Mente y corazón

A sus 47 años, Javier Curbelo decidió por primera vez participar de la prueba llamada Génesis Inka MTB, una durísima competencia de ciclismo de montaña que dura cinco días y que atraviesa los pueblos más recónditos entre las montañas de Los Andes en el país incaico.

El libertense pudo acomodar sus cosas personales para poder viajar con una semana de anticipación y así poder realizar una pequeña aclimatación. Luego de un viaje en avión y otro en bus que duró 12 horas, llegó a la localidad de Huaraz donde se hospedó. Los primeros dos o tres días fueron los más complicados ya que el dolor de cabeza y malestar producto de la altura se hacían evidentes. Pese a eso debía salir a rodar en la bicicleta para ir conociendo las características de los terrenos donde se correría la prueba.

 

LA PRUEBA | Génesis Inka MTB se propone en su recorrido unir las ciudad de San Marcos que está en plena cordillera con la de Huarmey que está a nivel del mar sobre la costa, recorriendo la denominada “Ruta de los Orígenes” donde estuvo el origen de la civilización Inca.

“Son cinco días de competencia que significan una prueba de resistencia en bicicleta todo terreno, en medio de paisajes alucinantes y vivencias extraordinarias, convirtiéndola así en una experiencia única”, dice la promoción del evento en su página oficial a lo que el libertense agregó “es una carrera muy dura y exigente y mayormente para nosotros que estamos sobre el nivel del mar”.

La primera etapa, llamada “Prólogo” se largó el martes 27 de agosto desde la ciudad de San Marcos. “Es una etapa corta de 25 kilómetros pero más de la mitad del trayecto es subiendo. Es una etapa linda que daba para disfrutar del paisaje y el apoyo de la gente que era mucha ya que siempre es una novedad el paso de la carrera”, narra el deportista quien logró completarla en poco más de dos horas.

Las mayores complicaciones comenzaron a partir del día siguiente. “La segunda etapa se largó en un pueblo que se llama Chavín de Huántar. Allí subimos de los 3330 metros de altura a los 4900 metros por el nivel del mar en un recorrido de 70 kilómetros aunque igualmente esa etapa debió ser suspendida a los 25 kilómetros por cuestiones de seguridad ya que en uno de los picos más alto de la montaña el clima era adverso, con lluvia, viento e incluso nieve”.

La carrera continuó al día siguiente: “la tercera etapa fue de unos 60 kilómetros con un gran ascenso de 30 kilómetros hasta una minera ubicada a 4800 metros de altura, siempre dentro de lo montaña con caminos muy sinuosos, quebrados, curvas continuas”, contó Curbelo que además agregó “fue un desgaste tremendo, en lo personal a partir de los 4500 metros de altura comencé a sentir la falta de oxígeno y el bajo rendimiento de los músculos”.

Pero si la tercera la etapa fue dura, la cuarta fue aún peor “eran 75 kilómetros con dos grandes ascensos. Subimos el primer pico de 4800 metros y lo bajábamos para luego subir otro pico de 4600 metros”. Curbelo afirma que “esta fue la  etapa más dura, más complicada en el tema físico y anímico. El desgaste fue tremendo, eran más de 40 kilómetros subiendo”. Igualmente logró completarla en un tiempo de 9 horas y 15 minutos. “Me dejó muerto, pero logré hacerla a pura cabeza”.

Pasado lo peor, era tiempo de la 5ª y última la cual se preveía que fuera más ágil y rápida ya que se trataba de un descenso y a esa altura cerca del nivel del marcar pero “como siempre las apariencias engañan y se hizo una etapa dura también. Fueron 120 kilómetros pasando desierto, arenas, con subidas y bajadas”, marcando un tiempo de 6 horas y 38 minutos.

Según Curbelo al arribó “el pueblo una fiesta la ciudad, con bailes típicos, ceremonia de premiación, muy pintoresco todo y agradable”.

Según Curbelo “me siento muy contento de haberla completado, además sin roturas y sin lastimarme” y agregó “que yo no soy ciclista así que hago lo que puedo, lo tomo más como un disfrute que otra cosa”.

En sus cinco etapas el libertense marcó un tiempo de 22 horas y 35 minutos “quedé muy contento y pienso volver el año que viene un poco más preparado, no para ganar nada sino para sufrir menos y disfrutar más”.

 

LA PREPARACIÓN | Esta claro que para participar de un evento de estas características, la preparación tanto física como mental comienza mucho antes. Desde el punto de vista físico “nosotros acá no tenemos esos desniveles ni altura así que no hay manera de entrenar en un terreno de esos”. Lo que se trata es de “sumar kilómetros y desniveles” y a modo de ejemplo contó “vas a Kiyú y subí un repecho una y otra vez hasta que te aburrís”.

Ante este panorama es imposible imaginarse la real dimensión y el gran desgaste que puede tener una prueba de estas características. Por eso el plano mental más que nunca se transforma en algo fundamental “hay un dicho que dice que corazón y mente llevarán tu cuerpo cuando tus piernas no puedan más y creo en este caso se aplica”.

A propósito de esto Curbelo cuenta que por “razones de trabajo no puedo seguir un entrenamiento acorde pero cuando estoy ahí le meto mente y corazón. Hay que darlo todo y un poco más para llegar, el desafío está ahí, en llegar y vencer esos límites que parecen imposible pero no lo son”.

Javier Curbelo comenzó en 2003 a participar de eventos deportivos, por aquel entonces se trataba de carreras cortas o algún duatlón. Pero a partir de 2005 elevó sus desafíos y comenzó a participar en carreras de aventuras multidisciplinarias con grandes distancias que duraban tres o cuatro días. Luego de eso no paró más estando presente en diversos eventos deportivos, tanto a nivel local como internacional. En lo que refiere a ciclismo en montaña no duda en asegurar que la Génesis Inka fue la más dura que ha participado.

Ahora su cabeza está puesta en octubre donde estará presente en la “Ultra Trail Conociendo a la Pacha Mama” que se realiza en la ciudad de Jujuy en el norte de Argentina. Allí participará de los 110 kilómetros.