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16.08.2017 | Cultura | 83 lecturas




Entrevista a director de "Tan frágil como un segundo"; se exhibe hoy en la Casa

Entrevista a director de "Tan frágil como un segundo"; se exhibe hoy en la Casa
Imagen de la película "Tan frágil como un segundo".

La esclavitud del siglo que corre no es muy distinta a la que aprendemos de los libros de historias. Cientos de personas en el mundo son arrancadas de sus vidas, reducidas a objetos y obligadas a trabajar. La película de Santiago Ventura toma dos historias para contar la realidad de las personas que son explotadas sexualmente y quedan inmersas en una lógica que les impide vivir como ciudadanos libres y con derechos. La Semana conversó con el joven director sobre las decisiones estéticas de la película.

La Semana: ¿Cómo empezó la idea de relacionarte con estos temas? Antes de “Tan frágil como un segundo” ya tenías un corto y un medio sobre temáticas similares.

Santiago Ventura: En el año 2008 hicimos un corto que se llamó “Ya pasó todo”, que era sobre embarazo adolescente e hicimos una investigación sobre el tema del aborto en el Uruguay. A raíz de eso empezamos a hacer el guión, también con esto de jugar con las historias paralelas. Una vez terminado el corto, la idea de Dodecá era siempre que se pudiera debatir sobre estos temas y que la película se completaba con el debate con el público. Entonces se armó un ciclo con películas, que incluía también el corto que habíamos hecho.

En el año 2010 surge “Hasta que salga el sol”, que es una película sobre abuso sexual infantil, que fue el mismo sistema, en ese caso fue un medio metraje. Hay varios actores que están en las tres, está tiene la particularidad que está César Troncoso como actor. Como la anterior película tuvo todo el proceso de investigación y el sistema de debatir.Siempre el grupo de realización de las tres películas fue muy joven. En las tres fui co guionista con Belén Batista, entonces estaba presente también la mirada femenina. Con “Tan frágil como un segundo”, cerramos una trilogía, e incluso ahora se está manejando la idea de hacer una película sobre violencia doméstica.

LS: ¿Te parece que desde el cine se puede ayudar a posicionar el tema de la explotación sexual a nivel social?

SV: Creo que sí. Nosotros tomamos en las tres películas la idea de hacer tres ficciones y no tres documentales y en gran parte fue por la fuerza que tiene la ficción. A diferencia del documental uno identifica a las víctimas, porque muchas veces (en los documentales), se les borran las caras a los personajes y uno ve una serie de distancia. En la ficción uno entra en el código de la ficción y piensa que eso es “más real”, la ficción te permite una aproximación a veces más real que la que te permite el documental. Esta ficción tiene la particularidad que está basada en hechos reales, también está eso de lograr que el espectador se “asfixie” y sienta lo que están pasando los personajes, se sienta identificado.

En la película todos los personajes se ajustan a este sistema patiacral, desde mirar pornogrfía a lleva a un hijo a debutar, continuamente la película somos cada uno de nosotros y nos hace ver que todo esto existe porque nosotros estamos permitiendo que exista. Esto nos ayuda a saber cómo estamos parados, a no ver simplemente a la figura de los proxenetas como los malos, porque nosotros también somos parte de que este sistema funcione.

LS: En la película no hay escenas explícitas de abuso sexual, ¿cómo fue decidir eso?

SV: Fue una decisión de guión. Hoy en día se está mostrando continuamente lo explícito y no como una manera de liberación, sino como manera de acentuar el pudor. Me parecía que una película que amerita que haya desnudos y situaciones sexuales explícitas, no tenga absolutamente nada y que sin embargo la película siga siendo igual o más fuerte. También hace que uno se la imagine y muchas veces se imagina cosas mucho peores que las que uno como realizador puede imaginar.

Me interesa que el espectador imagine, en lugar de mostrar todo. La película está plagada de escenas que obligan al espectador a imaginarse a tratar de presentar atención a lo que está pasando. A mucha gente le dolía mucho la película o le parecían escenas muy fuertes, cuando en realidad no se ve absolutamente nada.

LS: En cambio sí hay escenas con mucha violencia física ¿por qué optaste por mostrar eso?

SV: Si bien hay escenas los momentos de mayor violencia física no ocurren en cuadro. Como por ejemplo cuando le quiebran la pierna, que es el momento más violento físicamente hablando, pero escuchamos el ruido y la cámara cae sobre cada una de las chicas. La violencia física creo que se ve también cuando la vemos con moretones, que se nota que le pegaron, pero empiezan después con la violencia psicológica, le destruyen la cabeza. Creo que la violencia psicológica termina siendo mucho más fuerte que un golpe.

LS: Vos generas dos personajes que vienen de contextos diferentes, y mostras cómo en realidad terminan presas de lo mismo, ¿qué querías decir o resaltar con esto?

SV: Si bien ambas terminan en dos lugares de tránsito importante de explotación, como es el puerto y el aeropuerto, lo que estoy tratando de decir es que la mujer deja de ser una persona y pasa a ser un objeto sin identidad, termina perdiendo todo lo que lo hacía ser una persona. Esto se une con la idea general de la película y es que la mujer en el sistema capitalista nunca va a poder ser libre, en el sentido de que a la mujer se la vende desde el vamos como un objeto.

En ningún momento los dos personajes se cruzan, a diferencia de “Ya pasó todo”, las dos líneas corren en paralelo, se conectan desde el punto de vista el cine, desde lo pictórico.

LS: ¿Cómo la ves a la película ahora que ya ha circulado desde hace un tiempo? ¿Estas conforme con el trabajo?

SV: Cuando estrenamos la película pasó que muchas personas se fanatizaron con la película la vieron tres, cuatro veces y otra gente se levantó de la sala y se fue. Es una película que tiene dos polos la gran mayoría de los que se levantaban eran hombres y la mayoría de las críticas positivas fueron de mujeres. Esto es en gran parte porque el hombre queda como endemoniado como si fuera una figura espantosa, yo sigo pensado que el hombre también es víctima de este sistema de valores.

La película ya está hablando por si sola, es impresionante la cantidad de lugares de acá y de todo el mundo que la pide. La película estuvo en el festival de Montevideo, se reestrenó, se pasó muchas veces en actividades del Parlamento, en distintos Ministerios, en festivales nacionales, e internacionales. Ahora se está pensando en hacer secuela de “Tan Frágil como un segundo”.

Por Karen Parentelli.








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