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11.05.2017 | Cultura | 82 lecturas




Intercambio cultural con artesanos ecuatorianos

Intercambio cultural con artesanos ecuatorianos
Artesanos ecuatorianos en Ciudad del Plata.

Provenientes de una localidad ecuatoriana denominada San Luis de Otavalo, arribaron a Ciudad del Plata, Marta Gonza y Joan Enchico, artesanos que llegan a través de la intervención de la ONG América Unida para potenciar su proyecto Puente de Identidad.

Varios fueron los caminos recorridos según la presentación realizada por su coordinadora responsable Catalina Núñez y las intervenciones del profesor Gustavo Verno que confirman la interacción entre lo institucional y el ámbito social, que se promueve desde la Asociación Civil América Unida.

En la presentación para medios y artesanos de Ciudad del Plata, Catalina Núñez comenzó diciendo que “este encuentro es parte de nuestro proyecto Puente de Identidad, el cual quiere generar a través de nuestras fibras naturales locales, productos de calidad y diseño con identidad. Desde 2014 hemos trabajado con Gustavo Verno durante horas y horas y hasta el momento ha sido financiado con el apoyo de la Escuela de diseño de la Facultad de Arquitectura con quienes hemos tenido dos años de capacitación, hemos tenido el apoyo de la Agencia de Desarrollo y de la Dirección General de Desarrollo en la persona de Mercedes Antia, con el apoyo económico de la Unión Europea (ORT), entre otras cosas hemos financiado la llegada de Marta y Joan a Ciudad del Plata”.

VISITANTES Prosiguió la intervención de los visitantes, pero antes le propongo, conocer un poco más de Otavalo: San Luis de Otavalo, o simplemente Otavalo, es una ciudad de la provincia de Imbabura, en Ecuador; situada a 110 kilómetros al norte de la ciudad de Quito.

Otavalo ha sido declarada como “Capital intercultural de Ecuador” por ser una ciudad con enorme potencial en varios aspectos, poseedor de encanto paisajístico, riqueza cultural, historia y desarrollo comercial. Este valle andino es hogar de la etnia indígena kichwa de los Otavalos u Otovaleños, famosos por su habilidad textil y comercial, características que han dado lugar al mercado artesanal indígena más grande de Sudamérica. La Plaza de Ponchos o Plaza Centenario, colorido mercado artesanal más grande de Sudamérica, es un sitio de confluencia al que gente de todas partes del mundo llega para admirar la diversidad y habilidad artesanal y comercial. El cuarto corregidor Sancho de Paz Ponce de León, describe el asentamiento de Otavalo en 1582, formado por 7 pueblos: Sarance, hoy Otavalo (pueblo principal), San Pablo de la Laguna, conocida por los indígenas como Imbacocha o Chicapán, Cotacache (hoy Cotacachi), Tontaqui (hoy Atuntaqui), Urcoquí (hoy Urcuquí), Las Salinas o Tumbabiro e Intag. Por orden de la corona española, el 2 de abril de 1582 se hace el censo de los asentamientos de Otavalo, con una población de 3100 indios viejos y casados, 2360 indios tributarios y 6 frailes.

La población de Otavalo fue diezmada primero por la invasión incásica, después por la conquista española (que además de la guerra trajo consigo enfermedades como el sarampión, la viruela y el tabardete), y los trabajos forzados, que acabaron con la mayoría de indígenas. Hay que anotar también la participación con 4.000 indios para la expedición al Río Amazonas en busca del mítico El Dorado (datos obtenidos de las actas escritas por el corregidor Sancho de Paz Ponce de León). Según el libro El manejo del espacio en el Ecuador en 1779, se cita a Otavalo como la quinta ciudad que más contribuía a la Real Audiencia de Quito.

LOS VISITANTES Llenos de su historia originaria pasaron por la ciudad y pasearon sus habilidades donde la única confusión idiomática fue lo que para ellos es “totora”, para nosotros es junco, el resto fue todo intercambio cultural y artesanal.

Otra de las cosas que contó Marta, orgullosa de vestir su traje típico en todo momento, fue que un curso intensivo como el desarrollado, no bajaría de los cinco mil dólares, pero ellos llegaron seducidos por el intercambio cultural y afirmando en todo momento que si bien venían a enseñar técnicas, mas debía ser los que podrían aprender y acompañar el desarrollo personal e individual de los artesanos de Ciudad del Plata.

Cinco fueron los días de taller que recibieron 27 artesanos de nuestra ciudad, un largo camino de intercambio por transitar. Lo destacado fue sin dudas cuando se les dio a conocer a Marta y Joan un poquito de nuestra cultura afro uruguaya con un milongón que interpretaron desde la danza, Juli y Pipi mama vieja y escobero respectivamente. En señal de agradecimiento Marta y Joan tejieron un abanico con nuestra totora entregándoselo a Juli y ella se comprometió a usarlo en cada llamada.

Por Carlos García.








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