Preocupa a la UDESEV aumento de heridos graves en siniestros de tránsito

El responsable de mantener contacto con los medios desde la Unidad Departamental de Seguridad Vial (UDESEV), Ernesto Baquer, difundió un informe en materia de siniestralidad en San José en el primer trimestre del año, haciendo énfasis en la cantidad de heridos graves que dejan los siniestros de tránsito, un aspecto que en ocasiones se pierde de vista, ya que no hay un seguimiento sistemático sobre su evolución.

En su informe Baquer menciona que van 40 heridos graves en el trimestre mencionado, la inmensa mayoría de ellos son varones, cuando el promedio de los últimos años era 32 heridos. Eso significa, dice Baquer, un 25% más que los promedios del primer trimestre de los últimos años.

Añade el integrante de la UDESEV que “alrededor de la mitad de los heridos graves, tienen entre los 16 y 25 años, van en moto, sin luces y no llevan casco”, a la vez que comenta que es preocupante la cantidad de siniestrados de la franja de los 40 años.

En cuanto a los días y las horas en que ocurren los siniestros, dice Baquer que “lo peor es los viernes y sábados, antes de mediodía y entre las cuatro y las cinco de la tarde. Ocurren en mayor cantidad en Ciudad del Plata (13), Libertad (5) y San José (7).

Ernesto Baquer también hizo alusión a los costos que implica un herido de gravedad en siniestro. “No sólo porque atender a los siniestrados cuesta un mundo. La Unión Europea considera que evitar un sólo accidente mortal supone ahorrar algo más de un millón de euros. En Estados Unidos el Departamento de Transportes, ya en 2002, usaba como valor oficial tres millones de dólares. El Banco de Seguros del Estado (BSE), calcula en 900 millones de dólares al año los gastos que originan los accidentes en nuestro país.

MÁS COSTOS | Baquer suma a los costos: el accionar policial, bomberos, personal sanitario, ambulancias, vehículos que acuden al accidente.

A su vez, “la atención hospitalaria -especialmente las discapacidades permanentes-, ocasionan costos y sufrimiento para el siniestrado y su entorno: operaciones, medicinas, traslados, tratamientos, aparatos ortopédicos. Pérdidas en el trabajo: de productividad, la sustitución en el puesto de trabajo, el tiempo perdido. También los gastos legales. Todo sumado no es sólo un dolor para el accidentado y su familia. Los recursos humanos y materiales que se dedican a todo ello, alguien los paga”.

Las compañías aseguradoras calculan que el 65% de los costos que asumen, se dedica a daños materiales: reparaciones de vehículos, de rutas, calles, veredas y casas rotas. Y nadie paga –sólo los afectados- las retenciones del tránsito, el tiempo perdido, la contaminación”, dice Baquer.

COSTOS ANÍMICOS | Baquer también analiza el aspecto anímico de la siniestralidad. “Cada accidente trae un quiebre brutal. Ilusiones, sentimientos, pensamientos sobre sí mismo y sobre los otros, quedan dañados. Surgen tensiones y enojos que antes no existían, o estaban soterrados. Aparecen los sentimientos de culpa, de no haber hecho lo que habría que haber hecho”, dice y añade que “el quiebre se da también en el clima de toda la sociedad. Tantas noticias y experiencias cotidianas de accidentes llevan a desvalorizar la vida y la convivencia, a que nos sintamos desprotegidos y amenazados por los otros. A mostrar conductas violentas”.

Otros -ciudades y países- han conseguido civilizar el tránsito y la población. Pero se precisa más personal, más educación, más acción en los medios. Nos espera una larga tarea”, culmina diciendo Baquer.

Por Javier Perdomo.