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22.06.2017 | Cultura | 72 lecturas




Tejer a mano: un arte que se reinventa

Tejer a mano: un arte que se reinventa
El tejido a mano es una terapia.

En todos los tiempos y culturas, el tejido ha desempeñado un papel de gran importancia, formando parte de comunidades y pueblos, en los que este oficio, ha acompañado la vida de las personas. En una mezcla de tradición y costumbre, generación tras generación, han venido trabajando hilos y lanas, unas veces por entretenimiento y otras como fuente de ingresos. De todas formas y a pesar de que esta práctica ha venido en decadencia sobre todo en los últimos tiempos, es importante destacar, que el arte de tejer sigue batallando contra la diversidad de tecnologías e incluso, sigue permitiendo el encuentro, la comunión con grupos de tejedoras que aman esta especial tarea manual.

Montevideo se sumó a la celebración del Día Mundial del Tejido en Público. El World Wide Knitting in Public Day tuvo su origen en Australia en el año 2005 a iniciativa de la diseñadora y tejedora Danielle Landes, y año tras año, se viene desarrollando en varias partes del mundo, con el objetivo de rescatar este arte ancestral. Específicamente en Montevideo, la celebración nucleó a grupos de tejedoras y tejedores el pasado 10 de junio en las instalaciones del Latu. Participaron del evento, todos aquellos que gustan tejer y el único requisito, fue llevar un par de agujas y ser apasionados por este arte. Todas las prendas confeccionadas en esa tarde, fueron donadas a la Escuela Roosevelt.

Al igual que otras partes del mundo, los festejos propiciaron el encuentro y el gusto por tejer, además de apostar a reivindicar este arte, transmitiendo esta pasión a las generaciones más jóvenes entre los que, el tejido, poco a poco, comienza a redescubrirse.

CREATIVIDAD El trabajar la lana de forma artesanal, ha sido utilizado desde tiempos remotos y aunque la máquina ha reemplazado en gran parte este técnica manual, la misma sigue marcando presencia, en muchos lugares del mundo.

El costo de la lana, los escasos mercados y el ingreso masivo de prendas sobre todo de China con las que es imposible competir, el tejido artesanal, ha dado tumbos y ha casi desaparecido sobre todo como fuente laboral, para muchos trabajadores uruguayos. Las leyes del mercado, contrapuntean con la oferta y la demanda y en ese juego, tantos y tantos pequeños talleres y tejedores individuales, han sido desplazados por la producción industrial a gran escala.

Esta coyuntura ha dejado a muchas personas sin su fuente laboral y eso es lo más grave de esta situación, la que también se da actualmente en infinidad de productos y emprendimientos, que han ido quedando por el camino, en este mundo globalizado.

De todos modos, el tejido artesanal, continúa su camino, quizá ya no como una fuente importante de ingresos para muchas personas, sino como una tarea recreativa que es considerada por muchos especialistas, altamente beneficiosa para el cerebro y la motricidad.

Entre texturas, colores y diseños, la motivación por el crear una obra con nuestras manos, abre el camino hacia la imaginación y la magia, donde el hecho de crear algo, es el propio premio.

Como para muchos, no todo en la vida pasa sólo por los adelantos tecnológicos, el tejer sigue teniendo su lugar para muchas personas y no dejara de existir porque siempre tendremos una madre, abuela o vecina, que nos siga enseñando esta maravillosa actividad que tanto satisface a quien la realiza. Por ello y ya ingresando a la estación invernal, esta práctica puede ser más que interesante y entretenida, sobre todo para días donde se desarrollan menos actividades al aire libre.

TERAPIA No decimos nada nuevo cuando afirmamos que casi todos sino la totalidad de las personas en estos tiempos están estresadas, con la ansiedad que imprime la falta de tiempo y la velocidad del día a día. Frente a esta realidad, han aumentado de forma exponencial la práctica de las terapias alternativas, las que permiten que muchas personas se refugien en ellas, como forma de calmar por momentos, el alocado estilo de vida actual. En ese sentido, se afirma desde diferentes ámbitos, entre ellos la neurociencia, que practicar actividades manuales, representa una gran ayuda para acercarse a un equilibrio saludable. Esos motivos llevan a considerar al tejido como una actividad altamente beneficiosa. Quizá acercarse a esta técnica milenaria, pueda ayudar a encontrar otros caminos para hacer frente a los males de estos tiempos.

Al igual que otras tareas manuales, el tejido lleva a mantener un ritmo de movimiento y a una concentración que actúan como relajantes físicos y emocionales.

De acuerdo a diversos estudios, con la elaboración artesanal de un tejido, se estimula el poder de crear, a través de un proceso repetitivo y cíclico, donde se pone en movimiento no solo las manos sino también, las emociones y las energías.

Al igual que cualquier artista que desarrolla una obra, su parte emotiva se enciende y se nutre a partir de esa actividad, transfiriendo esa emoción al trabajo. Es así como al tejer nuestras manos tienen el poder de transformar un simple elemento como un ovillo de lana o hilo, en una hermosas prenda, un tapiz o un almohadón y eso ya es un motivo de alegría que reconforta y da placer, emociones que son capaces de transforma la vida de una persona.

Se afirma también, que el acto de tejer ayuda en la prevención de ciertas dificultades del cerebro como pueden ser la falta de memoria, la pérdida de ciertas funciones cognitivas y otras patologías propias de edades avanzadas. Cuando se teje, se estimulan conexiones neuronales ya que se necesita estar concentrados, diseñar y aprender puntos, calcular medidas, formas, mezclar colores y otros aspectos que ayudarán a confeccionar el tejido. Todo ello lleva a mantener el cerebro activo, como cuando se hacen crucigramas y otros juegos mentales. Debido a ello es que se afirma que tejer, beneficia tanto la salud física como mental.

Otros de los beneficios que aporta tejer, tiene que ver con que ayuda a promover momentos de tranquilidad y buen humor, lo que se traduce en un estado general positivo y de satisfacción.

Asociado a esta actividad, también se da la comunicación y el encuentro ya que en muchos lugares se organizan grupos de tejedoras o simplemente amigas que se juntan a tejer, creándose un ambiente de esparcimiento y bienestar, con todo lo enriquecedor que es, una tarea compartida. En muchas ocasiones algunos especialistas comparan al tejer con la terapia del yoga, ya que al repetir la actividad, se logra una relajación del organismo, ayudando a aliviar tensiones y disminuir el estrés.

Por otra parte, se trata de una actividad ideal para poner en práctica una de los aspectos que más falta en la sociedad actual, como lo es la paciencia, a través de la constancia de hacer y deshacer, sabiendo que siempre se puede volver a empezar, apostando a la propia superación personal, al igual que en la vida.

Asimismo provoca una actitud de autoconfianza y recompensa a partir de la gratificación de ver algo que se gestó desde nuestra propia creatividad. Por todos sus beneficios, habría que replantearse la posibilidad en este invierno, de tejernos nuestros propios abrigos.Sin dudas que serán creaciones exclusivas, con el diseño, los colores, formas y puntos, de acuerdo a nuestro gusto y si lo tejemos para un ser querido, siempre, tendrán el doble de valor.

Cuando tejemos, comenzamos a recuperar esas costumbres que se han ido perdiendo en el tiempo. Transmitir ese conocimiento a los más jóvenes, permite conectarlos con las raíces, a través del arte de nuestras abuelas tejedoras y su sabiduría.

Por Yudith Píriz.








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