Libertad, dpto. de San José, Rep. O. del Uruguay

Última actualización: hace 10 horas


16.05.2017 | Sociedad | 616 lecturas




Martín Méndez y su participación en el programa Mástercheff

Martín Méndez y su participación en el programa Mástercheff
Martín Méndez contó detalles de su participación televisiva.

Es sábado de tardecita y el clima se presta para el ocio. Los nubarrones y la llovizna escondieron antes de tiempo los últimos rayos de sol y Libertad está paralizado. Las ventanas dejan ver televisores encendidos en habitaciones en penumbras mientras las chimeneas sueltan en el viento el aroma del invierno que se acerca. A pocos metros de la barraca que atiende con su hermana, Martín Méndez se acomoda en el sillón del amplio living para seguir la sintonía de la ciudad.

Cuando recibe a La Semana, el televisor está encendido. ¿Así que estás mirando Mastercheff de otros países? “Todos”, responde. ¿Lo empezaste a hacer cuando entraste en el programa? “No, no, el formato siempre me gustó, aparte de que soy competitivo y siempre tuve la esperanza de que se hiciera acá. Era algo muy utópico de mi parte, pero a la prueba está que me sorprendieron y lo hicieron acá, porque lleva una producción monstruosa”.

Martín se ha convertido en todo una celebridad desde ingresó a Mastercheff Uruguay, la producción más grande de la televisión uruguaya hasta ahora. Junto a Leticia Cicero, son los dos representantes de Libertad que entre los más de 3000 inscriptos en todo el país, consiguieron entrar entre los 18 participantes. Desde el comienzo del programa en abril, Martín ya consiguió saborear los elogios del jurado cuando logró el plato del día en el primer programa con los raviolones rellenos de espinaca, ricota, nuez y yema de huevo, pero también probó el trago amargo de estar cerca de la eliminación cuando, al siguiente programa, la prueba del huevo, paradójicamente, casi lo deja fuera del programa.

Cuando salió la convocatoria, contó Martín, se enteró por una amiga de su señora y aunque le interesaba, también le “daba vergüenza la parte de filmar el video, hablarle a una cámara, que nunca lo había hecho”.

“Lo estuve meditando mucho, porque si lo hacía no quería hacer cualquier cosa, quería hacer un plato que sorprendiera. Se tenía que combinar que uno me filmara y que yo tuviera tiempo de hacer la receta. Además el video no podía durar más de tres minutos. Nos reunimos con unas amistades e hice el plato”.

La “manija” dio sus frutos y Martín se inscribió un día antes de que el plazo venciera con una receta de huevos escoceses, un “plato técnico donde los huevos se hierven, se fritan y se hornean, y cuando los partís la yema aún está cruda.

“Parecido al raviolón pero es un huevo forrado en carne de salchicha y carne picada y condimentada que se empana y se frita”, explicó. La cocina para Martín es una pasión que le llegó por herencia, pero también es el resultado de una búsqueda personal.

NUEVO HOBBIE “Cuando me abandonó el deporte -era una persona muy activa, jugué al fútbol y al rugby-, empecé a buscar otro hobby. Pintó el tema de la cocina, empecé a ver mucho más programas de televisión de este tipo de competiciones de donde sacaba ideas. También la parte de los abuelos maternos que eran muy buenos cocineros. Mi abuelo era italiano y tengo un tío de cada familia que también eran buenos. El tío por parte de padre era muy buen asador, de lo mejor que he visto hasta ahora y un tío del lado materno, Luigi Magga, era famoso por sus grandes comilonas”, contó.

Su trayectoria en Mastercheff, hasta ahora, se ha caracterizado por ser un camino donde las fronteras se van extendiendo a medida que los problemas se van presentando. “Ni el plato del video, ni el de Plaza Independencia o el del 3 a 1, lo había hecho nunca. Los había estudiado mil veces, pero jamás los había hecho. Incluso, después de todo esto, me han pedido que haga el raviolón y no sé si me animo a hacerlo. Se me prendió la lamparita ese día, lo había visto en otro Mastercheff americano, y no sé si es miedo a que no me salga, pero nunca más lo hice y no sé si lo haré de nuevo”, contó.

Martín admite que cuando fue convocado a la primera etapa en Plaza Independencia, donde compitieron 200 participaron que sortearon el primer filtro, “fue por la experiencia, porque jamás soñé que me iban a dar la cuchara, a pesar de que le tenía fe al plato porque era novedoso y muy atractivo a la vista, fuera de lo común”.

A diferencia del resto de los competidores, Martín cocinó “el plato íntegro en la plaza” y lo único que hizo en su casa fue condimentar el salmón para que agarrara “el gustito”, pero después preparó el canelón allá e incluso tuvo que hacerlo dos veces porque en la primera oportunidad no resultó como esperaba.

“Me entregué y en eso que estaba por guardar las cosas, siento que dicen: ´cuando falten diez minutos le vamos a avisar´. Y eran 20 minutos el tiempo total, entonces pensé, si lo hice en menos de 10 minutos el primero, puedo a hacer el segundo. Con el calor que había, la palta se me ablandaba, era como una babita, pero lo logré a armar y quedó espectacular”, narró.

“Nunca soñaste en estar entre los 200, pero después que estás ahí, querés seguir. Cuando estas con la cuchara, pensás, estaría bueno estar entre los 36, y después que estás ahí y la ves tan cerquita, querés estar entre los 24. Al final, pensás, sería una injusticia no estar entre los 18. Empieza el programa y te planteas: Que macana irse primero. Siempre te vas poniendo metas a corto plazo. Igualmente ya me doy por recontra satisfecho, si me fuera hoy del programa, estaría loco de la vida. El ser humano siempre quiere más y más”, reflexionó.

POPULARIDAD La competencia sigue y hay cuatro eliminados. A pesar de que el reality aún está en pañales -por lo menos para los televidentes, porque la filmación de los programas va más adelantada-, Martín empieza a ser testigo de su propia popularidad. El raviolón que le mereció el plato del día le otorgó especial visibilidad y ahora debe lidiar con las consecuencias de ser un personaje reconocido en “todos lados”. “Decime algo lindo. El raviolón de Mastercheff. Te amo”, bromea un meme en Twitter. En esa red social, incluso, crearon una página El Raviolón donde se insta a las personas a arengar por Martín. “Un día le escribí y me dijo que no podía creer que lo estuviera contactando”, dijo.

“En Montevideo me piden fotos. Se me cae la cara de vergüenza. Le dije a mi señora que no vamos más para allá en un tiempo. No me da vergüenza que me pidas una foto, me da vergüenza todo el mundo que te queda mirando alrededor cuando te la piden. El primer programa, cuando el raviolón, explotó el teléfono. Fue una cosa impresionante. Hasta el día de hoy. Salgo de la barraca y los gurises pasan y me dicen ‘hey Mastercheff’. Incluso hay padres que llevan a los hijos al comercio para que me saluden”, contó el comerciante.

Martín es consciente que está en un reality, pero se permite disfrutar de la popularidad porque en su mayoría, según dijo, recibe mensajes de aliento, a diferencia de otras competidoras como Lourdes o Mercedes sobre quienes las opiniones están más divididas. Aun así, mantiene ciertas convicciones que son parte de su forma de ver al mundo y que, aun participando de un programa de esta magnitud y características, prefiere mantener.

“No soy falso. Soy como soy, no voy a armar un personaje para que me quieran más o menos. Cuando me anoté puse: Soy frontal, voy a decir lo que me parece y nunca voy a decir lo que a ustedes les parezca. En la devolución de los platos es lo mismo, si sé que está mal, lo voy a decir, ¿para qué voy a esperar a que los jueces me dejen regalado? Así me manejo en la vida”, dijo al finalizar.

Por Edward Braida.








Periódico La Semana - ® 2001-2017 - Libertad, dpto. de San José, Uruguay - Hosting/desarrollo info@crearte.net.uy