“Historias en Movimiento”: repaso a la obra de los pioneros del cine en San José de Mayo

El pasado 23 de marzo desde su página de Facebook el grupo Realizadores Maragatos inició la difusión de su ciclo “Historias en Movimiento”, que consta de 15 capítulos y recoge un material cinematográfico y testimonial exquisito realizado por Luis “Chicho” Pugliese, junto a otros pioneros del cine de la capital departamental.

El ciclo ya fue presentado hace más de una década en la televisión maragata, hoy, ante las condiciones de confinamiento, se creyó oportuno subirlo a las redes sociales para que llegue a más público.

La Semana habló con Homero “Ato” Pugliese, quien ha dedicado muchos años de su vida a rescatar, restaurar y compaginar el trabajo de su padre, desempolvándolo de viejos y polvorientos baúles que durante años sólo contenían “las cosas del viejo” y guardaban en realidad materiales pioneros de la cinematografía nacional.

Pugliese dijo que “hace mucho tiempo este proyecto ha sido un poco la mochila o responsabilidad que hemos tenido de mantener, preservar y seguir dándole difusión a este material tan especial y característico como es el archivo fílmico de San José, eso como primera medida”.

HISTORIA | Para ubicarnos en el origen de todo esto Pugliese explicó que “San José tiene la curiosa particularidad de tener realizadores cinematográficos desde 1920, más precisamente en 1924 cuando el pionero Juan Chabalgoity, que fue un reconocido fotógrafo de una familia de fotógrafos locales” y agregó que “él fue el iniciador de esta insólita experiencia de hacer cine en el interior del país”.

Según Pugliese, Chabalgoity “siendo muy joven salió a buscar aventuras de su oficio a la capital. Allí en el año 1922 o 23 se vinculó con Henry Maurice, un francés radicado en Uruguay que trabajaba para lo que era en aquel entonces la empresa Brukman, una empresa de cine que existía en el mundo en aquellos años. Esa empresa proveía de todo el material para hacer cine, te daban las cámaras, suministraban rollos, era un cine muy incipiente, testimonios, noticieros sobre acontecimientos públicos, un formato mudo musicalizado por un pianista y se exhibían en teatros, porque por aquel entonces los cines prácticamente no existían”.

En esas primeras experiencias Juan Chabalgoity “no sólo trabajó como asistente de Maurice sino que además se vinculó a algunas movidas importantes como fue el rodaje de la película ‘Almas de la Costa’ en 1923 que fue una de las primeras películas argumentales del Uruguay, ellos también registraron la llegada de los olímpicos del 24”.

Ato Pugliese explicó que al retornar a Francia Henry Maurice, “le deja todo a Juan Chabalgoity y Juan, en vez de quedarse en Montevideo quiso probarse en su pueblo y a partir de 1924 logró hacer un registro interesantísimo de lo que eran las fiestas y todo lo que se hizo en el centenario de la Independencia, como la inauguración de muchas obras que hizo el Estado, las actividades sociales de la época; todo eso conforma un núcleo de cinco noticieros que van de 1924 a 1927 abarcando toda la actividad social y productiva de San José”.

PUGLIESE | Aquellos capítulos concitaron el interés del público durante varios años, aun cuando se trataba de los mismos cinco capítulos originales, las exhibiciones se realizaban en salas teatrales. A una de ellas fue el joven Luis Pugliese “y quedó prendado de la magia de aquellas imágenes en movimiento”, según dijo su hijo Homero, “y se fue para su casa frente a la plaza Artigas, y empezó a diseñar un pequeño proyector y con un amigo del barrio, Luiggi Tappa, que también era muy habilidoso, empezaron a hacer una tira, una serie dibujada en papel manteca y con una linternita mágica que habían armado, la proyectaban en el barrio, hacían unos capítulos con unos personajes tipo historietas e iba toda la muchachada a verlas una vez a la semana. Eso fue tal vez a mediados de los años 30”.

Pasó el tiempo “y un tío de mi padre que trabajaba en la Aduana, le trajo de regalo un proyector verdadero. A partir de allí comenzaron a conseguir películas, ya era un adolescente, luego ya siendo mayor de edad se iba a Montevideo, recorría los cambalaches, revolvía todo, se entró a vincular hasta que logró hacerse de una cámara”.

Aunque vivían en la misma ciudad Luis Pugliese y Juan Chabalgoity no se conocían. En los años 30 surgió el cine sonoro y Chabalgoity “se vio forzado a abandonar definitivamente la actividad cinematográfica porque todo su equipamiento no permitía hacer las reproducciones con sonido. Se requería otro tipo de cámaras y proyectores para reproducirlos”.

Por su parte Luis Pugliese, que siempre había sido un autodidacta, “empezó a estudiar todo eso. A finales de los 40 logró tener contacto directamente con Juan Chabalgoity porque Ariel, sobrino de Juan, el propietario del diario Aquí Está, era amigo de mi padre, a través de él llegó a tener un encuentro con Juan”, explicó Ato Pugliese.

PRODUCCIÓN | A partir de 1950 “hasta el 53 hicieron la refundación de lo que había sido San José Films, la empresa de Juan Chabalgoity e hicieron tres noticieros con un formato moderno que no le envidiaba nada a lo que hacía Uruguay Film por ejemplo”.

Tras esa experiencia Pugliese “sigue solo porque continúa investigando y empieza a experimentar. Estudió todas las disciplinas de la cinematografía y las artes visuales, la animación, las marionetas, hay una película que se llama ‘La siesta de los botijas’, que es un corto para niños hecho con marionetas, todo hecho en San José”.

Por aquellos años hubo en San José un florecer artístico con el surgimiento de la primera generación de la Escuela Municipal de Arte Dramático “que funcionaba en el Museo Departamental, toda esa barra se interrelaciona y al viejo Pugliese se le ocurre nada más ni nada menos que escribir un guión para un primer largometraje que es ‘El detector’, una película realizada íntegramente en San José”.

Según explicó Ato Pugliese, “esa película se estrenó y tuvo un éxito muy grande pero nunca traspasó las barreras departamentales, quedó en San José, no sé si llegó a Libertad, se exhibió en la Sociedad Italiana, se pasó durante 15 o 20 días corridos en horario continuado y siempre habían colas de personas para ver aquella ficción que estuvo muy bien lograda”.

En el marco de un ciclo de audiovisuales sobre prevención médica, Pugliese realizó tres trabajos, “uno sobre la Diarrea Infantil que fue un flagelo importante por aquellos años, otro sobre la Hidatidosis que anduvo por muchos lugares porque tenían la promoción del Centro de Salud de San José”, dijo su hijo Homero y agregó que “en ese entonces apareció también otro personaje que fue mano derecha de Pugliese, que fue Ninel Plada, licenciado en Medicina Ambiental en la Universidad de Chile, fue el mentor de todos los sistemas sanitarios que aún hoy tenemos en el Uruguay, y se suma a los documentales de Pugliese sobre salud preventiva y otro en homenaje o en reconocimiento a una teoría que manejaba Juan Chabalgoity sobre la sangre humana y su capacidad de captar y fijar imágenes, hacen una película vinculada a ese tema”.

INCONCLUSA | A finales de los sesenta y en medio del surgimiento del nuevo cine latinoamericano, “el cine denuncia, el cine protesta, con una visión diferente liderada por el cubano Álvarez, ‘La hora de los hornos’ de Pino Solanas y Octavio Getino, así Pugliese también incursiona por ahí por una cuestión de ideología y pensamiento”.

El realizador maragato comenzó en 1972 “el que sería su último trabajo ‘Los mal nacidos’, una película que quedó inconclusa en 1973, a la que no se le pudo hacer el montaje, que no tiene sonido, quedó sólo una parte de la película rodada porque faltó también mucho material según el guión que lo tengo por ahí, le faltó rodar tres secuencias para terminarla”.

Como protagonistas de aquella película figuraban Abel Soria, el recordado “Facha” Ruiz e Ignacio Espino, pero dada la situación tras el Golpe de Estado “se tuvo que terminar el rodaje medio a prepo”.

De la extensa charla con Homero “Ato” Pugliese surge la novedad de que la casa de su padre fue laboratorio y depósito del material de Cinemateca Uruguaya “para preservación y respaldo, copiado y tratamiento de materiales, Martínez Carril era muy amigo del viejo y sabiendo que San José era un lugar más seguro, se trajeron todo para acá para que el laboratorio trabajara porque Cinemateca estaba a punto de ser intervenida y si eso ocurría iba a desaparecer una gran cantidad de material y todo ese material estuvo en mi casa”.

REALIZADORES | Luis Pugliese falleció en 1988, su hijo cuenta que “nunca le presté atención ni le di la importancia que tiene a todo aquel material que guardaba, y con un amigo personal que quería mucho a mi padre, un muchacho de mi edad, Daniel Bravo, que está radicado en España, empezamos a abrir los baúles, y nos encontramos con todo esto, que lo habíamos tenido como esas cosas del viejo, entonces comenzamos a hacer un trabajo de recopilación, clasificación, casi un trabajo arqueológico para determinar el año, los lugares”.

Luego “también se incorporó al equipo Fernando Rius, que ya era docente y creo que recién había ingresado a Ciencias de la Comunicación en la UdelaR. Así empezamos a hacer toda la investigación que finaliza, con un tratamiento de telecinado. En aquellos años no había cine digital, lo pasamos a formato electrónico de video y terminamos reconstruyendo la friolera de 42 piezas”.

Así surgió el proyecto “Historia en movimiento”, que consta de 15 capítulos, 11 de los cuales ya están subidos a la página de Facebook de Realizadores Maragatos.

El material es muy recomendable para conocer la historia misma del cine ya no sólo de San José sino del Uruguay y como grata consecuencia de la pandemia y las restricciones a la libre circulación que ha impuesto, ha sido puesto a disposición de los usuarios de las redes sociales.

Por Jorge Gambetta.