Los Riguetti y una pasión compartida

En la primera semana de marzo se llevará a cabo una nueva edición del Gran Premio del Uruguay 19 Capitales Histórico, evento organizado por el Automóvil Club del Uruguay que homenajea de alguna forma al Rally 19 Capitales, disputado entre los finales de la década del 60 y principios de los 80.

La competencia tendrá una vez más participación libertense de la mano de Emilio Riguetti y su hijo Federico que a bordo de su Ford Cortina modelo 1966 le harán frente a los seis días de competencia y a los más de 2600 km de prueba.

Para Emilio, padre del Clan Riguetti y a su vez piloto, será su quinta participación en esta prueba. El primer año lo acompañó como copiloto y navegador su hijo Maximiliano, en las restantes cuatro participaciones ese lugar lo ocupó su otro hijo: Federico.

Precisamente Federico en diálogo con La Semana contó que “el primer año no teníamos ni idea de cómo era la competencia y necesitábamos conocer una forma de correr y de ir sacando los cálculos pero era todo muy rudimentario. Corrimos con cronómetros de mano y yo iba sacando las cuentas en el auto con una calculadora”. Con el tiempo “pudimos comprarnos un reloj que viene especial para correr este tipo de carreras y con eso y la hoja de ruta me baso para dar las instrucciones”.

Federico Riguetti siguió detallando sus primeras participaciones “un poco de ignorantes pensábamos que nos iba a ir bárbaro el primer año pero nos encontramos con gente que corre hace mucho tiempo y logran resultados que para nosotros eran impensables” y agrega “los tipos que ganan, nunca superan una penalización de más de 30 centésimas pero en la mayoría de los casos es menor a esa cifra. Es imponente, yo siempre pongo como ejemplo que parpadear son 25 centésimas”.

Según Federico “si pretendés estar arriba tenés que andar alrededor de las 10 o 15 centésimas, lo cual es complicado porque en donde le erres en un cambio de velocidad o una distracción mínima ya te movés de tu tiempo 30 centésimas y si eso le sumás por ejemplo que agarraste un pozo ya te pasaste 40 centésimas”.

“Es bastante desafiante pero año a año nos hemos ido superando” según cuenta el entrevistado y continúa diciendo que “siempre cuando se para al mediodía para almorzar se dan los resultados parciales hasta ese momento de la etapa y el año pasado nos pasó de ir primeros en determinado momento, te podrás imaginar cómo estábamos. Tirábamos manteca al techo”.

En las últimas dos ediciones se ubicaron en el puesto 11 de su categoría entre casi 40 participantes. “Cuando les cuento a los conocidos que estamos contentos porque terminamos undécimos, piensan que no fue tan buena la participación pero cuando los explico que terminamos a sólo dos segundos del primero ahí comienzan a entender la dimensión”.

De hecho el año pasado el ganador de la General terminó solo 30 centésimas de segundos por encima de su escolta y este a su vez este le ganó por 22 centésimas de segundo al tercero y entre el primero y el décimo hubo menos de segundos de diferencia, todo esto en seis días de carrera.

 

EL AUTO | Los Riguetti tienen una característica que los diferencia prácticamente de todo el resto de los participantes y es que el Ford Cortina con el cual corren este evento, en su auto de uso diario, por ejemplo con el que salen a pasear o hacer mandados, a diferencia de muchos corredores que tienen un auto específicamente para esta carrera.

“Es un auto de un valor emocional muy grande” cuenta Federico, “empezando porque se lo compramos a un amigo que lo amaba pero que por temas personales tuvo que venderlo” y además por el hecho narrado anteriormente de que su uso forma parte de su cotidianidad. “Le hacemos toda la mecánica nosotros y eso nos da un mayor conocimiento del vehículo” agrega y además lo define como “un auto extremadamente fiel” porque “nos ha pasado de culminar etapas, revisarlo y encontrarnos con cosas que harían que cualquier otro auto no funcione, sin embargo este siempre que lo prendés arranca”.

A la hora del mantenimiento Maximiliano es quien oficia de mecánico oficial con la colaboración de su padre, Federico reconoce que él sólo esta para alcanzar las herramientas.

Una sola vez el auto “los dejó tirado” y fue en la primera participación donde un poco por “inexperiencia nuestra al preparar el motor, anexamos unas piezas nuevas con otras viejas y la diferencia en la calidad de los metales rompió una de las piezas viejas”. Igualmente ese día lograron culminar la etapa gracias a la ayuda de una persona en un hecho que encierra una gran anécdota. “Ese día era la última etapa y almorzando en Florida se nos acercó para conversar un mecánico porque resulta que él tenía un auto igual. Nos da su teléfono y se pone a la orden por si necesitábamos algo en esas cuestiones de solidaridad que tenemos en el interior. A los pocos kilómetros nos sucede ese inconveniente y lo llamamos y a la hora estaba junto a nosotros con la pieza que necesitábamos y que se la había sacado a su propio auto”.

En las primeras dos participaciones tuvieron equipo de apoyo conformado por integrantes de la familia pero por un tema de costos se fue complicando por lo que ahora el equipo son dos: piloto y acompañante. Esto hace que una vez finalizada la etapa ellos mismos sean los encargados de chequear que el auto no tenga ningún inconveniente. Por eso durante los días que dura el evento hay poco descanso y recreación ya que además de controlar que esté todo bien con el auto, en el caso de Federico tiene que preparar todos los números para la etapa siguiente.

 

LA PRUEBA | Según el reglamento del 19 Capitales Histórico, están habilitados a participar todos “aquellos autos de las categorías Standard o de Turismo que hubiesen estado inscriptos en el Gran Premio 19 Capitales entre 1968 y 1981, en el Gran Premio Argentino entre 1957 y 1967, en el Trans Chaco Rally de Paraguay entre 1968 y 1981, y que figuren en la lista de autos homologados en la Categoría Turismo Histórico Uruguayo”. Asimismo “serán habilitados a participar todos los automóviles de la categoría Turismo de Carretera que hubiesen corrido en el mismo período sujeta su participación a la aprobación del Comité de Admisión”.

Este Comité además “podrá autorizar la participación de uno o más autos que no figurasen en el listado pero que a su juicio conformen el espíritu de la época y de las categorías que se evocan”. Y agrega que “no serán admitidos coches sin techo”.

El evento es una prueba de regularidad, no de velocidad por lo que no gana quien llegue primero sino quien mejor cumpla las referencias que están en la hoja de ruta.

La prueba consiste en seis etapas y cada etapa tiene lo que se llaman pruebas cronometradas. Estas pruebas cronometradas consisten en llegar de un punto a otro, marcado dentro de una hoja de ruta que entrega la organización, en determinada cantidad de tiempo, también preestablecido por los organizadores. En cada prueba de esas el piloto debe ir siguiendo unas instrucciones marcadas en la hoja de ruta en cuanto a la velocidad de los distintos tramos y en determinado momento que los equipos no saben hay controles que miden el tiempo hasta allí.

La diferencia de tiempo entre lo estipulado por la organización y lo logrado por el piloto, ya sea que llegué antes o después, se le llama penalización y va para una Clasificación General por tiempo de donde saldrán los ganadores de cada categoría. El ganador de la prueba será el equipo que penalice menos. En cada etapa hay unas 11 o 12 pruebas pero a su vez cada prueba puede tener más de un control.

Vale destacar en cada etapa los dos peores registros que tenga cada equipo serán anulados y no computarán para la Clasificación General. El motivo de esto último es por si un equipo sufre algún inconveniente que le haga perder mucho tiempo, no tenga que recuperarlo luego con velocidades extremas que le pueden provocar un accidente o poner en riesgo su vida o la de terceros. Eso sí, es obligación culminar cada etapa de lo contrario ese equipo queda descalificado.

El 1° de marzo se realizará la largada simbólica en Montevideo frente al Hotel Cottage en la zona de Carrasco en Montevideo. El 2 de marzo será la primera etapa de competencia con el recorrido: Montevideo-Minas-Rocha-Maldonado. La segunda jornada de competencia parte de Punta del Este y llega a Melo pasando previamente por Treinta y Tres. El tercer día parte de Melo, pasa por Tacuarembó y llega a Rivera, al día siguiente sale de Rivera, pasa por Artigas y finaliza en Salto. La etapa cinco es la de mayor recorrido partiendo de Salto hasta llegar a Colonia atravesando previamente Paysandú, Fray Bentos y Mercedes. La última etapa será el sábado 7 de marzo en otra larga jornada que parte desde Colonia, pasa por San José, Trinidad, Durazno Florida, Canelones y finaliza en Montevideo.  

Al tratarse de etapas largas que comienzan temprano en la mañana y se extienden hasta media tarde, se hace un parate al mediodía para almorzar en un punto preestablecido. Además cada equipo deberá pasar por determinados puntos marcados también, donde los organizadores le sellarán una hoja para así verificar que ningún equipo se desvió del camino oficial.

En cada etapa para el orden de largada se tendrá en cuenta la clasificación del día anterior, exceptuando el primer día que se hará por sorteo y también el último donde se tendrá en cuenta la Clasificación General. En la largada los autos van saliendo cada 30 segundos.

Cada participante con la inscripción recibe de regalo 150 litros de combustible y la organización también se hace cargo de los almuerzos de cada jornada. Las restantes comidas así como el costo de hospedaje y el combustible restante corren por cuenta de cada tripulación.

Además de participantes uruguayos, concurren también de países vecinos como Argentina, Paraguay, Brasil y Chile e incluso participa una tripulación norteamericana que están radicados en su país pero tienen el auto acá y viajan exclusivamente a participar de este evento.

Este evento tiene distintas categorías según la cilindrada del vehículo, en el caso de los Riguetti participan en la categoría D.

 

LA PASIÓN | La pasión por los autos siempre estuvo presente en la familia Riguetti. Emilio, el padre, cuando sus hijos eran chicos, les narraba la historia de una carrera de autos que recorría todo el país llamada “19 Capitales”.

A Maximiliano fue al primero que se le despertó el gusto por “los fierros” y a los 12 años ya se animaba a echarle mano a algún motor de moto.

Años más tarde al enterarse de que se iba a comenzar a disputar el “19 Capitales Histórico” los Riguetti comenzaron a soñar con poder restaurar un Chevrolet Corvair que tenían abandonado y así poder participar de este evento. Pero más allá del deseo, en aquel entonces era un proyecto “inalcanzable”, dado que no contaban con los medios económicos necesarios, no obstante igual estaban las horas de charlas dedicadas a este “sueño compartido por todos”.

Los planetas comenzaron a alinearse y el deseo dejó de ser sólo un sueño cuando un día les surgió la posibilidad de comprarle a un amigo el Ford Cortina “analizamos lo que implicaría embarcarnos realmente en el proyecto y nos tiramos al agua”.

Durante casi dos años se dedicaron a la investigación y preparación de lo que consistía participar en un rally de regularidad. Ellos mismo desarmaron hasta el último tornillo del motor y lo hicieron a nuevo pero tratando de mantenerlo lo más original posible.

En 2014 fue su primera experiencia y desde ese ese día han sido cinco sus participaciones. Según cuenta Federico “cada año trabajamos intensamente para aprender y mejorar. Entrenamos, reparamos el auto, ideamos mejores maneras de correr” y resalta que “es una actividad que nos une como familia y nos da miles de satisfacciones durante todo el año”.

Y vaya si se trata de una actividad en familia. Emilio y Federico son los que se suben al auto pero Maximiliano además de ser el mecánico se encarga de conseguir sponsor junto a su hermana Erika. A su vez Carlos (marido de Erika), colabora en el mantenimiento del vehículo. Patricio y Selene (hijos de Erika y Carlos), colaboran por ejemplo en el pegado de los adhesivos con los auspiciantes. Tampoco se salvan Sabrina y Johanna, novias de Maxi y Fede respectivamente, quienes se encargan de gestionar todo lo relacionado al alojamiento. Por último está mamá Iris a quien le toca el rol de acompañar en las largadas y “cebar litros de mate”.

Al volver cada año de una participación son cientas las anécdotas, las cuales el entrevistado confiesa que son un desafío a la paciencia de los demás integrantes de la familia “porque no hay sobremesa familiar en la que hablemos de otra cosa”.

Y así fue que de tanto hablar de la carrera y contar anécdotas lograron que unos amigos de la familia, oriundos de Montevideo, se compraran un auto y decidiera participar también de esta edición 2020.

Si bien Federico confiesa que su objetivo es divertirse y pasarla bien y que es (de los tres), el que se lo toma menos competitivamente, asegura que “desde hace un par de años estamos logrando resultados que nos permiten ilusionarnos con subir al podio de la categoría”, algo que “verdaderamente esperamos lograr para dedicarlo a todas estas personas, familia y amigos, que nos contienen y apoyan para que podamos concretar este sueño compartido”.

Justamente a esos amigos son a los que dedicó sus últimas palabras: “los amigos son una parte importante del equipo, contamos con gente que nos da una mano en formas muy distintas. Algunos están al firme cuando necesitamos ayuda para reparar el auto. Otros están ahí para darnos aliento, nos llaman cada noche de la carrera para ver cómo estamos o por redes sociales. Además están los que nos patrocinan, aportando para que podamos costear la competencia”, contó.

Por Marcos Soto.