Gustavo Zidán: la cultura como herramienta

Iniciamos hoy una serie de entrevistas con libertenses que por diferentes razones han dejado el terruño y realizan, en diversas áreas, tareas de promoción y difusión cultural en Uruguay y en el extranjero. Comenzamos con Gustavo Zidán Dalgalarrondo que tras ingresar en 1992 a la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD), fue productor de la Comedia Nacional y de diversos espectáculos artísticos y desde 2012 se desempeña como Director de la Sala Verdi; en enero de este año asumió también la Dirección del Centro Cultural Terminal Goes (CCTG), una joyita cultural en un barrio  de riquísima historia en Montevideo.

LS: ¿De qué forma llegan las políticas de la IM a la población en los dos lugares donde desarrollas tu gestión?

GZ: En su mayoría son políticas vinculadas al Departamento de Cultura de la IM. En lo que tiene que ver con el Centro Cultural Terminal Goes es una experiencia más descentralizada porque está en la órbita del Municipio C. Allí tratamos de articular, en este caso desde la Intendencia participa el programa Esquinas, que es un programa de descentralización, hay una participación activa también de los vecinos, por ejemplo, la participación funcional del Centro Cultural está cubierta por funcionarios municipales pero también hay muchos servicios que están en manos de cooperativas sociales, por ejemplo el servicio de limpieza o el de vigilancia. Hay una articulación de diferentes formas, el tercer nivel de gobierno ha permitido la posibilidad de tener un contacto más directo con la sociedad civil y permite mucho de cogestión también.

LS: ¿Qué grado de independencia tenés en el momento de establecer los contenidos de la propuesta cultural?

GZ: Tanto en Sala Verdi como en el caso del CCTG se me ha respetado desde las autoridades políticas la autonomía artística, siempre dentro de ciertas pautas o parámetros, pero nunca he tenido una intervención por parte de las direcciones políticas en cuanto a los contenidos de lo que programo en Sala Verdi o en el CCTG.

La autonomía artística para mí es un principio fundamental para regir la construcción de los teatros públicos y de las instituciones públicas vinculadas a la cultura o a la producción artística como pueden ser  la Comedia Nacional o la Orquesta Filarmónica. Este es un concepto que quizás no esté demasiado claro en la dirección de los teatros públicos en nuestro país, hay que entender que el director de un teatro es como el editor de los contenidos y tiene que tener responsabilidad sobre lo que programa, porque en base a lo que se programa uno genera política también, porque no es lo mismo programar a Piñón Fijo que programar a la Orquesta de Praga, hay una amplia franja en la que nos podemos mover, se va para un lado o se va para otro y en función de lo que se haga se está marcando una política.

LS: ¿Cómo se manejan las partidas presupuestales?

GZ: Tenemos un presupuesto de funcionamiento asignado y que ejecuta cada unidad, en los teatros públicos tenemos ya solucionado el presupuesto de recursos humanos que por lo general ya está previsto ya sea con funcionarios presupuestados de la administración o contratados anualmente, después hay un presupuesto de inversión que no es una definición de lo que van a hacer las unidades sino que es una definición que hacen los directores políticos, de cada departamento, por ejemplo en Sala Verdi estamos en un proceso de cambio de las butacas y ese presupuesto que se considera inversión lo define políticamente la dirección del Departamento en coordinación siempre con los directores de la unidad a partir de las necesidades de cada unidad, pero quien maneja esos presupuestos es la dirección política, nosotros manejamos el presupuesto de funcionamiento.

LS: ¿Cómo se encara el mantenimiento de la infraestructura, por ejemplo en Sala Verdi que fue refaccionada hace poco?

GZ: La última intervención edicilia que se hizo en Sala Verdi fue durante la administración Erlich y coincidió con los casi tres años que yo no estuve en la Intendencia, yo regresé en 2011 y el proceso de reformas fue entre 2007 y 2010. En estos años si se han hecho una serie de inversiones como el sistema de aire acondicionado, equipamiento de iluminación, equipamiento de audio y ahora que estamos en el recambio de las butacas que era algo que se venía postergando y que la sala lo necesitaba.

LS: ¿Con qué tiempo se programa la actividad en los espacios bajo tu dirección?

GZ: La agenda de espectáculos de 2018 está definida desde setiembre, octubre del año pasado. Hay como un cañamazo, una estructura central que queda armada el año anterior, en torno a esa estructura podemos luego tener margen para poder o no agregar algo pero por lo general trabajamos siempre con mucha anticipación y tratando de cerrar la programación el año previo, esto incluso en comparación con otros teatros es poco tiempo, al ser más pequeña la sala quizás tenemos otro margen, pero con teatros de otro porte uno tiene que planificar por lo menos con uno o dos años la estructura central o cañamazo.

LS: ¿Qué capacidad tiene Sala Verdi?

GZ: Sala Verdi tiene capacidad para 270 espectadores, es una linda media, este tipo de teatro con sala italiana ya es prácticamente un teatro en extinción, en muchos lugares del mundo se han cerrado porque desde el punto de vista de la taquilla no son interesantes a nivel comercial, porque para poder tener emprendimientos en relación a lo cultural con otro tipo de sostenibilidad desde la venta se necesitan más butacas, o sea que es un teatro que está en el lugar que tiene que estar que es en el sector público porque tiene subvenciones.

Nosotros tenemos una política de precios accesibles, porque sostenemos con parte de nuestro presupuesto la posibilidad de que las propuestas que brindamos sean accesibles para todo público y eso es algo fundamental en un teatro público, no podemos sostener un espacio público donde la mayoría de la programación mantenga una política de precios altos porque implicaría la segmentación de la política pública para determinado sector social, si bien hay espectáculos que si uno revisara los números previos no lo podría programar con el precio de localidades que nosotros ofrecemos, sabemos que estamos facilitando la posibilidad de que mucha gente pueda acceder a las propuestas que tenemos.

LS: ¿Cómo fue el proceso del Centro Cultural Terminal Goes?

GZ: El espacio se instala en lo que fue un proyecto sostenido en Fondos de Cooperación para la Reactivación del Barrio Goes. En ese proyecto estuvo también la reactivación del Mercado Agrícola Montevideo (MAM), pero también se han construido muchas viviendas, se recuperó el viejo edificio de Alpargatas, era una zona muy tugurizada y con ese tipo de inversiones se recuperó un barrio que tiene una historia riquísima en Montevideo.

Allí donde funciona el CCTG era la base del Tranvía El Oriental, el Bar Bacaro enfrente, y en ese contexto se pudo plantear allí donde también fue la Terminal Goes y en el propio Centro Cultural funciona además la Biblioteca Horacio Quiroga que es emblemática en Montevideo, que tiene una cantidad enorme de usuarios. Ahora se ha hecho también una inversión importante en la Plaza, porque hubo que hacer una intervención importante en el saneamiento y se aprovechó para recuperar la plaza también que está quedando divina y en unos días más se va a reinaugurar. Habrá una fotogalería, una pista de skate increíble, un escenario hermoso para espectáculos, todo ello forma como un espacio integral.

LS: ¿Qué ofrece el CCTG a los vecinos?

GZ: El Centro tiene, además de la biblioteca una salita para 90 personas, donde se ofrecen una batería de talleres con una participación que me sorprendió, talleres que van desde guitarra, teatro, yoga, escritura, fotografía, caricatura, grafitti. Hay algunos talleres que tienen costo y otros que son gratuitos que los financia el programa Esquinas, como el taller de tango, el taller de murga para niños, y tienen un apoyo muy importante del barrio, se nota mucho la propuesta del barrio en los talleres.

También tenemos la programación del año cerrada desde el año pasado, hacemos una mixtura con lo que pueden ser artistas muy reconocidos, como este mes que tenemos a Washington Carrasco y Cristina Fernández, y además incluimos bandas o solistas emergentes, que están tratando de hacer sus primeros pasos en su carrera, y algo que viene funcionando muy bien es un ciclo de Cine Nacional que va todos los jueves con entrada gratuita y ha tenido un excelente nivel de respuesta, lo venimos brindando desde marzo y cada jueves tenemos una película nacional. En octubre tendremos un ciclo de clásicos argentinos porque la Cancillería Argentina nos ofreció las películas, tenemos mucha presencia de personas que son usuarios de refugios que participan con gran entusiasmo.

LS: ¿Qué significa en lo personal la tarea que realizas?

GZ: Estoy muy contento, tengo la posibilidad de vivir de lo que me gusta y eso para cualquiera debe generarle un nivel de satisfacción importante, uno ha ido madurando, realizando una trayectoria, un recorrido y se convierte en aporte para cada lugar donde he estado. También es satisfactoria la posibilidad de armar equipos en cada lugar donde estamos, tanto en la Sala Verdi como en el Centro Cultural hemos logrado colectivizar el trabajo e involucrar a la gente que participa de cada proyecto, y en muchos casos también el hacer ese trabajo con funcionarios públicos que a veces son tan bastardeados, tan estigmatizados como personas que no aportan y en el caso de estos dos proyectos, esa gente garantizo que pone un compromiso muy fuerte con lo que hace y como servidores públicos, eso es doblemente gratificante porque también se suma en lo ideológico, para los que seguimos pensando que es posible lograr cosas desde el Estado como herramienta para sociabilizar nuestra vida.

Hoy por hoy no entender a la cultura como una herramienta vital para las transformaciones es saltearse muchos pasos y la cultura generada desde estos espacios es algo que además combate con la chatura mediática que nos bombardea, es una herramienta para luchar contra esa mediocridad que nos llega desde los medios.

Por Jorge Gambetta.