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08.02.2017 | Cultura | 136 lecturas




Álvaro Umpiérrez y su libro sobre la filosofía del autocontrol

Álvaro Umpiérrez y su libro sobre la filosofía del autocontrol
El autor, oriundo de Libertad, está radicado en España.

El profesor de artes marciales Álvaro Umpiérrez publicó un libro que habla sobre la tranquilidad y la fuerza de voluntad personal: “Del conflicto a la Paz: Guía práctica para solucionar problemas”. Unas pocas páginas le son suficientes para explicar que de todo se sale, si es que uno se enfoca en lo que tiene delante, lo analiza y actúa en base a principios propios de las artes marciales, como la observación y la seguridad.

Poses extrañas. Las manos para adelante, los pies descalzos pero bien firmes al piso, los ojos atentos, y todo el cuerpo concentrado en los movimientos. Defensa y ataque, táctica, lugares claves para golpear y zonas seguras del propio cuerpo que hay que cuidar. Al menos en esto uno piensa cuando alguien le dice “estoy practicando artes marciales”. Seguro también llega toda la idea oriental de respeto y orden, las clásicas ropas holgadas con ataduras en la cintura, pero en todo este recuento nos olvidamos de lo más importante: la conexión cuerpo-mente.

Esto es lo que viene a hacer Álvaro Umpiérrez con su libro “Del conflicto a la Paz: Guía práctica para solucionar problemas”. En siete capítulos resume todo lo que ha aprendido como docente, pero también practicando artes marciales por más de dos décadas. Umpierrez presenta un texto sencillo, busca trasmitir por medio de la palabra años de escritos, y más que nada realiza un texto que parece tomar a las artes marciales como excusa, o como ejemplo, para hablar sobre cómo las personas resolvemos los conflictos diarios.

El tema de este libro es cómo enfrentar los problemas, es de alguna manera -como su título lo anuncia- una “guía” que pretende mostrar cuáles son los elementos fundamentales que cada persona debe de buscar en su interior para poder manejarse y no quedar ahogada, sin referentes y con nada qué hacer ante un conflicto.

La problemática puede ser compleja o sencilla, pero para el autor, el camino siempre es el mismo. Basándose en cinco principios básicos: observación, evaluación, oportunidad, seguridad y rutina, desarrolla puntos que ayudarían a cualquier persona a resolver problemas y salir de la neblina ruidosa de una situación límite.

LIBRO El texto no salió de un día para el otro. Tampoco comenzó con forma de libro, sino que el autor escribió toda su vida sobre las artes marciales. “Desde que iba al liceo estoy haciendo anotaciones, no puedo decir cuándo empecé a escribir, si que los apuntes fueron y vinieron en papel y en mi mente”, cuenta Umpierrez a voz tranquila, pero ruidosa, por la interferencia de un océano que separa la comunicación.

Una profesora de filosofía fue la que lo incitó desde adolescente a reflexionar sobre el actuar humano. Umpierrez relaciona desde gurí el físico con el pensar. Su libro habla de los referentes, básicamente de la falta de ellos para todos, pero más que nada para los niños. Con una sonrisa que se ve desde el otro lado del teléfono, afirma que “tuve una profesora que se llama Laura Segui, con ella me quedaba antes o después de clase reflexionado. Me ayudó mucho a pensar y comencé a filosofar de una manera sencilla y a escribir eso que pensaba y que hablaba con la profesora”.

Un viaje de vuelta a Uruguay -el autor vive en España pero se formó y comenzó a trabajar en las artes marciales de forma profesional en Uruguay-, instaló la idea concreta de hacer un libro. “En la casa de mis padres tenía cajas con apuntes, y bueno me preguntaron qué quería hacer con ellos”.

De alguna forma la excusa del orden trajo ideas del pasado, que con la experiencia de los años tomaron forma. Se consolidaron en mensajes claros para transmitir a alumnos de artes marciales, o a cualquiera que le interese pensarse como un ser autónomo, independiente y responsable de lo que sucede a su alrededor.

En 2000 el autor ya pensó en armar un libro, y en este reencuentro con su antiguos escritos, dio hasta con el contrato que había entablado con una editorial, por aquel inicio de milenio. Pero la idea fija de que sus apuntes pasarán a libro se la dio Mabel Romero, ella lo incitó a ordenar todo y parir este libro.

Umpierrez dice que escribe en cualquier momento, que la escritura lo llama y que traducir una idea a letras le puede ganar hasta al sueño. “A veces me pongo a escribir una idea de la nada, por ejemplo ahora antes de que me llamarás estaba en eso. Estas dos últimas noches estuve hasta la madrugada escribiendo”. Para el docente, que habla más tranquilo que el viento de un mediodía de verano caluroso, lo importante es meditar, saber qué quiero decir, para recién después de tener claro eso transmitirlo al exterior.

AUTORREFERENTE Si se quiere pensar en un mensaje que el libro trae es: intenta ayudarte a vos mismo, porque al fin de cuenta lo seguro es que estarás vos para todo. Directo con esta idea, extrapolando este libro y saliendo de contexto, llega un poema de Idea Vilariño, que calza perfecto con el concepto que el autor expone en su texto: “Uno siempre está solo, pero, a veces, está más solo”.

El autor explica que dando clases a niños -aún viviendo en Uruguay dio clases profesionales en Montevideo, cuando logró ser cinturón negro-, notó que hay una falta de referentes. Umpierrez lo planeta como un cambio: “antes vos tenías a tus padres que te aconsejaban qué hacer ante un problema”. El autor agrega que los abuelos y tíos, hasta los docentes eran un modelo a seguir, pero hablando más despacio y dándole tiempo a cada letra dice: “lamentablemente esto ya no es más así”.

En sus clases trata de enseñarles a los niños cómo enfrentar los problemas diarios: “lo mejor que puedo hacer es explicarles cómo manejarse solos, la sociedad se está volviendo cada vez más individualista”. Umpierrez apunta al autocontrol, y afirma que en uno mismo está la fuerza y debería de estar la referencia a seguir, para poder vivir en armonía.

Lejos de traer un mensaje desolador o pesimista, el libro viene cargado de optimismo y presenta una manera de pararse ante el mundo. Traslada de manera metafórica una pelea de artes marciales a la vida: “luego de años de trabajar en artes marciales haces un ‘clik’, te das cuenta que no estás entrenado para ver cómo pegar, cómo defenderte, sino que estás entrenando solucionando problemas”. El oponente se mueve y reacciona según nuestros movimientos, y por eso para Umpierrez la forma de pensar que se alcanza con las artes marciales se aplica a toda la vida.

Un antiguo proverbio parece venir perfecto para la idea que maneja el libro “todo se soluciona, menos la muerte”. Umpierrez trabajó años, y todo lo que aprendió lo pasó a un libro, que habla de cómo enfrentar la vida, de qué manera conocer los miedos propios y hasta cómo poder aprender vivir y no pasar por la vida, simplemente reaccionando y sobreviviendo.

Por Karen Parentelli.








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