La crisis de relacionamiento en el Concejo Municipal de CDP está en punto álgido

Una serie de acusaciones cruzadas, mal trato y autoritarismo, caracterizaron la última reunión del Concejo Municipal de Ciudad del Plata, realizado el pasado jueves 30 de abril. Por lo contado a La Semana por los cuatro concejales, fue de todo el período la sesión más caótica y la menos esperada, aunque la mayoría ya preveía el agónico final. 

Los cuatro concejales, Nelson Mansilla, Nelson Hernández, José Campot y Milton Pastorini fueron convocados por la alcaldesa Laura Colombo a participar de la “sesión ordinaria” del jueves 30 a las 18 horas, como es habitual en el recinto del Municipio de Ciudad del Plata.

 

ANTECEDENTES | Antes de comenzar con lo ocurrido en esta instancia, hagamos un poco de historia: después de la semana de turismo o santa, el primer jueves de abril fue el 16, convocados a sesionar, horas antes del encuentro la alcaldesa Laura Colombo les  anuncia vía administrativa que ella no concurriría por estar indispuesta.

El Concejo ya llevaba más de un mes sin reunirse, después de declarada la “emergencia sanitaria” y se había generado un atraso natural para liquidar órdenes de pago y gastos a regularizar, haciéndose necesaria además, una puesta al día de cómo el Municipio venía respondiendo ante la población debido a la paralización social y económica que el “aislamiento social voluntario” sugerido desde el gobierno nacional -y que la población platense viene acatando en un alto porcentaje-, estaba generando.

El recorte de tareas dispuesto desde el gobierno departamental en el horario de atención al público, los funcionarios dentro de la franja etaria de riesgo o temas de salud propios, también disminuyeron la operatividad del gobierno local. De todo este cúmulo de responsabilidades que los gobernantes locales tienen, si bien no están obligados a acudir diariamente, tampoco recibían información más allá de la que en forma también acotada, tenían acceso los medios de comunicación.

Alguna publicación en el Facebook del Municipio de Ciudad del Plata, donde se comunicó el reparto de hipoclorito a las ollas solidarias y populares donado por la empresa Efice y la llegada de canastas donadas por la empresa Isusa y los dulces de Limay, por ejemplo, fueron el motivo esencial -sumado a la no convocatoria del Centro Coordinador de Emergencia Local-, para determinar que sin la presencia de la alcaldesa Colombo la sesión se llevase a cabo, presidida por el concejal Nelson Mansilla en el Espacio Cultural y Biblioteca del Gobierno Departamental, salvaguardando las medidas sanitarias del caso.

En la oportunidad, se labró un acta, la Nº 171, que posteriormente debería ser mecanografiada para ser firmada por los presentes y con las respectivas resoluciones aprobadas por unanimidad. De esa reunión quedaron gastos para aprobar por no estar fundamentados en su urgencia, pese a que los montos sí estaban en la documentación.

En los encuentros del Concejo Municipal, siempre está presente un funcionario, que responde a las consultas de los concejales, pero en oportunidad de la reunión del 16 no contaban con él, lo que abrió el compás de espera entiendo que no revestían urgencia los gastos a aprobar. Si aprobaron todo aquello relacionado con higiene, materiales sanitarios y de prevención como tapabocas o guantes. Otro de los rubros aprobados fueron los gastos generados por roturas y mantenimiento mecánico. Otro de los detalles fue que en acta Nº 171 redactada previamente aparecía el nombre de la alcaldesa Laura Colombo, hecho que descartaron de plano y quedó como un simple error.

 

REUNIÓN DEL 30 | Según narraron a La Semana los cuatro concejales, la molestia de Colombo fue muy grande por dejar un acta escrita a mano para que fuese llevada al papel y después firmada.

Para el jueves 23 de abril Colombo convoca a una “sesión extraordinaria” a las 14 horas donde concurriría el Director General de Descentralización Sebastián Ferrero. Los concejales, actuando en bloque, le dijeron que no por tener otras obligaciones laborales y porque además las sesiones están pactadas para las 18 horas, según lo acordado al comienzo del período.

Según fuentes consultadas por La Semana, Ferrero acudió, estuvo unos minutos y se retiró ante la falta de quórum para sesionar. A todo esto, los días pasaron y el Concejo Municipal es citado a sesionar el pasado jueves 30 de abril por la alcaldesa Laura Colombo, donde de modo presencial concurren los concejales, Mansilla, Hernández, Campot y Pastorini.

Esperaron en las afueras del Municipio, para ingresar todos juntos y así evitar roces previos. En un tenso ambiente, Colombo ya cerca de las 18 y 30 (cuando aún faltaba llegar uno de los concejales), salió fuera del recinto a decirles que si no ingresaban, ella se retiraba. En ese instante llega el cuarto Concejal e ingresan al edificio. El primer debate físico, donde se reunirían.

El espacio habitual es una pequeña sala de cuatro metros por cinco de largo, con todo el mobiliario y según el entender de la mayoría, no brindaba las garantías sanitarias del metro y medio de separación entre cada persona. Todos los concejales estaban con mascarillas tapabocas, excepto la Alcaldesa, según lo narrado por los concejales. Deciden sesionar en el hall de entrada, un lugar más amplio, con menos mobiliario y más ventilación.

Se comienzan aclarando los datos de las órdenes de compra no aprobadas, como la de la compra de materiales para la construcción que rondaba unos 30 mil pesos, destinados a la construcción con recursos propios de mano de obra de una estantería para el osario en el cementerio y el recambio de las cuatro cubiertas a la camioneta oficial del Municipio, que según expresiones de Colombo fue “sugerido desde el Gobierno Departamental”. 

 

CANASTAS | La frase clave fue “la camioneta la utilizamos para el reparto de canastas” y como un tema trae al otro, ahí estalló la primera discusión, en un ambiente tan tenso que el aire se podía cortar con una tijera desafilada, según dijeron los concejales presentes.

Pastorini y Campot le solicitan al menos de forma verbal a Colombo un informe de la cantidad de canastas recibidas y los criterios con que fueron repartidas (según información que ellos poseían, superaban las 100 donadas por Isusa y no tenían detalle de los kilos de dulce donados por Limay), Colombo entonces comienza a disparar una serie de acusaciones contra el gobierno departamental, despotrica contra funcionarios de jerarquía de la ISJ y los acusa de corrupción.

A todo esto, según el relato de los concejales consultados, en todo momento Colombo decía que ella “sí conocía a su gente y sabía quiénes realmente necesitaban”. Colombo arremete contra Nelson Mansilla diciendo: “diga usted Concejal que vino a dejar las boletas de su reintegro y se fue cuando estaba repartiéndolas”. Y de paso, cañazo, volvió a amenazar a los concejales con que ella no les firmaba un solo reintegro más mientras fuese Alcaldesa, que para obtenerlo tendrían que estar todos los días como ella está.

El tema de los reintegros es un viejo tema, que aparece cuando la discusión llega a puntos donde se debilitan las fundamentaciones por parte de Colombo, según dijeron los participantes de la sesión. Hay que mencionar que el reintegro es una devolución económica comprobada por boletas donde los concejales pueden “exigir” la devolución de gastos aproximadamente por 10 mil pesos mensuales, de donde se descuentan gastos de combustible, teléfono móvil y gastos de representación en caso de salir fuera del territorio del Municipio y en misión oficial. Fue decretado por el ex Intendente José Luis Falero en el año 2010, no recibiendo ninguna observación por parte del Tribunal de Cuentas de la Nación (TCN), hasta la fecha.

Volviendo a la sesión, el concejal Nelson Hernández narró -y así lo confirmaron el resto de los concejales-, intentó poner paños tibios cuando ya habían decidido aprobar los gastos que venían desde la sesión anterior; pidió la palabra y antes de empezar a hablar, Colombo arremetió contra él diciéndole “que se buscase un abogado” en alusión a la nota publicada en La Semana, ediciones atrás, porque lo iba a llevar ante la Justicia por sus dichos.

 

RETIRADA Y REPERCUSIONES | Milton Pastorini solicitó un cuarto intermedio de cinco minutos para hablar fuera los cuatro concejales (dos frenteamplistas y dos nacionalistas), y deciden no volver a sala. La sesión quedó interrumpida y en bloque, están gestionando para que por estas horas mantener una reunión con el intendente Pedro Bidegain con carácter grave y urgente.

“La situación es insostenible y así no podemos seguir trabajando”, dijeron casi en forma unánime los cuatro. José Campot fue un paso más allá y dijo que “mientras ella esté en el cargo, no pienso pisar más el Municipio, no sé cómo se soluciona esto pero así no va. Yo llegue con el espíritu de trabajar por la comunidad y no con el fin de enfermarme”.

Laura Colombo no tiene apoyo político del sector por el que fue electa, el Frente Amplio y menos desde el Partido Nacional y sus Concejales. Para concluir, La Semana mantuvo en forma individual contacto telefónico con los concejales Nelson Mansilla, Nelson Hernández, José Campot Y Milton Pastorini.

Si bien la reunión con Bidegain al momento del cierre no teníamos confirmación de que se hubiese dado, llama la atención que todos los consultados dijesen que no habían recibido ningún tipo de consulta o preocupación por parte del sistema político departamental por este tema, que no es nuevo, que son las constantes desavenencias y cruces de Colombo con el resto de los concejales, que ante la opinión pública no dejan bien parada a la institución como tal.

Tampoco pudimos recoger la versión de Colombo sobre los hechos y las acusaciones cruzadas brindadas en este artículo.

 

Por Carlos García.