Julio Persa interpreta al uruguayo más francés: “Lautréamont o su última carta”

El próximo viernes 11 y el sábado 12 de octubre en Casa de la Cultura de Libertad, se presenta la obra “Lautréamont o su última carta”, en homenaje a los 150 años de la publicación de “Los Cantos de Maldoror”, una obra clásica de la literatura francesa, realizada por Isidore Ducasse, quien naciera en Montevideo en 1846.

El unipersonal es interpretado por el actor Julio Persa y cuenta en su equipo de producción con el diseño y la realización de escenografía de Fernando Scorsela y Caterine Varela; el diseño y realización de vestuario de Tania Galaretto, el diseño de luces de Fernando Scorsela y la música original de Luz Reboulaz. El diseño y la ambientación sonora está a cargo de Vicente Martínez, las ilustraciones son de Aldo Pérez, el diseño gráfico de Alex Morz, la Gestión Cultural Leonardo Urrutia, la Producción ejecutiva de Paty García y la Dirección y Dramaturgia de Angélica González.

La gacetilla informativa de la obra establece que el 23 de noviembre de 1870, víspera de su muerte, en una buhardilla en París Rue du Faubourg, Montmartre Nº7 y en medio de la guerra franco- prusiana, Isidoro Ducasse (Conde de Lautréamont), repasa las cartas que le ha enviado un médico alienista que se autodenomina como “investigador del pensamiento”.

Este investigador ha leído su obra “Los Cantos de Maldoror” y cree poder adivinar al hombre al revés del artista; perseguirlo y atraparlo, no sin antes reducirlo a un síntoma, quizás la locura. Pero tal como ocurre frente a un espejo, el riesgo está en saber a quién miramos, que puede ser también quien nos mire; y el interrogado, quien finalmente nos interrogue.

SOBRE LAUTRÉAMONT | Isidore Lucien Ducasse (más conocido como Conde de Lautréamont), nació el 4 de abril de 1846 a las 9 de la mañana en Montevideo, mientras la ciudad estaba sitiada por las tropas de Juan Manuel de Rosas. Sitio que se extendería desde 1843 a 1851. Vivió en Montevideo hasta los 14 años. Dos montevideanos, Gervasio y Álvaro Guillot Muñoz dan en el año 1924 el paso más decisivo en la búsqueda biográfica del Conde de Lautréamont, al descubrir en los archivos de la Catedral de Montevideo el acto de bautismo.

Llama la atención las escasas referencias al poete que hay en la ciudad de Montevideo, su casa natal de la calle Camacuá esquina Brecha ya hace muchas décadas que no existe y la Rambla Sur ocupa su lugar.

El 15 de noviembre de 1847 fue bautizado Isidoro Luciano. Hijo legítimo de Francisco Ducasse, canciller delegado del Consulado General de Francia en Montevideo, nacido Bazet, y de Celestina Jaquette Davezac, naCida en Sarguinet, quien se supone, se suicidó cuando Isidoro tenía un año y ocho meses.

En 1859, su padre lo envía a Francia para matricularse en el Liceo Imperial de Tarbes, uno de sus compañeros e íntimo amigo será Georges Dazet (los descendientes de Dazet fueron quienes proporcionar la única imagen que se supone, pertenecería al poeta), quien será referenciado en sus Cantos.

A los 19 años se radica en París para continuar sus estudios en la Escuela Politécnica. En 1867 regresó a Montevideo para una corta estadía.

En 1868 publica su primer canto, que firma con tres asteriscos. Es este el inicio de una epopeya poética en la que su personaje sucumbe ante la fuerza irremediable del mal. El editor Albert Lacroix se resiste a divulgar la obra por temor a la censura.

Al año siguiente, en 1869, realizará una nueva publicación que contendrá los seis Cantos de Maldoror y que dará origen al conocido seudónimo. Solo serán 10 ejemplares que permanecerán casi en las sombras hasta 20 años después de la muerte del autor.

Isidro Ducasse muere el 24 de noviembre de 1870 producto de una enfermedad infecciosa en su domicilio de la Rue du Faubourg Montmatre N° 7, a cuatro meses de haber comenzado la guerra franco-prusiana.

“No dejaré memorias” promete en el prefacio para un libro de poemas donde se ocuparía del “problema del bien” pero que no llegó a publicar, la muerte se lo impidió, pero la promesa no fue cumplida en su totalidad.

No se cobrará entrada a la obra pero si habrá un “sobre” en el cual el público podrá realizar el aporte que considere oportuno. El espectáculo es patrocinado por la Embajada de Francia, apoyado por la Comisión Fondo Nacional de Teatro (COFONTE), y seleccionado por el Fondo Regional para la Cultura del MEC.