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13.09.2017 | Sociedad | 87 lecturas




Alimentación desbalanceada: un probrema social

Alimentación desbalanceada: un probrema social
Nutricionista Belén Sellanes.

En las mañanas antes de salir al trabajo, el mate. Las tortas fritas, los chivitos, las pizzas de almuerzo; el mate nuevamente durante todo el día y los asados en casa o donde un amigo es lo tradicional en Uruguay. Se disfruta, se conoce y se comparte con gente; esa es la cultura uruguaya, pero para el Departamento de Agricultura y Protección al Consumidor, en la República Oriental de Uruguay se presentan tres tipos de problemas nutricionales debido a estas costumbres.

En primer lugar la desnutrición energético protéica que afecta a grupos específicos de la población como los niños menores de 5 años provenientes de hogares indigentes o bajo la línea de pobreza; los problemas asociados al exceso de peso para la cual toda la población del país, cualquiera sea su edad y condición socio económica, se encuentra en situación de riesgo, aunque los grupos más afectados son los adultos y ancianos. El problema se agrava porque esto se asocia a enfermedades degenerativas (cardíacas, osteoarticulares, digestivas, diabetes, entre otras). Y el grupo de problemas nutricionales cuya prevalencia se desconoce, tales como las anemias nutricionales y la deficiencia de vitamina A, particularmente en niños menores de 2 años y mujeres en edad fértil.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con datos tomados a personas de mayores a 18 años de 193 países, coloca a Uruguay en el podio de los países con mayor exceso de peso en la región. Las personas con sobrepeso son las que tienen entre 25 y 30 de IMC (índice de masa corporal). Por ejemplo: Una persona de 1,70 de altura que pese 80 kilos tiene un IMC de 27,7; por lo tanto, sufre de sobrepeso.

En el caso de Uruguay, el 62,4 % de los hombres tienen sobrepeso y el 22,5 % son obesos (tienen un IMC superior a 30), lo que ubica a los hombres del Uruguay terceros en sobrepeso y obesidad entre las naciones de Sudamérica, en ambos casos por detrás de Argentina (63,9% y 23,6 %), y Chile (63,2 % y 23,2%). El estudio también indica que uno de cada 5 uruguayos (22%), dedica menos de 10 minutos al desayuno y casi uno de dos (41%), dispone de menos de 15 minutos. Los que pasan menos tiempo son quienes tienen más nivel educativo.

CALORÍAS Consumir 500 gramos de verduras y frutas como mínimo y un máximo de 1800 a 2000 calorías al día es el deber ser, en un adulto sano, según especialistas, aunque también señala que eso es algo muy personalizado. Pareciera un poco cuesta arriba para cualquier ciudadano promedio uruguayo; pero para Belén Sellanes, nutricionista y profesora de la Escuela Técnica de Libertad, ésta es la cantidad de calorías que un adulto sano debiera consumir. La nutricionista menciona que debemos ingerir fibra a diario y que por los hábitos que tiene el uruguayo común, no lo hace.

Según datos de la segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles 2013; el 58,5% de los uruguayos sufre de sobre peso u obesidad. El 29,9% tiene prevalencia de hipertensión arterial; el 8,9% son diabéticos, aunque se considera que un 50,2% de la población son diabéticos no diagnosticados.

“Por culpa del sobre peso, por culpa de la obesidad, se aumenta la hipertensión, aumenta la diabetes, las enfermedades cardiovasculares. Gracias a las obesidad y a esa alimentación desbalanceada, el principal factor de riesgo de muerte en el Uruguay son las enfermedades cardiovasculares, segundo factor de riesgo de muerte, el cáncer, factor de riesgo del cáncer bajo consumo de frutas y verduras, alto consumo de carnes rojas y procesadas. Y los uruguayos tenemos un alto consumo de carnes rojas y procesadas. Todo esta concatenado”, acotó.

Sellanes menciona que Uruguay se encuentra en un periodo de transición nutricional donde coexisten en el mismo país las dos formas de mal nutrición, tanto por exceso como por déficit.

“Consumimos de manera habitual y en cantidades elevadas carnes rojas. El problema que tenemos, más allá del consumo habitual y las cantidades, es la forma de cocción que le damos. La forma de cocción del asado, cuando lo hacemos y a la carne se le genera esa costra negra por fuera, es porque hubo reacciones químicas en ella y en realidad para nuestra nutrición esos productos son cancerígenos. Y no es casualidad que tenemos alto consumo de carnes, alto consumo de esas carnes preparadas en asado, y en nuestro país una de los principales cánceres que afecta a los uruguayos es el cáncer de colon”, dijo Sellanes.

Pero la idea no es dejar de comer asado, porque forma parte de la cultura del uruguayo, eso y el mate es uno de los alimentos socializadores como afirma Belén Sellanes, “más allá de estar pendiente de no quemar el asado, es cuando lo tenemos en el plato, con un cuchillo, raspar esa cáscara que se le forma”, recomendó.

Este tipo de alerta que se quiere hacer entender al ciudadano, es porque también acarrea un problema social, las personas mal alimentadas pueden padecer, además de las enfermedades que ya mencionamos, pueden sufrir de anemia. Eso conlleva al déficit de atención o bajo rendimiento académico, somnolencia, retardo en el crecimiento, migrañas, taquicardia y arritmias entre otras cosas, que hará de la persona muy poco productiva, independientemente de su edad. Sin embargo la nutricionista le da un voto de apoyo y confianza al Programa Uruguay Crece Contigo, porque asegura que poco a poco ha dado buenos resultados a la población.

HABLANDO DE COSTOS En la opinión de esta especialista, la famosa frase que repiten a diario “comer sano es caro”, es sólo un mito. Y hace referencia a comparar los precios en el mercado entre comprar un alfajor y comprar una manzana. “No son comparables los precios, siempre te va salir más económica la fruta”, dice. Recomienda entonces, consumir las frutas y verduras de la época, porque obviamente que si están fuera de época de cosecha será más costosa, aunado a que el método utilizado para madurarla, no será el más sano ni recomendable para su consumo”, dijo.

Para finalizar Sellanes aconseja que tengamos una alimentación balanceada no sólo porque suframos o no sobre peso, sino por mantener una buena salud y sentirnos bien. El hecho de no “estar gordo o gorda” no debemos pasar la buena alimentación por alto, porque por ejemplo, tanto la diabetes como la hipertensión son patologías silenciosas, asintomáticas al inicio, recalcó Sellanes. “Es entonces que nos descuidamos, abusamos de la ingesta de refrescos, de comidas procesadas y es en la frecuencia y cantidad que genera estas y otras enfermedades”, menciona la especialista.

COSTUMBRISTAS Por su parte Shirley Rodríguez, gastrónoma desde hace 15 años y también profesora de la “UTU”, dice que “los uruguayos por lo general son muy complicado para sacarle las costumbres. Y de desde esta escuela, se intenta que la población pruebe otras comidas, pruebe otras mezclas”, menciona.

Para Shirley Rodríguez, la globalización gastronómica ha colaborado bastante en su ardua labor, porque ha ingresado poco a poco más variedad al menú de lo que estamos acostumbrados: el chivito, la papa frita, el sadwish, la milanesa.

Ambas entrevistadas, como docentes y especialistas en el consumo de alimentos, trabajan en conjunto para lograr un cambio significativo en los estudiantes y futuros profesionales. Personas que estarán al mando de la variedad gastronómica del país.

Según el punto de vista de Rodríguez, la raíz de la poca variedad en el menú uruguayo viene de la época de la colonización, pues los colonos acabaron con todos los indígenas de la región y con ellos las tradiciones culinarias que había. Entonces, qué nos queda? Lo que llegó de Europa, pero adaptado al país. Una de las cosas que se quiere revalorizar desde la Escuela Técnica Libertad, es la revalorización de la comida hecha en casa, y con ello incentivar entre otras cosas, la buena alimentación y la unión familiar.

Las profesionales insisten en que siempre que no se quiera hacer las cosas, habrán excusas. “Se entiende que después de una larga jornada laboral, las personas van a querer descansar y lo menos que querrán será ponerse a cocinar, pero estamos convencidas que sí se puede hacer una comida sana, rápida, fácil, amena e involucrar a todas las personas del hogar y evitar gastos. Realmente es un tema que tiene que ver con los hábitos”, aseguran.

Por su parte la gastrónoma también recomienda como alternativa, que se puede cocinar un día, por ejemplo un domingo, para toda la semana. “En ese caso refrigerar la comida preparada en diferentes envases (que nunca debe ser de ollas ni envases de metal, hierro o acero), sellarlos o taparlos bien y calentar sólo la porción que se vaya a ingerir”, dijo.

Por Livia Cedeño.








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