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09.03.2017 | Sociedad | 171 lecturas




Don Juan Gasañol se hizo al mar, tras conocer a tripulantes del Graff Spee

Don Juan Gasañol se hizo al mar, tras conocer a tripulantes del Graff Spee
Juan Gasañol recuerda sus épocas de marinero.

Parafraseando a Hemingway en su novela, titulamos este artículo pero en este caso el protagonista es don Juan Gazañol, con sus 90 años y el título de tatarabuelo vigente y orgulloso, recuerda a La Semana su historia de vida y el honor de haber pertenecido a la Armada Nacional cumpliendo casi 20 años de servicio activo en distintas dependencias del arma náutica, entre 1946 y 1964.

Recuerda Gasañol que ingresó al arma el 1º de Julio de 1946, como marinero de Segunda, en 1947 pasa al Centro de Instrucción, en 1949 asciende a Cabo de Segunda como artillero y torpedero y en diciembre de 1951 es designado para trasladarse en misión a Jacksonville en el estado de la Florida, Estados Unidos, según el decreto Nº 19.999 y partiría el 31 de ese mismo mes.

Nació en Sarandí del Yi, departamento de Durazno, un 28 de julio de 1926 y en 1939 con sus apenas 13 años, seguía atentamente los acontecimientos bélicos, cuando en las costas de Montevideo de desarrollaba la “Batalla del Rio de la Plata” y el acorazado de bolsillo alemán Graf Spee era encerrado por la flota real británica y luego de enfrentarse a los cruceros, tuvo su final en el puerto de Montevideo.

Algunos de los marinos alemanes fueron alojados en el Cuartel de Sarandí del Yi y allí don Juan Gazañol tomó contacto con ellos. Gazañol vivía a apenas tres cuadras del cuartel y ellos haciéndose entender, le transmitieron esa pasión de navegar y se hizo la promesa que al cumplir los 18 años se enrolaría en la Armada Nacional y sería marino.

Recordó que después de enrolado, su primer destino en la Marina fue el crucero Uruguay de origen Alemán. “Un buque extraordinario”, dice don Juan y recuerda con exactitud la disciplina a bordo y que fue parte de tres marino elegidos y solo él quedó a bordo, incorporado en forma efectiva al servicio y allí es que comienza a realizar sus primeras practicas como artillero y torpedero en instrucción.

Gazañol después pasa el centro de información y se toma el trabajo de recoger el listado completo de los marinos alemanes fallecidos en la Batalla del Río de la Plata y enterrados en el Cementerio del Norte en Montevideo, una hoja amarilla es la testigo de ese trabajo que aún posee.

En otra parte de la charla habla de la admiración y destaca la inteligencia del comandante nazi a cargo del Graf Spee que sin práctico a bordo ingresó al puerto al Montevideo. “Sin práctico, algo casi imposible”, dice, pero ellos lo hicieron y de ahí su pasión por la marina, de esas largas charlas en su Sarandí del Yi natal.

HONOR Al escribir este artículo nos llevo a estudiar parte de la historia reciente, apenas han pasado un poco más de 70 años. Hombre sencillo que quiere contar su historia de vida, navegando en su memoria, destacó la emoción y honor de su viaje a Jacksonville, en Estados Unidos.

Gazañol decía: “nos embarcamos en Montevideo en un buque de cargas para cruzar a Buenos Aires y allí abordar un barco de pasajeros, para tener como primer destino Rio de Janeiro y luego llegar a Estados Unidos.

Y luego narró la primer peripecia: “ni apenas zarpamos, comenzamos a sentir unos ruidos barbaros desde la sala de maquinas y comunicación mediante, por parte del capitán volvieron a Buenos Aires y estuvieron cuatro días mas”.

De ahí en más todo transcurrió con normalidad hasta su llegada a Estados Unidos, donde Gazañol y tres marinos más, al mando de un oficial uruguayo, conocieron el destructor “ROU Uruguay”, que posteriormente fue incorporado a la flota uruguaya, en mares americanos y aguas internacionales. Allí realizó maniobras navales y se capacitó en la destrucción de submarinos.

Contó luego que a bordo de un buque de guerra americano, en una sala que contenía, sonares y radares muy moderna para la época, tuvo que torpedear un submarino, misión que realizaron con éxito, una vez terminada la misma y retirado el submarino de la escena bélica, los marinos uruguayos esperaron ordenes y detectaron otro submarino e informaron a la comandancia americana, quienes de inmediato tomaron las medidas para hacerlos llegar a tierra a los extranjeros y no supo más nada.

En este año se están cumpliendo 200 años de la Armada Nacional y un vecino orgulloso de haber pertenecido a sus filas se quiso manifestar, gracias Don Juan Gazañol por elegir La Semana y contar su historia de vida.

Por Carlos García.








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