“Mujeres Rurales, Juntas por más”: cooperativismo con alma hecho realidad

Alba y María Reina Plácido son dos hermanas, trabajadoras rurales que ya están jubiladas, pero como muchas otras personas jubiladas, aún tienen tierras propias, las cuales utilizaban para sembrar frutas y verduras para el consumo propio, entre ellas zapallos, frutillas o boniatos. Sin embargo, un buen día, ya muy preocupadas por la cantidad de excedentes que les quedaba de las cosechas, que ya habían intentado vender e incluso donar a instituciones, viendo que aún sobraban, tuvieron la necesidad de hacer algo más para aprovechar todo lo cosechado. Es así que poco a poco, se fue formando el grupo que ahora le ha dado vida a la cooperativa “Juntas Por Más”.

“Nuestra empresita era un sueño, y la idea era involucrar a nuestros hijos, porque nosotros siempre lo hicimos y ellos nos ayudaron cuando chicos; pero después cada uno estudió y tienen sus profesiones, más allá que ellos se siguen haciendo sus propias cosas para el consumo propio”, cuenta María Reina, orgullosa de lo transmitido a las nuevas generaciones.

Pero el hecho de saber que sus hijos, ya tenían su vida hecha por otros caminos, no las desanimó. Al contrario, decidieron concurrir al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), para conocer qué opciones de formación había para ellas: “Así fue que salió para las mujeres rurales de la edad nuestra, que están en la casa, jubiladas un programa y bueno, presentamos un proyecto junto con los técnicos del Ministerio, quienes fueron los que lo formalizaron para poder entregarlo ante las autoridades”, cuenta María Plácido a La Semana.

Así fue como recibieron los primeros fondos otorgados por la cartera ministerial, les otorgaron un fondo de 100 mil pesos y con ese dinero se equiparon con los primeros utensilios para poder emprender su pequeña empresa. A partir de allí, el reto era cumplir con lo que se habían planificado en el proyecto presentado ante las autoridades del MGAP.

Fue el pasado viernes 30 de agosto, que La Semana, luego de intentos previos que no se pudieron concretar por las ocupaciones de las integrantes de la cooperativa, concurrió a conversar con cinco de las 14 participantes de este proyecto, quienes recibieron a este medio entre emociones y muchas anécdotas que contar sobre el proceso llevado adelante hasta ahora. La charla fue extensa y en ella no faltaron los mates, el café y por supuesto los distintos productos que están elaborando para la venta.

Todas estas jóvenes, mayores de 50 años, joviales y a gusto con lo que hacen, están entregadas en cuerpo y alma a concretar lo que se propusieron. Entusiasmadas con lo que querían mostrar, hicieron pasar a esta cronista a su espacio de trabajo.

María Reina Plácido, Griselda Rodríguez, Silvia Rivera, Alba Plácido y Rita Portillo, fueron las encargadas de recibir al equipo de La Semana y dar a conocer todo lo que está detrás de los ricos productos de la novel cooperativa “Mujeres rurales, juntas por más”.

Todos los productos elaborados por estas mujeres, son total y absolutamente naturales. Desde la siembra, el cuidado de las plantaciones, la elaboración de todos sus ingredientes, son hechos por ellas mismas.

 

HISTORIA | Pero comencemos desde el principio. Con la inquietud de hacer las cosas bien desde los inicios, es que las integrantes de la ahora cooperativa, comenzaron a asistir a cuanto taller o cursos se dictaran relacionados con la producción agrícola. Durante este tiempo, participaron de capacitaciones dictadas por el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), de las Naciones Unidas y obviamente del propio Ministerio.

Recibieron cursos y talleres de la mano de profesionales y expertos que las guiaron en temáticas tan variadas como ser la elaboración de los productos alimenticios de la manera idónea, correcta e higiénicamente, para ser destinados al consumo. También conocieron las distintas maneras de elaborar los fertilizantes para sus sembradíos.

Estas mujeres, siembran, cosechan, seleccionan y elaboran diferentes productos alimenticios, muy deliciosos está de más decirlo.

Los principales productos que elaboran son la mermelada de frutillas y la clásica salsa de tomate. Siempre hechas con tomates y frutillas, directos de la tierra, sin ningún aditivo químico, son excepcionalmente saludables y especialmente deliciosos. Así se pudo confirmar la tarde en que este medio las visitó.  

“Ahora, estamos con la implementación de una sala de elaboración, ya tenemos el dinero, para transformarnos en una cooperativa formal y tener nuestra personería jurídica. A partir de ahí vamos a ir Bromatología (Dirección Nacional de Bromatología), para saber si estamos haciendo las cosas bien. Ya tenemos el terreno en el que se instalará la sala, que es un espacio baldío”, explicó María Reina Plácido.

Prosiguió contando la integrante de la nueva cooperativa que “la sala tiene ciertos requisitos técnicos que debemos cumplir para poder ser inspeccionadas y estar correctamente autorizadas para la distribución de los productos”.

Para ellas es importante que las personas sepan y especialmente los jóvenes, que hay otras maneras de comer sano, libre de químicos, y que no por ser natural, abonado orgánicamente, un producto deja de ser delicioso.  

Las mujeres valientes, integrantes de este grupo que se ha dado en llamar “Mujeres rurales, juntas por más, son: Silvia Rivera, Rita Portillo, Alejandra Rodríguez, Carolina Rodríguez, Verónica Rodríguez,  Adriana Valverde, Marcelo Rodríguez, María Plácido, Alba Plácido, Griselda Rodríguez, Martina De León, Teresa De León, Arabela y Nanci.

Todos los interesados en conocer sus productos, las podrán encontrar en la clásica feria dominical de la Plaza de los Feriantes, frente a las instalaciones del Centro de Primer Nivel de Atención (ex hospital), y también en las ferias mensuales que se realizan en la plaza de los 33 o en verano en el balneario Kiyú.

 

Por Livia Cedeño.