Eduardo Cueto Rúa y los “inocentes alimentos” que con el tiempo, generan daños graves

Cuando se trata el tema de la alimentación infantil, existen muchos especialistas que establecen la importancia que tiene el aporte de vitaminas y minerales que el niño necesita para su correcto y saludable desarrollo, tanto físico como mental y emocional.

En la actualidad, quizá debido a los escasos tiempos de los que se dispone para la elaboración de platos nutritivos, se recurre muchas veces a las comidas rápidas, vacías de nutrientes y con importantes contenidos de grasas, sal o azúcar.  

Además de ello, se asocian a muchos menús para los más pequeños, los clásicos snacks, así como otras preparaciones que contienen demasiados conservantes, colorantes y saborizantes artificiales que hacen de muchos preparados, verdaderas tóxicos, más aún en esa etapa de la vida en la que los más pequeños están en pleno crecimiento y esos alimentos comienzan a crear hábitos que les costará desterrar de adultos.

ESPECIALIDAD | El tema de la deficiencia alimentaria se ha expuesto por especialistas, los que ponen el énfasis en establecer que como adultos tenemos la responsabilidad de cambiar la alimentación de los niños, buscando regímenes saludables para esa edad.   

Uno de esos especialistas es Eduardo Cueto Rúa, el que desde hace varios años, trabaja en el tema. Aunque es un reconocido especialista en celiaquía, también trata problemáticas como la obesidad y diferentes enfermedades producidas por “inocentes alimentos”, como él los denomina, que pretenden no ser dañinos pero que con el tiempo, generan daños muy graves.

Cueto Rúa, es Pediatra, Gastroenterólogo y fundador de la Asociación Celiaca Argentina, Director del postgrado de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata.

El pasado año, circuló por las redes un video, en el que el profesional hablaba acerca de los alimentos que son el menú clásico de los cumpleaños de los niños. La superficialidad e inmediatez de las redes, opaca muchas veces, mensajes realmente trascendentes que pasan solo como uno más. Por eso en estas líneas ahondaremos en el tema para conocer algunos de los principales argumentos que plantea el doctor Cueto Rúa, a partir de trayectoria de más de 30 años en el tema.   

El experto, explica a través de sus charlas y talleres, lo que está provocando en el organismo, principalmente de los niños, el excesivo consumo de gluten, lácteos, harinas, azúcares y gaseosas. “Nosotros tenemos demostrado el impacto que produce el consumo de los snacks en la obesidad de los niños. Es un daño directo al hígado, eso se lo produce las gaseosas, los chizitos, los palitos. Es como si usted le tirara agua caliente en la cara de una persona, va a cicatrizar, va a deformarse la cara, cuando uno le tira gaseosa al hígado lo está quemando, y cuando cicatriza, cicatriza de una manera irreversible. Esto es un daño terrible”, afirma Cueto Rúa.

De todas formas, establece que hoy estos mal llamados alimentos, ya son una forma cotidiana y “normal” de alimentación. De acuerdo con su experiencia, y habiendo tenido que tratar con las diferentes enfermedades que producen estos “inocentes alimentos”, aseguró que “uno come la porquería hoy y no muere mañana, muere a los 40 años, obeso, hipertenso, diabético, con síndromes metabólicos y un pie amputado. Esto es de locos”.

Con respecto al menú de los cumpleaños de los niños, expresa que está provocando obesidad en los niños y otras enfermedades crónicas cuando crecen. “Festejar un cumpleaños con chizito, palito, papita y gaseosa es un cumpleaños criminal, yo lo tengo que decir con todas las letras. Los cumpleaños son fiestas en las que se come basura que a la larga genera adicciones y mata”, dice el doctor Eduardo Cueto Rúa.

Al respecto explica qué es en realidad lo que ingieren los niños en la actualidad. “Están comiendo chizitos (colorantes-almidón-grasa-azúcar-sal), palitos (almidón-grasa-azúcar-sal), papitas (almidón-grasa-sal), gaseosas (24 a 30 gramos de azúcar por litro, es decir el equivalente a seis bananas), no se puede vivir bien ni gozar de salud si comemos sal, azúcar, almidón y grasas”, argumenta.

Explica el especialista que existe una gran inconsciencia a la hora de alimentar a los más pequeños y que están comiendo lo que les muestra la publicidad engañosa, la que sólo está instrumentada para vender, no para darles bienestar y salud a las personas. “Se muestran a chicos felices si comen tal o cual alimento procesado, es un engaño. He trabajado toda mi vida en gastroenterología y he visto durante mi carrera infinidad de casos con serios problemas relacionados con la alimentación, sobre todo en niños”, cuenta Cueto Rúa.

Al respecto explica que las investigaciones demuestran la magnitud de esta problemática. “Realizamos una investigación con otros especialistas, analizando qué comen muchos de los chicos que presentan cuadros de obesidad, constirpación o desórdenes metabólicos. Ahí nos dimos cuenta de la magnitud del problema y la cantidad de chicos que están comiendo comida chatarra, muy bien publicitadas por tácticas de marketing. La industria no industrializa los productos, industrializa la ignorancia de la gente”, dice Cueto Rúa.

Además de los snacks, el experto habla del tema de las gaseosas. “La gente no imagina el daño que producen las gaseosas. Dos  malvones, a uno riéguelo con agua al otro riéguelo con gaseosa y va a ver como en 15 días uno de los dos se le muere. Uno está regando a un hijo con gaseosa. Luego se lamenta”, dice

El especialista reconoce que su labor de concientizar a la población en este sentido no es tarea fácil, pero se ha dedicado a difundir en medios, realizar charlas, conferencias donde pone de manifiesto su postura frente al tema, desde su larga experiencia como gastroenterólogo.

CONCIENTIZACIÓN |Su enfoque se diversifica, estableciendo que además de los snacks, otro de los alimentos como los lácteos, forman parte de esos productos vacíos de nutrientes. Para el especialista, la publicidad está dando un mensaje erróneo, beneficiando los intereses de las grandes empresas y no a favor de la salud de la población. “La gente, en su ignorancia, se ha convencido que si no toma leche no tiene calcio. Esto es un logro de la industria láctea…el calcio está en todos los alimentos de la tierra, lo único que hace publicidad es la leche, no se hace publicidad de una mandarina”, dice.

Entre otros de los alimentos que entiende Cueto Rúa está enfermando a la gente, son las harinas blancas. Explica que el pan produce ocho enfermedades y la gente cree que sin pan no puede vivir.  Al respecto argumenta que “para hacer harina, usted lo que hace es moler absolutamente el trigo, tira todos los nutrientes saludables, se los da al chancho, y a la gente le da el almidón como una proteína indigerible, quiere decir que come el gluten”, concluye el profesional.

Sin lugar a dudas una realidad con la cual convivimos a diario, en reuniones, fiestas, eventos, en los que nunca faltan este tipo de alimentos, sobre todo si concurren niños. Incluso esto se ve como algo normal, que nadie cuestiona y que en muchas ocasiones, se cree que son alimentos nutritivos. “Si la madre le da al chico galletitas azucaradas, las que también tienen sal, grasas saturadas y almidón , entra en la trampa y el niño se va acostumbrando, no sale más y esos ingredientes se acumulan en el hígado del niño, como este no tiene independencia económica, entonces los que tienen que ser responsables en elegir los alimentos saludables para los niños, siempre son sus padres”, comentó  

Explica que si a eso le sumamos las tradicionales papitas, chizitos, palitos que son salados y dulces, los niños entran en una trampa mortal. La gente no asocia que está conduciendo a un niño a un síndrome metabólico que va a mantenerlo enfermo y va a morir a los 40 o 50 años”, dice. 

Entiende Cueto Rúa que existen soluciones pero que será un compromiso de todos, padres, familia, médicos.

“Hay que cambiar conductas”, dice el Eduardo Cueto Rúa, que espera que las personas sean conscientes del perjuicio que causan estos hábitos. Aconseja  incorporar frutas, verduras y legumbres, principalmente educar “y eso es lo que trato de hacer, pero no me financia nadie esta campaña. No puedo perder la oportunidad de informar a la sociedad sobre el veneno que están comiendo. No puedo decir, hagan lo que quieran’. Yo voy a decir todo lo que conozco y que Dios los ilumine”, concluye.

 

Por Yudith Píriz