Dominique Loreau y “El arte de simplificar la vida”

No siempre lo que pensamos tener o comprar es lo que más necesitamos para sentirnos bien. Sucede en ocasiones, que tales cosas sólo intentan cubrir otras carencias que nada tienen que ver con la adquisición de objetos. Hoy, todos estamos necesitados de otro tipo de cosas, compañerismo, solidaridad, afecto y un ingrediente fundamental que nos aporta esa cuota de alegría a la vida y que es el disfrute de las pequeñas cosas, de esa sencillez que está al alcance de todos y que se ha olvidado tras la sofisticación y el consumismo invasivo, al que nadie escapa.

Sin darnos cuenta, el comprar compulsivamente termina provocando una carga, que termina convirtiéndonos en esclavos de lo que adquirimos pero además del sistema que incita a seguir haciéndolo. Sin hacer una apología a las tendencias austeras de los monjes budistas, lo que se busca sí transmitir, es llegar a no sobrepasar la línea que separa lo lindo o moderno o lo que nos hace sentir bien, de lo que pasa a ser una verdadera ostentación de lujo o quizá una identificación de cada persona con lo externo que puede poseer, dejando de lado que no necesitamos tanto para encontrarnos con nuestro verdadero ser. Tal vez llegar a mantener esta actitud, pueda llevar a hacernos perder el rumbo de lo que realmente somos.

Todo aquello que permite a las personas vivir mejor, la calidad de vida, aquello que nos gusta tener, cierto grado de confort, no sería nada malo siempre y cuando no pase a ser el único y principal objetivo de la vida. Por ese rumbo va el libro de Dominique Loreau “El arte de simplificar la vida”, con el cual intenta transmitir que a veces menos es más, en lo que respecta a sentirnos bien.

 

ESTILOS |La buena lectura nos lleva a profundizar en temas que nos permiten revisar aspectos de nuestra vida e identificar aquellas situaciones que verdaderamente nos permiten ser nosotros mismos. El Libro “El arte de simplificar la vida”, propone algunos cambios de hábitos que permiten como lo dice el libro, simplificar la vida y con ello, hacerla más disfrutable.

Esta obra bien puede ser un referente práctico para cualquier persona que intenta realizar transformaciones, acercándose a lo que la autora subraya como código, “Menos es Más” como estilo de vida.

El hecho de tener o no tener, en general y según lo que la escritora expone, poco tiene que ver con la felicidad. “Muchas pertenencias, no tienen por qué lograr cubrir aspectos de la vida que requieren otros valores que no pasan por lo material. Dejarse llevar sólo por lo que se puede comprar, puede ocasionar que dejemos pasar por alto, lo verdaderamente esencial para sentirnos bien como son las vivencias y las relaciones, tan menospreciadas y olvidadas hoy”.

El libro está compuesto de ideas prácticas pero además, contiene mucha sabiduría en su forma de transmitir estas ideas. Así como nos habla de la sencillez como una forma de vida más libre y feliz, también la autora, emplea esa misma sencillez para conectarse con el lector. Dominique Loreau, autora del libro “El arte de simplificar la vida”, después de años de estudio de la filosofía Zen en Japón, asegura que “es necesario hacer un hueco antes de recibir”. Según Loreau, nos podemos enriquecer a partir de llevar una vida basada en la sencillez y la belleza y así liberarnos de prejuicios y restricciones, aunque se piense que es a la inversa”.

La idea central del libro, está basada en la comprobación y posterior aplicación en la vida de cada uno, de cómo se puede vivir sin mucho de lo que creemos imprescindible. Dice que la simplicidad consiste en poseer poco para disfrutar de lo esencial, que no es otra cosa que el bienestar, la serenidad, la belleza y la elegancia. La autora entiende que “cada uno podríamos ganar mucho si nos deshiciéramos de tantas cosas materiales y no materiales que atesoramos”.

Loreau incluye también las cosas no materiales, haciendo referencia a aquello que acumulamos desde lo mental, desde pensamientos, sentimientos, miedos u obsesiones, que también forman parte de la sobrecarga que nos ata a situaciones impidiéndonos ser felices. “Desprendernos de cosas que no usamos, pero también vaciar nuestra mente de  todo lo superficial que almacenamos año tan año y que no solo no nos sirve de nada sino que además es una carga”.

 

OBRA |Dominique Loreau se pregunta qué tanto de lo que tenemos o compramos en realidad, necesitamos como vital o nos hace más felices como personas. La escritora incursiona en las técnicas necesarias para lograr vivir con menos, de tirar todo lo inútil para encontrar más espacio para uno mismo y para lo que nos enriquece como personas. Se trata de conseguir, dice la autora, “que el hecho de eliminar lo superfluo sea una  terapia liberadora, y que a su vez, ésta se convierta en una manera de vivir, una filosofía, un estilo”. Como dice la portada del libro “en un mundo de excesos, simplificar es enriquecer la vida”.

A través de los años que residió en Japón y de estudios realizados en ese país, Loreau descubrió que la simplicidad enriquece infinitamente la vida, a la vez que libera de prejuicios y restricciones. Según Loreau “lo que necesitamos para llegar a un cambio de hábitos en nuestra vida, tiene que ver con cuatro principios básicos: austeridad en las posesiones, sencillez en el atuendo, claridad en los pensamientos, frugalidad en la comida”, dice.

La simplicidad consiste en poseer poco para encontrar la libertad de llegar a lo esencial, lo que se traduce en elegancia, bienestar, serenidad y belleza. Dividido en tres partes, lo material, el cuerpo y la mente, “El arte de simplificar la vida”, traslada las enseñanzas zen al mundo occidental, mostrando que las culturas y las diferencias entre puntos alejados del mundo, son perfectamente ajustables a otras realidades. Reflexiones, anotaciones, consejos y ejercicios para sentirse bien en el propio cuerpo, con la propia mente, con uno mismo y con los demás, no tienen idiomas ni barreras. Una obra reveladora que puede llegar a convertirse en el manual de la vida, sobre todo para las mujeres de este tiempo, ya que parte del libro está directamente enfocado a ellas.

El libro habla de la simplicidad de la vida, como el eje central para estar y sentirnos libres, lo que pasa por tener pocas cosas pero de calidad y de no hacer nada que no se quiera, para no malgastar la energía, entre otras ideas.

Según la autora, también pasa por saber elegir lo que nos acerca a la felicidad y a la paz, en lugar de llevarnos al estrés y al agobio.

Afirma Loreau que “saber vivir bien es, en realidad, vivir de forma sencilla, pero con calidad, lo que se logra aprendiendo a evitar el consumismo, los objetos innecesarios y las complicaciones, entendiendo que adquirir y guardar sólo lo que realmente nos sea útil y beneficioso, es un gran primer paso a la libertad de nuestro ser”.

Afirma Loreau que “el estilo de vida consumista de hoy, nos lleva a comprar siempre y acumular cada vez más cosas. Pero en lugar de traernos la felicidad, como prometen los anuncios de publicidad, muchas veces terminan por complicarnos la existencia. Desprenderte de lo inútil requiere esfuerzo porque necesitas revisar qué cosas sirven y cuáles no. Pero librarte de algo que pensabas que jamás podrías tirar o regalar es quitarte un peso de encima, dándote libertad para otras cosas”.

Loreau al respecto, establece algunas propuestas para lograrlo: “busca el minimalismo confortable. Tu hogar debe ser un lugar de reposo y refugio, donde cada objeto tenga su utilidad. Haz una lista de lo que realmente necesitas y de lo que es simplemente decorativo y no te aporta nada y deshazte de lo que no te sirve. Hay elementos con significado emocional, como las fotos de tus seres queridos, pero no hace falta llenar la casa de imágenes por todas partes”.

Luego continúa diciendo: “piénsalo dos veces antes de comprarlo. Cuando vayas a adquirir algo, reflexiona por unos instantes si en verdad te va a ser de utilidad o si lo has elegido sólo por sus cualidades estéticas”.

Si lo material, pero más específicamente aquello que no aporta ningún beneficio a nuestra vida, sigue ahí, habrá que revisar qué nos impide soltarlo y al hacerlo, liberar un gran peso en nuestra vida.

Por Yudith Píriz.