Heber Riguetti: las manos que veían todo

El Monumento a los Forjadores Maragatos de la plaza Zorrilla de San Martín viste una nueva placa: el reconocimiento al artista plástico Heber Riguetti. A un año de su desaparición fija la Intendencia de San José realizó este homenaje.

Celeste Verges, Subdirectora de Políticas Sociales y Asesora en Educación de la Intendencia, dijo que el homenaje nació de una idea de la Junta Departamental, que fue muy bien tomada por el Gobierno de Departamental, que finalmente culminó con la instalación de la placa. “La Junta le hizo un homenaje en Sala y le envió una carta al Ejecutivo con la sugerencia de este homenaje”, dijo Verges.

Verges contó que ni bien les llegó la sugerencia de la Junta Departamental comenzaron las gestiones. Se pensó en tener todo pronto para el 17 de noviembre -fecha en la que hizo un año de la muerte del artista-, se mandó a hacer la placa y se convocó al público. “Invitamos a aristas, y contactos que tenemos tanto de cultura como de la educación”, dijo Verges.

En la jornada estuvieron presentes sus hijos y sobrinos, al igual que su esposa. También se acercaron amigos y colegas del artista, además de autoridades. El intendente José Luis Falero fue quien de forma oficial dejo la placa inaugurada.

Verges dijo que se trató de “un sincero y merecido homenaje”, que se realizó con gente que estuvo vinculado al artista. La Subdirectora de Políticas Sociales explicó que se buscó llegar a las personas que de alguna forma tuvieron relación o contacto con Riguetti.

EL ARTISTA | La creación se une siempre con la persona que la generó y aunque muchas veces se quieran separar parece que van casi de la mano. Se busca en las historias de los artistas recorridos que justifiquen o que expliquen las obras y en las modalidades de vida se ven inspiraciones que podrían dar a entender por qué un escultor no ve las formas del mundo como todas las personas.

Verges destaca que Riguetti fue autodidacta, pero más que nada resalta su curiosidad permanente. “Tuvo formación, pero más que nada fue autodidacta. Fue un gran artista, pero también un excelente maestro, tenía un gran poder para poder comunicar su obra”, dice.

Para la Asesora en Educación de la Intendencia Riguetti tuvo una “visión del mundo ampliada” producto de “su capacidad de observación y curiosidad permanente”.

Verges subraya la humildad de Riguetti, cuenta que siempre se mantuvo por fuera de sus obras, y que en ningún momento ostentó algo por ellas. “Recuerdo que cuando se inauguró el ‘Paco’ Narrador del Club San José, estaban todas las autoridades e inclusive el Presidente de la República de ese momento, y Heber se quedó alejado viendo todo. No formó parte de la inauguración formalmente, se quedó alejado desde el público viendo todo”, cuenta Verges.

La actual Subdirectora de Políticas Sociales tuvo una relación muy cercana con el escultor, básicamente por los trabajos de organización de las distintas Ferias del Libro. En muchas ediciones se presentaron escultura de Riguetti, y también se encargó de representar los temas centrales que tienen cada edición de la Fiesta del Libro maragata.

Verges recuerda a Riguetti como una persona crítica, que siempre siguió de buena manera los procesos y las ideas que surgían para estos festejos: “Tengo un recuerdo hermoso de él, era un maestro con mayúscula, muy crítico, pero siempre con sugerencias, con ideas de cambios”.

Esculpir sirve, entre otras varias cosas, para conservar la identidad de una sociedad. Y esto fue lo que hizo Riguetti con varias de sus obras. Podemos tomar dos obras para afirmar esto: el “Paco” Narrador del Club San José y el monumento al trabajador rural que está sobre la ruta 3 a la entrada a San José de Mayo.

Verges afirma que “la obra de Heber logra que él permanezca, es a partir de su trabajo que siempre lo vamos a poder recordar”.

Estos dos materiales -el “Paco” Narrador del Club San José y el monumento al trabajador rural-, son bien distintos. Uno de alguna manera apela a retratar las grandes artes, la literatura, la cultura, lo letrado, si se quiere decir. En cambio el homenaje al hombre trabajador rural apela a la labor, al sacrificio y al esfuerzo de la persona común.

La ruralidad por un lado, y por otro la intelectualidad, dos características bien distintas, pero no contrapuestas de la identidad maragata. Estas dos esculturas se estampan en San José y dejan ver el trabajo de un artista que fue un gran curioso, y que desde la inquietud pensó el mundo.

AHORA | Los homenajes van a continuar, no hay una fecha concreta pero se espera poder generar una muestra permanente. “Por ahora tenemos pendiente la muestra permanente, ya lo hablamos con los familiares, quienes cederían las obras para que queden en la Quinta del Horno”, dice Verges a La Semana. La creación de un espacio que esté todo el año mostrando el trabajo de Riguetti es para la Intendencia de San José “solo un homenaje a un escultor que merece mucho”.

Se está pensando dejar en la muestra permanente un trabajo que Riguetti realizó para una Feria del Libro de San José. “El trabajo sería el que se expuso en la Feria de La buena madera. Fue un trabajo que impresionó mucho al público y que estuvo en la muestra principal”, dice Verges. Queda realizar unos pedestales, para poder colocar las obras a una altura, ya que desde el piso no se pueden observar en su totalidad.

La madera va creando su forma con los años, adquiere cambios por la luz, por las distintas temperatura y por el agua. Cada artista con el paso de los años va generando su impronta y de forma casi natural crea algo nuevo e irrepetible, para Verges, Riguetti logro ver “donde parecía que no había nada”.

 

Por Karen Parentelli