Jugar como niños: el 28 de mayo, se conmemoró el Día Internacional del Juego

El pasado 28 de mayo, se celebró el Día Internacional del Juego. Reivindicar su valor, es fundamental para reconectarse con la propia esencia de cada uno. Desde diferentes ámbitos, se establece que jugar es absolutamente necesario para la salud física y mental, no sólo en niños sino en todas las etapas de la vida.

El jugar, es un derecho que tienen todos los niños. Esa acción, ha  demostrado, ser fundamental para ayudar a desarrollar los sentidos y la creatividad en los más chicos.

Por lo general, siempre relacionamos al juego con los niños por ser estos los que necesitan de esa actividad lúdica para crecer como seres libres y felices. Pero más allá de los pequeños, el juego en realidad es necesario para todos, extendiéndose sus beneficios a todas las etapas de la vida.

Desde diferentes ámbitos, se afirma que el juego, ayuda a activar áreas del cerebro, creando hábitos que son altamente enriquecedores para los adultos.

EXPERIENCIAS | Las Naciones Unidas reconocieron el derecho al juego para la infancia en la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 (principio 7), y 30 años más tarde lo ratificaron y ascendieron a derecho universal en la Convención de los Derechos del Niño de 1989 (artículo 31).  Acompañando a los niños o en algunos casos, entre adultos o simplemente solos, el jugar, enciende una luz que se apaga entre los 9 u 11 años y que siempre es importante volver a vivenciar.

Para los niños, el juego representa una actividad que forma parte de su desarrollo cognitivo; de esa misma forma, esta acción, puede cambiar la forma de ver el mundo en los adultos.

Quizá en este momento que nos toca enfrentar, muchos padres volvieron a tener tiempo para jugar con sus niños, lo que determina que, en muchas ocasiones, lo estresante y agitada de la vida actual, aleja a los adultos de esos momentos que, de acuerdo a muchas investigaciones, representa un rol fundamental también para padres y abuelos.  

Desde que nacemos, incursionamos en los diferentes juegos que vamos descubriendo. Ya a medida que transcurren los años, muchos de ellos se van dejando de lado, perdiéndose esa conexión que hoy se sabe, ayuda a mantener una mente joven a pesar de la edad.  

Los adultos muchas veces nos olvidamos de jugar, y por lo general siempre ponemos excusas de poco tiempo para dedicar a esa actividad. Pero jugar es absolutamente necesario para la salud física y mental, al igual que representan otras acciones vitales como descansar, alimentarse o hacer deporte. El juego enseña cómo gestionar las emociones  y experiencias negativas, ayudando a conectar con nosotros mismos y con los demás. 

RECONECTAR| Volver a experimentar esos momentos de la infancia, siempre nos reconecta con nuestra verdadera esencia. Se habla de ese niño interior que todos llevamos dentro y es quizá ese niño que aún queda en algún lugar de cada uno, el que nos invita a seguir jugando, para no perder ese vínculo afectivo que nos acompañó durante la infancia.

Se trata de un volver a imaginar, a creer en duendes, a crear esa magia y fantasía especiales, dejando de lado por momentos, la responsabilidad, los apuros y los compromisos de las rutinas diarias. Quizá el compromiso primero y fundamental sea el de acercarnos a ese lugar que quedó registrado en nuestra experiencia y revivirlo, ahora con una mirada diferente pero, igualmente curiosa y motivadora.

Hasta hace poco tiempo se consideraba que el juego estaba circunscripto al periodo de la infancia y que no tenía espacio en una vida adulta.

Al respecto, en su momento, el dramaturgo irlandés George Bernard Shaw decía: “no dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar” y eso justamente advierte de la función que cumple el juego en la vida de las personas, más allá de la etapa infantil. Si los adultos recuperaran el espíritu de jugar, en muchas ocasiones, mejoraría en gran medida, la calidad de sus vidas. De hecho, el juego se utiliza mucho en terapia de adultos, por ejemplo, para trabajar desde diferentes problemáticas como pueden ser la autocrítica, la confianza, resolver diferentes situaciones y mejorar la autoestima.

OTROS JUEGOS| El tema radica en que el juego hoy, dejó de ser lo de otros tiempos. Actualmente el jugar para muchos niños e incluso adultos, se identifica con el conectarse a un dispositivo, un videojuego u otros, y en algunos aspectos y momentos, puede estar bien. El problema comienza cuando se vuelve un hábito y en él se va perdiendo la experimentación del verdadero juego, donde se da un involucramiento directo y una integración con el otro.

De esta forma, lo que sucede, es que nos vamos alejando de nuestro propio interior, para buscar desde un juego mecánico y que no requiere reflexión, determinada satisfacción o entretenimiento, además de llevar a que tanto niños como adultos, vayan poco a poco, desarrollando menos actividad, con lo que eso conlleva.  

Desde otros tiempos, ya Aristóteles expresaba que “para el hombre, el juego y la maravilla son el principio de la sabiduría”.

Los juegos de siempre nacieron de una libertad de acción y pensamiento, que presentan un motor fundamental que tiene que ver con la necesidad propia del ser, recrearse y en ese sentido, la edad poco interesa.  

Albert Einstein decía: “El juego es la forma más elevada de investigación”. Por ello, esta especial actividad, permite tantas cosas, desde construir nuestro mundo, crear, investigar y hasta tener una pasión particular que, en muchas ocasiones, será lo que nos motive para el resto de la vida e incluso, terminará siendo nuestra vocación. 

Numerosos estudios revelan que las partes del cerebro que se activan mientras hacemos algo que nos apasiona, ya sea profesionalmente o por simple placer, son las mismas que se activan cuando jugamos de pequeños.

Existen muchas formas de lograr mantener vivo el espíritu del juego. Perpetuar ese espíritu, en todas las etapas de la vida, forman parte de un estilo saludable de vida, que en muchas ocasiones, establece la diferencia entre disfrutar la vida como un niño o simplemente pasar los días sin motivación que nos haga sentir vivos. Así, como en otros aspectos de la vida, buscar aquello que nos entusiasma y hace bien, o negarnos a ello, es simplemente una actitud frente a la vida.

Luis Pescetti, escritor, músico argentino y referente por su aporte a la creación infantil, tiene su opinión sobre el tema. “Una actividad lúdica bien utilizada es una poderosa herramienta de cambio. Los juegos son herramientas de la alegría, y la alegría además de valer en sí misma es una herramienta de la libertad”, dice.

“No es fructífero utilizar los juegos como elementos de mero entretenimiento, de distracción, para calmar a los niños…Hacer esto es como utilizar un piano para sostener libros o una guitarra para leña; se puede, pero nos estamos perdiendo lo mejor. Un juego es una totalidad muy compleja que apunta a una infinidad de aspectos. No es una herramienta de adiestramiento. …Podríamos decir que un juego es como una obra de arte (en la mayoría de los casos: anónima y colectiva), que solo existe cuando se la practica y para quienes la practican, no para los que miran de afuera”.

Todos estos aspectos, nos llevan a reflexionar sobre lo que realmente representa el juego y la celebración del Día Internacional del Juego. Nos vuelve a recordar que este, es un derecho de los niños, pero también una práctica recomendable a cualquier edad por sus beneficios en la salud física y mental.

Por Yudith Píriz.