Entrevista con Juanita Fernández, quien presentó su primer disco solista en Montevideo

Con el bagaje y la madurez que le otorgan 20 años de formación académica y la experiencia de haber trabajado e intercambiado con nombres enormes de la música nacional e internacional, llevando su arte por los más importantes escenarios, Juanita Fernández no se olvida de cuando “abollaba las latas en el monte” en las tardecitas de su Rafael Peraza y no es casual que el afiche que anunciaba su presentación en la Zavala Muñiz del pasado martes apelara a una fotografía sobre las barrancas de Arazatí. El espectáculo fue estrenado en 2018 en la Sala Hugo Balzo del Sodre.

LS: Pájaros es tu primer trabajo como solista. Brevemente, ¿Qué proceso hubo entre aquella profesora de candombe y la Juanita que se presenta con producción propia en la Zavala Muñiz del Teatro Solís?

JF: Es muy largo, siempre me interesó el sonido, siempre me interesaron los procesos sonoros que se dan en cualquier ámbito, eso es lo que se continúa, ahora tengo la posibilidad de hacer este trabajo, que antes no se me cruzaba y también hay un proceso de maduración natural y de formación. Pasé por la Universidad, retomé otra carrera que había dejado que es composición musical; yo ingresé como intérprete, ahora hago materias específicas de composición, y también haber tocado mucha música contemporánea, música experimental nueva de siglo XX – XXI, tuve una etapa de formación en Alemania y en Nueva York; gracias a todo eso es que puedo traducir ahora este trabajo.

LS: En la presentación de tu sitio web comienzas diciendo que “esta idea nació accidentalmente” ¿Cuál fue el accidente que te hizo imaginar todo el cuidadoso trabajo que vino después?

JF: Yo viví dos años en Buenos Aires y cuando recién me mudé no podía dormir, padecía de insomnio y una madrugada de verano no podía dormir y caminaba por la azotea y escuché el canto de un zorzal, un pájaro que había escuchado mucho pero nunca lo había escuchado fuera del contexto, nunca en una ciudad enorme como Buenos Aires y seguramente porque yo también estaba un poco sensible esa vez tomé la guitarra e hice un boceto pero me parecía realmente una pavada, no lo valoricé eso en ese momento como una idea que tuviese un potencial estético.
Cuando regresé a Montevideo y retomé la carrera, estudié un compositor francés, Olivier Messiaen (1908-1992), que tenía estudios ornitológicos y ahí recordé lo que había vivido, y pensé que podía tener algo y digo que fue un accidente porque justo estaba en esa azotea, estaba muy sensible y tuve la suerte de escuchar a ese zorzal en particular, porque cada zorzal canta a su manera, nunca escuché un diseño melódico igual que en aquella madrugada.

LS: Durante el proceso de investigación, ¿Cómo fueron surgiendo las composiciones, el descubrir o identificar al pájaro dentro de la música o la interpretación vocal?

JF: Después de que empecé a trabajar con el zorzal y vi que había material para eso, comencé a recordar otros pájaros que conocía, los teros, que fueron los que más trabajo me dieron, luego intuitivamente iba eligiendo arbitrariamente, por lo que me generaban. De algunos recordaba cómo cantaban, pero busqué bases de datos online. Hay grabaciones de muy buena calidad y buenas fuentes, entonces comencé a investigar distintas taxonomías de los pájaros, intuitivamente voy viendo lo que cada uno podría rendir o no, así los voy eligiendo, cada uno llevaba una técnica diferente, no es que aplique la misma técnica para todos. Cada uno tiene una naturaleza muy diferente, por lo que las músicas casi no se parecen entre sí, pero tienen en común que de alguna manera están conectadas con la naturaleza y hay cierta estructura natural que se respeta.

LS: Imagino que al comenzar este viaje sabías que se trataba de “una rareza” y que por lo tanto era un proyecto muy arriesgado ¿Cómo fueron reaccionando los integrantes de tu equipo?

JF: Es una pregunta muy interesante y te agradezco la honestidad, porque nadie se anima a decir que es raro, a mí no me lo parece, pero en realidad es algo bastante extraordinario. Yo estuve como un año y medio para elegir con qué músicos tocar y más que nada qué instrumentos poner en escena que pudieran traducir la mayor cantidad de sonoridad posible, y por eso elegí a los instrumentos e instrumentistas que tuvieran más flexibilidad en ese sentido y que con un mismo instrumento pudieran lograr una amplia gama de sonoridades, porque las necesitaba.
Pero me llevó como un año y medio armar el proyecto para después empezar a montar las músicas, fue un trabajo arduo al que le dediqué el tiempo necesario para poder elegir tranquilamente y ellos lo tomaron de una manera musical. También me aseguré que la comunicación entre ellos iba a ser fluida y que íbamos a entendernos, porque de alguna manera todo está bastante estructurado. El 80% de la música está escrita y por eso había cuestiones técnicas que ya estaban resueltas porque sólo debían leer, pero mucho había que interpretarlo y darle un sentido y en eso trabajamos juntos y realmente hemos aprendido a manejar el lenguaje. Ya ahora propongo algo y ya saben por dónde va, lo mismo cuando ellos proponen, que son bastante activos a la hora de proponer.

LS: Sospecho que escuchaste cientos de cantos de pájaros ¿Cómo y en función de qué criterios hiciste la selección que llegó a estos nueve elegidos?

JF: En el disco son nueve, ahora hay dos más en la vuelta para el vivo y los criterios fueron bastante intuitivos y arbitrarios. A mí me tenía que mover algo cada pájaro elegido, en algún lugar a mí me tenía que activar el interés o la curiosidad. Hay un aspecto melódico, hay un aspecto métrico, hay un aspecto del carácter y del comportamiento de ese pájaro y otro es el propio aspecto del pájaro. Si bien yo no sé nada de pájaros, esos eran los cuatro aspectos que yo investigué bastante profundamente de cada uno, hay algunos que sólo son aspecto físico, otros que combinan lo físico y la métrica, pero siempre hay una parte sonora y el carácter del pájaro, o qué emocionalidad pasa cuando canta, por ejemplo la martineta parece que llorara, entonces eso se utiliza al imponer la voz, yo canto como si estuviera llorando, ahí hay una coloratura tímbrica que se elige en función de la sensación que daba el canto. Yo me tomé todas las libertades estéticas para poder traducir esto de una manera abstracta y no de una manera figurativa y realística, de querer imitar el pájaro.

LS: En Pájaros la fusión y variedad de ritmos e instrumentos pasan rápidamente de lo sutil a lo salvaje, de lo que podríamos mal llamar culto a lo popular, como si obedeciera a un propósito original o un objetivo bien determinado ¿Es así?

JF: Más que del proyecto en sí, así soy yo, me gusta moverme con las dos cosas. Yo no me olvido de cómo tocaba antes, cuando vivía en Perazza y abollaba las latas en el monte, o estudiar en el ámbito universitario o ir a grandes escuelas de música contemporánea. Para mí fueron necesarias las dos cosas y yo me nutro de las dos, de aquello más primitivo que me gusta mantener, porque cuando estoy en la universidad quiero rescatar eso, por eso me parece que son necesarias las dos cosas, no es una mejor que la otra sino que esa parte primitiva, salvaje o intuitiva se va puliendo y yo puedo irla moldeando como quiero con las técnicas académicas.
Eso en realidad es algo que me identifica y así lo formé también, porque nunca dejé de tocar candombe, nunca dejé de hacer improvisaciones totalmente abstractas con músicos que siempre encontré muy esotéricos o muy filosóficos con los aspectos del sonido, siempre jugué en las dos canchas y eso me parece fundamental.

LS: ¿Has pensado en presentar tu espectáculo en el interior?

JF: Estoy pensándolo muy seriamente ahora, en este momento que lo volví a presentar en el Solís y ya ahora creo que está listo. En realidad no me animaba y ahora en turismo con mi compañero estuvimos recorriendo el interior y empecé a conectarme con eso, porque además este trabajo me conectó con el lugar de donde soy, con Arazatí y me dan ganas de llevarlo y lo estoy considerando muy seriamente, lo voy a intentar hacer este año si puedo, ese es el objetivo.

LS: ¿Cuál es el próximo proyecto?

JF: Varias cosas, ahora tengo la suerte de viajar a Europa por música contemporánea y voy a llevar una parte de Pájaros en un formato solista para allá. Voy a estar en Santiago de Compostela y en París, hay algunos colegas que me conocían y las embajadas de España y Francia me están apoyando.
Además estoy trabajando con una compositora de acá, que salimos nominadas en el Certamen de Música de Arte Contemporáneo de la Alianza Francesa y en el mes de octubre estaremos exponiendo unas piezas sonoro -visuales de video arte e instalación sonora, donde estaré tocando todos los viernes de octubre. Eso sí que es exótico, se llama Acántaros, es un trabajo con Sofía Scheps que también es una compositora egresada de la Universidad, que tiene una maestría de Arte Sonoro en Barcelona.

Por Jorge Gambetta.