José Luis Plácido publicó su nuevo disco llamado “Vertebral”, mientras se afianza en la escena montevideana

Elniño Quetocafuerte fue un nombre que surgió para identificar sus trabajos de producción, luego quedó como seudónimo artístico de José Luis Plácido. El “Chicharra” (para los más cercanos), dialogó con La Semana en una nota que nos debíamos hace tiempo, hoy para charlar su tercer disco llamado Vertebral.

Sobre el título de su trabajo el artista dijo que “Vertebral tiene como idea principal volver a la raíz de todo, traté de experimentar con ritmos y músicas que había dejado de hacer, volví a hacer músicas que hice con otros proyectos, hay candombes, hay rock”, todo ello en una cuidadosa producción propia.

Al respecto Plácido dijo que “en lo creativo me llevó menos tiempo que los otros discos, porque la experiencia me permitió hacerlo más rápido, tampoco se trataba de sacar cualquier cosa, no quise forzar la creatividad, pero como estoy todo el tiempo creando y probando cosas ya tenía unas 20 maquetas de canciones que finalmente terminaron siendo las canciones del disco, estuve unos tres o cuatro meses en el proceso de composición y grabación”.

El año pasado el músico había presentado Desinfecten, José Luis Plácido dijo que “el tema de Vertebral era también continuar haciendo música porque como también trabajo con otros proyectos y a veces dejé de lado mi proyecto personal de Elniño Quetocafuerte como músico, la idea ahora es ponerme un poco las pilas con eso, yo estoy componiendo permanentemente, tengo un banco de información y de ahí voy mirando lo que puede salir”.

Algunos hechos puntuales han servido de estímulo al músico. Plácido dijo que “estuve nominado a los premios Grafitti el año pasado y en éste, entonces eso también me motivó un poco más, me estoy sintiendo muy bien como músico y trato de mejorar permanentemente”.

DESPEGUE| En Libertad el artista había integrado dos proyectos colectivos, The Tres Patitos Project y Tío Capincho; hace 12 años que se radicó en Montevideo. Sobre ese cambio dijo que le “costó mucho cuando me vine de Libertad a Montevideo, esa transición me llevó dos o tres años en los que no sabía ni donde estaba parado, me costó entrar al circuito, ahora ya han pasado 12 años, parece una locura, es un montón de tiempo, y ahora me estoy volviendo a encontrar con aquella persona que se fue de Libertad, como que me estoy encontrando con José Luis Plácido”.

Pero el proceso no ha sido fácil, el músico dijo que extrañó “la cercanía de la gente, acá es todo diferente en ciertos aspectos, hay un micromundo que funciona pero debe salir a otros micromundos e intercambiar conocimientos y seguir creciendo como persona y como profesional, es muy difícil de nivelar eso, siempre intento ser mejor persona que músico”. Luego agregó que “la música para mí es un desahogo que pude desarrollar gracias al incondicional apoyo de mi familia”.

El artista dijo que el de Montevideo “es un circuito complejo y mucho más para una persona que viene de afuera sin conocer a nadie, hoy estoy dando clases de producción musical en un conservatorio, los libertenses tenemos la ventaja de que caemos simpáticos, tenemos ese sentimiento de que todos somos familia, pero en algún momento tuve que decirme ‘no estoy en Libertad’, tengo que tener más cuidado, de pronto un chiste acá se puede tomar a mal”.

Plácido agregó que “cuando vine acá era todo nuevo, dejé de ser un músico conocido del pueblo y acá no me conocía ni el loro, eso fue al principio un impacto medio fuerte, de a poco fui empezando a sentirme como me sentía en el pueblo, pero a veces voy a Libertad y me quiero quedar a vivir”.

ESFUERZO| El músico sabe que a pesar de lo que le ha costado, ha logrado cosas importantes, por ello “estoy en una etapa que trato de disfrutar porque creo que me lo merezco, porque he estudiado mucho y sigo estudiando; el tema de la producción exige estudiar todo el tiempo y ver las mejores formas de hacer el trabajo, dar clases también es una responsabilidad, hay que manejar mucha información, hay que saber elegir para dar una charla sobre producción musical o diseño de sonido que yo ni me imaginaba hace 10 años que me iba a pasar esto”.

Rememorando su trayectoria el músico dijo que “hace poco recordaba una nota que en el año 2000 me hizo Mauricio Rodríguez para La Semana y yo decía que soñaba con tocar con un violinsta o un saxofonista y poder grabar un disco, ahora lo hago todo yo y si hay una posibilidad de tocar con músicos también están al alcance y me encanta hacerlo, ayer tuve la posibilidad de tocar en la banda de Santiago Tavella, toqué con un violinsta paraguayo, con un baterista de primer nivel y un bajista de jazz, el intercambio entre los músicos es importantísimo y es lo que trato de hacer ahora, sin perder la identidad, haciéndome cargo de dónde vengo”.

Plácido dijo que “ahora intento, cuando voy a tocar en vivo, que los músicos sean de Libertad, es un poco el concepto de Elniño Quetocafuerte, más allá de que pueda invitara muchos músicos, pero busco a músicos de Libertad porque existe una conexión diferente, es como sentirme mucho más en casa, por ejemplo Patricio Rodríguez con sus 20 años es un pibe que tiene muchísimo futuro y está bueno que se vinculen al proyecto, también Juanjo (Pérez), que toca en Conectados” y agregó que “paso hablando de él y si surge algo acá les digo que llamen a Juanjo”.

La aparición de nuevos músicos de Libertad le genera al artista sentirse “identificado porque a ellos les falta lo que me faltó a mí, alguien que les apoye y les advierta sobre muchas cosas, yo me tuve que dar mucho contra la pared y pasar mal para que sucedieran algunas cosas, por eso cuando hay gurises que aprecio mucho en Libertad trato de ayudarlos como pueda”.

El músico dijo estar siempre dispuesto a apoyar a los músicos emergentes, “si puedo compartir mi experiencia con los que recién comienzan genial, yo percibí que el mundo estaba cambiando hace muchos años y por eso decidí venirme, no estaba conforme y ahora me pasa acá, tampoco estoy conforme, y pienso que en cierto tiempo también tendré que arrancar para otro país, otro lugar, moverme, seguro me va a costar pero me costará menos que haberme ido de Libertad”.

Sobre la tecnología en la que sostiene su trabajo, Plácido dijo que “donde haya seminarios, cursos o talleres, siempre estoy, la tecnología siempre fue mi aliada, ya en 1998 César Amaro me mostró un programa y me dijo que grababa sus discos y los presentaba en España, él ya ahí grababa sus discos en su casa, desde ahí empecé a grabarme, la tecnología será siempre mi aliada, siempre estoy al tanto de lo que pasa con la tecnología, pero obviamente además de la tecnología tiene que estar presente la música, tienen que ir unidas, eso es lo que trato de cuestionarme sobre todo sobre mi música, sobre cómo presentarla en vivo”.

Para el músico la tecnología es un instrumento más, como una guitarra, en una época “yo pensaba que si tenía una guitarra Fender iba a sonar mejor, y comprobaba que era más cómoda, más liviana, pero la música la hace uno, siempre me acuerdo del ‘Chito’ Curbelo, que tocaba el bajo con una guitarra, no se trata de tocar más rápido, ni mejor una batería, ni el que canta mejor, es cómo se transmite, y eso también me llevó tiempo aprenderlo, yo vine a estudiar música y pensaba que tenía que estudiar para ser el mejor y no se trata de eso, se trata de transmitir fielmente lo que uno lleva dentro, eso es Vertebral”.

COMPOSICIÓN| En cuanto al contenido de sus composiciones Plácido dijo que “hace un tiempo empecé un taller de escritura con Santiago Tavella que me sirvió mucho para cerrar mejor las letras, yo tenía un mecanismo de composición, pero sentía que me faltaba un poco más, aunque siempre siento que me falta más (se ríe), por eso sé que tengo que seguir estudiando, pero con las letras tenía un problema, de repente salían 80 melodías prontas pero me faltaban las letras”.

En este tercer trabajo, Vertebral, el músico dijo que fue algo “como surrealista, no pensaba conscientemente, uno de los temas del disco se llama Insomnia y es la historia de un tipo que se está por dormir y hay una mosca que lo está molestando, y esa mosca a veces puede ser un ser humano, o un amigo que no es amigo, o una pareja, y la letra salió de ese análisis, de explorar y buscar, busqué también que fuera divertido, la idea siempre es ir probando cosas distintas, al ser un proyecto solista tengo esa libertad de hacerlo”.

Como lo dijo antes José Luis, su pasión por la música, el estudio y el afán por superarse, le están permitiendo hoy vivir de la música, o mejor dicho quizás, de varios trabajos vinculados a la música. “Cuando vine pensaba que era imposible, empecé a ver cuáles eran mis posibilidades de vivir de la música, una de las cosas que me dio la posibilidad, aunque siempre estoy haciendo un montón de cosas, tengo como cuatro trabajos, ahora tengo la computadora rota y no estoy trabajando con la música y lo siento bastante en el día a día, y ahí me doy cuenta que vivo de la música, tengo un estudio donde estoy constantemente grabando, 12 horas por día, mezclando, aprendí que se trabaja por hora, se busca un plan que a uno lo pueda sustentar, también hago publicidad, por eso son varios trabajos, me gustaría poder proyectarme 100% en mi música, pero trato de al menos cada día dedicarle una hora a mi música”.

Finalmente “El Chicharra” dijo que “quisiera también tocar en el interior, porque me parece que se valora mucho más la música experimental como es mi caso, las veces que he tocado en el interior me ha ido muy bien, en el estilo que yo hago en Montevideo habrá máximo seis lugares donde puedo ir, es más difícil”. Su objetivo para 2019 “sería hacer una gira por el interior y llegar a Libertad, en verano estaremos en Rocha, Maldonado, puede ser en Kiyú también, hay que hacer un plan y ponerlo en marcha”.

Es muy bueno, charlar con alguien que salió con su guitarra al hombro siendo un buen pibe del pueblo y 12 años más tarde se lo reconoce como músico sin que haya dejado de ser – aunque ya no tan pibe – la misma buena gente que conocimos.

 

Por Jorge Gambetta.