Hoy, martes 8 de octubre, La Semana está cumpliendo 18 años

El tiempo pasa, pero al hacerlo, no sólo deja años vividos, satisfacciones o dolencias; visto desde una perspectiva positiva, los años dejan muchas experiencias que reconfortan y alimentan el alma, así como momentos dignos de rescatar.

Un 8 de octubre allá por 2001, comenzaba un proyecto, apenas algunas ideas y demasiados sueños que quizá el destino podría ayudar a cumplir o no. Pero como todo no está condicionado únicamente por el destino y las acciones acompañan y muchas  veces hacen posible que ese destino se manifieste, que se tuerzan viejas estructuras y pálidos pronósticos, la idea prosperó, se materializó y lograría al fin transformarse en algo real. Surgió así el periódico La Semana, en Libertad.

Con idas y venidas y una mochila cargada de dudas y temores, expectativas, emociones y un pensamiento colectivo de “por qué no”, el proyecto abrió sus alas a la aventura de ser, y así entretejiendo una trama que marcó la diferencia, dio sus primeros pasos este semanario.

Como en todo proyecto, había mucho para hacer y crear y poco a poco, invadidos por el  fervor de los años jóvenes, la motivación se dio cita y con ella, un fluir de interrogantes que a la postre, marcarían un enfoque y una perspectiva más clara de lo que se quería lograr.  

Ese grupo de jóvenes en aquellos años, vieron que con esfuerzo, claridad de ideas y una visión de los objetivos a seguir, la utopía se podría convertir en realidad y hacia ese puerto se dirigieron.

Obstáculos, cambios, desavenencias, aplausos y reveses, fueron matizando el cuadro que permitió que, con un estilo propio, las voces no se acallaran con el tiempo y se continuara con la visión primera del grupo de amigos de aquel 2001.

Los tiempos han cambiado y con ellos se han llevado mucho de lo que representaba la prensa escrita de aquellos años. Los avances de la tecnología  ofrecieron mucho pero también dejaron por el camino recuerdos y otra forma de concebir el mundo que nos rodeaba.

 

TIEMPOS DIFERENTES | En ese camino sinuoso y que por momentos cuesta transitar, La Semana se ha vestido de coraje, de empuje, de garras para hacer frente a la realidad que ya no se puede ocultar. Un mundo que se distanció mucho de aquel que vio nacer a La Semana,  continúa abriendo una brecha, un atajo por dónde seguir ofreciendo lo mejor a esos encaprichados lectores que aún, conservan el hermoso hábito de la buena lectura, y que disfrutan de ver en líneas escritas desde el profesionalismo, una mirada crítica y actual de la realidad que tenemos en este rincón del mundo.

En un momento de la historia en que la información corre de un medio a otro, de una red a otra, donde la norma es un acotado análisis para ganar la apuesta de ser el primero en informar, La Semana se toma una pausa, estudia, piensa, investiga, escucha diferentes voces, para obtener así un producto final trabajado, artesanal, en un mundo de máquinas, un trabajo hecho desde los principios y sin las prisas que pecan de deformar.

Hoy, como dijimos al comienzo, haciéndonos eco del paso del tiempo no desde la pérdida y sí desde los avances y cosechas, las páginas de La Semana continúan llevando a sus fieles lectores desperdigados por todo San José, una amplia variedad de temas, de propuestas, de visiones, que se continúan forjando desde la constante y esperanzadora idea de que la lectura, en formato papel, seguirá enriqueciéndonos como personas a pesar del tiempo y los veloces avances tecnológicos.

Este 8 de octubre, La Semana cumple su mayoría de edad y al igual que en las personas, comienza una etapa de aperturas, de cambios, de ver el mundo desde el enfoque que marca la realidad, pero con el plus de apostar a la experiencia y al deber, de atesorar los años anteriores como un baluarte que seguirán siendo las raíces y el sostén que marcará la impronta de este semanario para la nueva etapa.

A todos los que estuvieron, a los que están y a los que se incorporan al staff de La Semana, poniendo cada día lo mejor de sí con el objetivo de crear un producto cada vez mejor, en respeto a cada uno de los lectores, un profundo agradecimiento por haber sido o ser parte de un sueño cumplido pero que no baja los brazos, a pesar de todos los cambios que nos presenta el mundo tecnológico.

Desde las vivencias de estos 18 años, quedará en adelante seguir creciendo, con la responsabilidad de enriquecer cada vez más la propuesta y seguir hilando esa textura que mezcla profesionalismo con honestidad. Eso será lo que permitirá seguir con el sueño de aquel 2001, manteniendo aún vigente ese motor que arrancó hace ya tantos años y que no se apaga, y que se llama superación, lo que nos impulsa a continuar por el sendero trazado.

El trabajo realizado durante estos años, tiene además de los involucrados en la tarea de trabajar la información, otro pilar invalorable que son las empresas que han acompañado y confiado en la honestidad intelectual del semanario, así como los suscriptores que creyeron y creen en nuestra propuesta informativa y que año tras año, nos dan el respaldo y el empuje para seguir creciendo en esta tarea. A todos, un profundo y sentido gracias. Feliz cumpleaños, La Semana.

 

Por Yudith Píriz.