es un extraordinario escenario que nos invita a conocerlas en sus infinitas formas y variedades. Dentro de ese mundo de plantas, anda buceando desde hace décadas, un hombre que además de estudiarlas y observarlas, las admira como una especie que tiene mucho para ofrecernos. Se trata del biólogo italiano Stefano Mancuso, director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia, autor de varios libros de referencia sobre la sensibilidad y la inteligencia de las plantas.

Apasionado por el universo de las plantas, Mancuso se ha dedicado a descubrir que hay tras esos hermosos seres verdes que nos acompañan, desde los comienzos mismos de la Tierra.

SU MIRADA | Aquello que para muchos, son simples y en muchas ocasiones, molestos ejemplares que es mejor eliminar, para personas como Mancuso, representan la vida misma y que nos ofrecen demasiado como para subestimarlas. La pasión de Mancuso por las plantas, comienza en su edad adulta. “Se trata de una pasión muy intelectual, no es intuitiva, por tanto no es propia de la infancia, sino de la edad adulta”, dice respecto a su interés.

Stefano Mancuso, el experto en el estudio de la vida de las plantas, defiende con fuertes argumentos las bondades del reino vegetal, lo que intenta que se conozca a través de sus libros e investigaciones. Revela que “la actividad química de las raíces es muy similar a la de un cerebro, se comunican entre ellas y todas las partes de una planta comparten el objetivo de hacer visible una dimensión de la realidad a la que nunca le hemos prestado la atención que merece”.

Uno de sus principales trabajos tuvo que ver con la investigación de cómo reaccionan las raíces de las plantas ante la presencia de un obstáculo. Para ello construyó un recipiente de cristal en el que observar con detenimiento sus procedimientos. Explica Mancuso que de acuerdo al conocimiento de la época, la raíz chocaría contra esa presencia inesperada y después se desplazaría en forma de zigzag sobre su superficie, hasta lograr esquivarla y proseguir su camino. Él vio con sus propios ojos que, en realidad, algunos centímetros antes del contacto, la raíz ya comenzaba a desviarse, para rodear el problema sin llegar a rozarlo. No sólo eso, sino que la raíz tomaba su camino por la izquierda o por la derecha según fuera más rápido. “Yo no me esperaba nada de eso, estaba dispuesto a observar lo que se suponía que ocurriría según lo que había leído, y a trabajar a partir de esos datos, pero de pronto me di cuenta de que la planta podía percibir y decidir, que había algún tipo de sensibilidad y de inteligencia en ella”.

Explica Mancuso que el conocimiento de las plantas ha tenido un gran avance con la tecnología, lo que ha permitido entender que existe una inteligencia vegetal que hoy es posible observar y medir.

Entre todos sus libros cree que el mejor trabajo que ha desarrollado es “El futuro es vegetal”, en el que explica por qué en el reino vegetal, están las claves para corregir los atentados que la humanidad ha cometido contra el planeta.

“Respiramos gracias al oxígeno que producen los vegetales, la cadena alimentaria y todo lo que comemos tiene su base en ellos y hasta la energía fósil de la que dependemos fue producida por las plantas hace millones de años ¿Cómo es posible entonces que prestemos tan poca atención al mundo vegetal?”, se pregunta el botánico.

 

INTELIGENCIA | Sin detenerse en sus trabajos de investigación, continúa mostrando cómo esos seres vivos, de tan presentes que son, los hemos olvidado durante millones de años, a pesar de ser el 98% de la biomasa de nuestro planeta. Cree el Botánico que las plantas han sido consideradas sólo por los frutos que puedan producir. Mancuso cree que las hemos olvidado pero tendríamos que observarlas y entenderlas. “Deberíamos fijarnos en las plantas no sólo por los servicios que nos prestan, sino también por lo que podemos imitar y aprender de ellas. Son una fuente de conocimiento para la ingeniería, el diseño y multitud de disciplinas”, explica.

Por ello, entiende que “el error es pensarlas como animales minusválidos, a quienes les falta algo, movimiento, cerebro, mirada. Hay que acercarse a ellas al revés, sin el prejuicio animal: son una forma increíble de inteligencia, como de otro planeta”.

Al respecto cree que “si llegara al planeta Tierra una nave alienígena, su tripulación seguramente se dirigiría a las plantas, vería en ellas a sus interlocutores naturales, pues constituyen el 81,8 por ciento de la vida de nuestro planeta”, afirma el investigador y divulgador. “Y a la inversa: para poder entenderlas, para poder narrarlas, hay que pensar que las plantas son extraterrestres”.

Mancuso observa y estudia las plantas pero además, intenta mostrar cómo estos ejemplares son, aunque insignificantes para la gran mayoría de los humanos, seres tan especiales como misteriosos, además de propulsores de la supervivencia de la vida del resto de las especies del planeta, incluidas las personas.

Explica el experto: “imaginen un invento que genera energía gracias al sol a la vez que fija emisiones de carbono… que tiene un software de inteligencia distribuida sin un órgano de control central que pueda dañarse; un aparato, finalmente, que puede replicarse a sí mismo y que si se parte sigue funcionando y genera dos unidades funcionales. Este aparato sería el sueño de cualquier ingeniero… y ya está inventado. Se llama planta y hace cientos de millones de años que crece en la Tierra creando las condiciones adecuadas para la vida que conocemos”, expresa Mancuso.

En el laboratorio que dirige en la Universidad de Florencia, ha realizado experimentos para estudiar las capacidades de comunicación, de recogida de información, de memoria y de relación que tienen las plantas. “Lejos de ser organismos inanimados, como suelen ser consideradas, las plantas son estructuras dotadas de todo tipo de habilidades sociales. Y una de las principales es la de su capacidad de relación con el entorno y de intercambio de información”, dice.

A partir de sus experimentos, ha colaborado con la NASA realizando investigaciones con vegetales en el espacio y ha publicado más de 200 artículos científicos, en los que ha demostrado que el ápice terminal de las raíces de las plantas, un órgano especializado en la exploración, es capaz de detectar hasta 40 parámetros distintos. Desde la luz y el sonido y la presión hasta una gran variedad de señales químicas.

“Todo nuestro planeta está cubierto en su mayor parte por agua. Nuestra vida cambiará cuando empecemos a cultivar el mar y comprobemos las desconocidas posibilidades que ofrecen las algas y las plantas acuáticas. Es un mundo que es casi del todo desconocido para nosotros y podremos obtener insospechadas fuentes de alimentos, medicinas y todo tipo de productos. Pienso que cuando se habla del futuro de la humanidad hay que pensar en el mar más que en Marte”, afirma.

Explica que “lo fascinante es que las plantas intercambian información no sólo entre los que forman parte de un individuo, sino con los que lo rodean. De hecho, las plantas intercambian tanto información como nutrientes por medio de las raíces. En los bosques maduros se ha comprobado que los ejemplares más sanos transportan alimentos a los más envejecidos y a los jóvenes”, explica el botánico.

Mancuso afirma que “cada ápice radicular tiene su propia zona de transición, que consta de unos pocos centenares de células. Dichas células tienen un sistema que se parece al neuronal… no son neuronas, pero su funcionalidad y su manera de operar es la misma”.

Cree el Botánico que hemos subestimado demasiado a estos ejemplares y que es fundamental verlos como seres especiales. “Las plantas tienen una organización tan distinta a nosotros que nos cuesta comprenderlas y entender la brillantez de su planteamiento… miramos la naturaleza desde un pedestal de superioridad”, dice y explica que es importante mostrar admiración y humildad ante estos seres. “Las plantas son tan distintas que no llegamos a comprender cuán diversas y capaces son de hacer cosas que no sabemos hacer, como captar energía o compartir información para adaptarse a las circunstancias cambiantes del entorno y sobrevivir, han evolucionado y desarrollado enormes capacidades”, dice.

Otro campo abierto por las investigaciones de Mancuso es el de la memoria vegetal. Según él, las plantas, incluso los individuos como los grandes árboles centenarios, acumulan experiencia de lo vivido y con ello generan resistencia y resiliencia ante nuevas circunstancias. Sobre el tiempo que hace y los factores ambientales del suelo: si hay agua, si no hay agua, si hay sal, si hay elementos venenosos, además de defenderse tras un ataque, cambiando su metabolismo.

 

Por Yudith Píriz.