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06.03.2017 | Cultura | 58 lecturas




Un toque a lo "Balbis" en el balneario Kiyú

Un toque a lo "Balbis" en el balneario Kiyú
Alejandro Balbis tocó en el camping Las Acacias.

Como broche de oro de un recital exquisito, donde Alejandro Balbis cautivó al numeroso público que llegó hasta el Camping las Acacias en la noche del martes 28, tuvimos la oportunidad de reencontrarnos en un mano a mano con el artista en el mágico entorno de una noche espectacular, en un ambiente distendido y sin formalismos.

En el desarrollo de su actuación el músico había dicho al público por qué no salía en carnaval, aunque sigue sintiéndose murguero, “no extraño salir en carnaval – dijo a La Semana –, extraño a las personas, a los amigos, al público carnavalero que es un público muy específico, con una actitud también muy específica, muy exigente, muy comprometido, el público murgero es muy exigente, eso si lo extraño”.

Sobre el nivel de competencia del carnaval uruguayo Balbis dijo que “hay edades para todo, esa competitividad tremenda que genera el concurso sobre todo ahora en la Liguilla, no es lo que más me atrae del Carnaval y me cansó un poco, me cansó físicamente, me di cuenta de mi edad, de mis casi 50 años”.

El músico agregó que “no necesito presiones para sacar productos, no necesito eso de la competitividad, en murga todos los años hay que ser creativos, hay otras cosas también que estoy haciendo que me demandan mucha energía, en la murga siempre hay que andar bien, mi último disco salió en 2014, ya pasaron tres años y no hay nada que me apure para sacar otro disco, si quisiera complicarme volvería al carnaval”.

UN INSTRUMENTO La murga Don Timoteo está compuesta por muchos amigos, como Pitufo Lombardo, Marcel Keoroglián entre otros, que participaron junto a Alejandro Balbis en El Firulete, una murga de niños y luego en la recordada Contrafarsa. Al respecto el músico dijo que en esta oportunidad “no me invitaron pero escuché una versión de por qué no me llamaron y me morí de ternura, porque son mis amigos y me quieren y dice que no lo hicieron para no complicarme la vida, saben que estoy muy en otras cosas, con la cabeza puesta en otra cosa y que tener que decir que no me iba a doler mucho o decir que si me iba a significar dejar de lado otras cosas muy importantes también, porque tenía que parar dos o tres meses para salir”.

Sobre la murga que integran sus amigos, Balbis dijo que “la Timoteo suena como arroz (se ríe), ese es un término muy carnavalero, suena mucho, esa coralidad, esa justeza coral hacía 10 años que no estaba en Carnaval, eso es Pitufo” y agregó que “si uno ve a la murga, a los tipos parados como un instrumento musical, el Pitufo Lombardo es el mejor ejecutante de ese instrumento, él toca ese instrumento y desde que me conozco nunca vi a nadie que ejecute ese instrumento como él”.

CAMBIOS Hasta 2009 Alejandro Balbis había participado de innumerables trabajos como productor y arreglador para discos de artistas reconocidos, entre otros Falta y Resto, Canario Luna, La Vela Puerca (De bichos y flores), No Te Va Gustar, Árbol, La Mancha de Rolando, Adriana Varela (“Cuando el Río Suena”) y Bersuit Vergarabat (“Hijos del culo” y “La Argentinidad al Palo”) y sin embargo no había editado ningún disco propio, fue en ese año que la rompió con “El Gran Pez”.

El artista explicó lo que vino después, dijo que “hubo que tomar decisiones, y algunas muy duras, hubo que dejar cosas, entre ellas dejar Carnaval, entre ellas dejar de dar clases” y explicó que “dejar de dar clases puede sonar fácil, pero yo manejaba doce grupos, algunos de cuarenta o cincuenta personas que quedaron estupefactos cuando lo anuncié, a pesar de que yo estuve años avisando que en algún momento iba a sacar un disco y eso se iba a terminar”.

Hoy el músico está dedicado casi exclusivamente a su carrera como solista, en 2013 presentó su segundo trabajo Sin remitente, y lo de “casi” exclusivamente se debe a que “desde que nacieron los niños, hace cuatro años que no dormimos, así que no puedo hacer más cosas”.

Balbis tiene un hijo de 20 años y dos pequeños que quiere “que se críen en Uruguay” por lo que junto a su esposa argentina vienen preparando el regreso, mientras tanto tiene proyectos cercanos para cristalizar, “este año tenemos el 1 de abril MPU en el Teatro de Verano, después a mitad del año vamos a hacer con mi banda de porteños un show en la Sala Adela Reta del Sodre y después también se va a hacer nuevamente el espectáculo Canción con Vos en el Solís, con invitados como Emiliano y el Zurdo, Damián Salinas, Larbanois – Carrero, El Alemán, el Negro Montemurro, Daniel Pazos, los pibes de La Zafada”.

ENCUENTROS Su estadía en estas épocas por Uruguay le ha permitido al músico encontrarse con amigos, como Gustavo Cordera, “lo encontré en Punta del Diablo, le han pegado mucho en el piso”, pero también ha visto espectáculos de carnaval, “me gustó mucho Metele que son Pasteles, me gustaron muchas murgas, y creo que la gente que esgrime el argumento de que las murgas no critican al gobierno deberían abstenerse de hablar, porque he visto críticas con un altísimo nivel, con mucha altura, con inteligencia, me llena de satisfacción de que haya grupos de muchachos que se animen a decir las cosas que dicen” y como ejemplo dijo que “La Mojigata, critica con mucha profundidad, yo me saco el sombrero, y como estamos en una democracia madura, no es la sociedad polarizada que nos quieren hacer creer, tenemos un pueblo culto, pacífico, esa idea sirve a intereses concretos, esta es una sociedad mucho más compleja, llana y completa”.

Sobre la sociedad argentina en la que lleva dos décadas instalado, dijo que “es muy difícil, hay intereses gigantescos, juegan algunos poderes más subterráneos, más oscuros, acá quizás los hay también, pero acá nos arreglamos de otra manera, acá explotan por otro lado los problemas, aparecen fenómenos sociales nuevos, empezamos a ver problemas de inseguridad ciudadana que antes no existían” y agregó que ciertos “fenómenos como algunos consumos problemáticos de sustancias peligrosas que destruyen el sistema nervioso central y la gente hace cualquier cosa, pero son muchachos que están enfermos, que precisan que alguien los atienda y no que los metan presos o los caguen a palos”.

Sobre la sociedad uruguaya Balbis dijo que “ha entendido muchas otras cosas, yo confío mucho en esta sociedad” y se alarma porque ve que “el mundo va para otro lugar, yo nunca pensé que la sociedad norteamericana iba a elegir al Presidente que eligió, ni en el peor escenario lo podía imaginar, con un voto latino que algún periodista dice que es un voto egoísta, como que “me salvo yo y los demás no me importan”, pero a mí me consta que en los EEUU hay mucha gente que no piensa así, conozco muchos latinos que viven allá, he ido mucho, pero la vida social allá es muy compleja, no podría o me costaría mucho vivir allá, ya me cuesta mucho Buenos Aires, la vida social se está complejizando en el mundo, la gente cada vez tiene más miedos, que podrán ser generados o inoculados, pero son”.

Podríamos haber pasado bajo aquellas acacias toda una noche hablando de su música y de la vida junto al “Chile”, uno de sus anfitriones y con el sonidista Daniel Pazos y su chófer, con quienes comparte largas horas de ruta y anécdotas, pero desde el parrillero del Camping Las Acacias llegaban noticias de un asado que pedía cancha y decidimos dejar la charla por allí, con el sabor a poco que queda cuando le entregamos el micrófono a un personaje como Alejandro Balbis y sabemos que tendremos que ajustarnos a un espacio finito, cruel y tacaño.

Por Jorge Gambetta.








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