Fabián Alejandro, “Rubí Blonde”, de lo bizarro al glamour en un mundo de personajes

Tras varias presentaciones en locales de Libertad, quisimos indagar en la carrera de un actor transformista y hablamos con Fabián Alejandro quien dijo que nació en “Barros Blancos, mi carrera como actor transformista comenzó en 2012, en un boliche de ambiente en Montevideo, fue algo de ir a bailar y como vieron que me producía bastante me propusieron un personaje medio bizarro para bailar en una tarima como transformista”.

Sin formación actoral su arte se fue “formado con mucha disciplina en grupos barriales, en grupos de teatro en Barros Blancos, jamás estudié teatro, fui haciendo más que estudiando, me fui haciendo muy conocido en el barrio porque siempre armaba espectáculos para la zona”.

INICIOS| Como le ha pasado a muchos artistas, Fabián explicó que “por subir videos a Youtube, me vieron en Canal Mega de Chile, que es un canal abierto, y me contactaron para realizar un reality de transformistas allá; yo aún no conocía mucho de la disciplina y no sabía bien de qué iba el programa, yo lo que hasta ese momento había hecho era una cosa super bizarra, como para presentar en el boliche algo distinto, pero jamás al nivel profesional que hay allá, porque el transformista chileno es un artista que uno no se da cuenta si es un hombre o una mujer porque tienen una producción increíble, tienen escuelas y academias, pero también hay bares, restaurantes y discotecas donde trabajan mucho”.

El artista agregó que “aunque no entendía muy bien la propuesta igual di el sí, dos meses después me pagaron los pasajes y la estadía y un sueldo por participar del reality televisivo, y me dieron a conocer como el primer transformista uruguayo que participó en un reality show chileno”.

Esa primera experiencia resultó positiva, ya que “de 24 participantes salí en el número 6 y me fui en la gala anterior a la final y cuando volví ya vine a laburar como transformista pero siempre apuntando a las imitaciones que es como mi fuerte desde chico, porque desde los 12 años yo soy imitador de voces de cantantes o actrices argentinas, entonces funcionó esa mezcla de transformismo e imitación, con humor”.

En los espectáculos de Fabián Alejandro se van sucediendo imitaciones “de cantantes y artistas como Susana Giménez o  Moria”, en principio “para animar fiestas, eventos y restoranes, me fui armando una valija que tiene más de 10 personajes fijos más otros 20 que andan a la vuelta y voy haciendo presentaciones por lugares de la zona o a donde me llamen, he trabajado en Bella Unión, Punta del Este”.

LIBERTAD| Consultado sobre la razón de venirse, en el mes de enero pasado a radicarse a nuestra ciudad, Fabián dijo que “mi pareja es de Libertad y cuando nos independizamos vinimos a vivir acá, igualmente sigo teniendo salidas al resto del país, pero mi objetivo este año es ver si consigo algún lugar fijo para actuar viernes y sábados para procurar un ingreso fijo, porque lo que tiene el arte es que se puede ganar bien, pero al no tener nada fijo un mes puede que no tenga ninguna actuación y al mes siguiente tener siete u ocho o tres por día, por eso quiero hacer como algunos transformistas en Montevideo que están fijos en algunos boliches o restoranes”.

En cuanto al campo de trabajo y el circuito del transformismo en Uruguay, Fabián Alejandro dijo que “hay cuatro o cinco transformistas en Uruguay que están bien asentados, pero trabajan en Montevideo y generalmente en boliches gay, en cambio yo trato de trabajar en el transformismo para un humor heterosexual, más allá de mi condición sexual trato de trabajar en un público hetero, porque es como más abierto a reírse en un espectáculo”.

En ese sentido el artista agregó que “creo que el gay lo toma más para la “chacota”, quizás le preocupe más cómo me visto o cómo me maquillo y no le da importancia a lo que es el espectáculo en sí, también he trabajado en boliches gay, obviamente son parte de la comunidad y siempre me gusta apoyar, pero me siento más cómodo trabajando en ambientes hetero”.

EL SHOW| Sobre su propuesta escénica y las respuestas del público, Fabián dijo que “la oferta es muy diversa y hay para todos los gustos, pero el humor que yo manejo, que es en cierto modo parecido al del trío Midachis, con una grosería sana, la gente se ríe porque me hago bullyng a mí mismo, aunque siempre cabe alguna broma no me gusta burlarme de otra persona, no me gusta caer en la cosa banal que es el chiste gay, mi humor es tal vez muy bizarro y bastante ácido, pero le llega tanto al gay como al heterosexual, al abuelo o al joven, uno va largando lo que yo llamo la guarangada del inicio, y se va midiendo la respuesta y se baja o sube el tono hasta llegar al extremo y es a veces cuando se logra la carcajada más grande”.

En sus comienzos, “el espectáculo se llamaba Concierto de Humor, pero luego supe que estaba registrado por Midachis, entonces le puse Broche de Oro como aludiendo al show y las estrellas, con mucho glamour también, porque lo que se ve es un hombre vestido de mujer pero a su vez es una mujer con muchísimo glamour, aunque al momento de hablar pueda ser una groncha total, y al público le gusta ese tipo de personaje camaleónico, mi personaje se llama Rubí Blonde, siempre me presento como Fabián Alejandro Rubí Blonde”.

PERSONAJES | Fabián dijo que como Rubí Blonde “en la presentación, canto un tema y arranca el show dando la bienvenida y ahí trato de romper lo que alguna gente pueda pensar que se trata de un transexual, si bien no tengo nada contra los transexuales, pero me gusta marcar que se trata de un actor super caracterizado como mujer, luego ya paso al lugar donde me cambio y ahí vuelvo como Shakira, canto alguna canción de ella, hago algún monólogo tratando de que el público interactúe, luego me retiro y vuelvo como Susana Giménez, Moria Casán, Julieta Venegas, si bien el baile no es lo mío, cuando interpreto a Shakira le pongo lo “groncho” que hace que la gente se ría, le ponemos todo, el canto, el baile, la caracterización, el glamour, no hay un hilo conductor porque eso surge en el intercambio con el público”.

Fabián explicó que “en realidad el espectáculo que presento lo elige la gente que me contrata, yo les ofrezco un abanico de propuestas, tengo diez personajes que les llamo mis caballitos de batalla, luego hay unos veinte que están sueltos y se están armando y cuando siento que ya está preparado lo incorporo a la lista y ahí les paso el presupuesto al boliche o al restorán, en principio con seis personajes, pero le mando una lista de treinta y ellos eligen los seis que prefieren”.

Sin dudas estamos ante una alternativa diferente a la hora de elegir un show para un evento, o para amenizar un local nocturno, con caracterizaciones de personajes complejos y variados que pueden ayudarnos a liberar las tensiones cotidianas.

 

Por Jorge Gambetta.