Día Internacional de la Mujer: celebración con valor agregado

Para esta edición, dos temas nos convocan y ambos, con una indiscutida trascendencia. El comienzo del año lectivo para todos los estudiantes del país, es sin lugar a dudas, un hecho que marca una etapa importante en la vida de todas aquellos niños, niñas, adolescentes y también adultos, que vuelven a las aulas.

Nuestro saludo y agradecimiento, a todos aquellos profesionales que día a día tienen la difícil pero reconfortante tarea de educar y que siguen creyendo en la educación, como la única herramienta capaz de fomentar los valores y la formación integral de las personas.

Todo ser humano podrá ser libre si a través de la educación encuentra sus talentos y los desarrolla con pasión y responsabilidad. Después de la familia, los docentes son el puente para que todo niño o adolescente, transite por el camino hacia su propia realización como ser humano.

La educación permite que cada persona encuentre dentro de si, su verdadero propósito y que a través de el, encuentre su libertad. Paulo Freire decía al respecto: “el maestro es, por supuesto, un artista, pero al ser un artista no significa que él o ella puede hacer el perfil y dar forma a los estudiantes. Lo que hace el educador en la enseñanza es hacer posible que los alumnos se conviertan en sí mismos”. Por ello a todos los docentes que en estos días reciben a sus alumnos, un profundo y merecido agradecimiento a su labor y entrega, y a su capacidad de ayudar a cada chico, a descubrir sus propios talentos.

A este acontecimiento, se suma la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, por lo que va también nuestro saludo y respeto a todas las mujeres que a pesar de tantos obstáculos, continúan en la lucha por sus derechos.

Es justamente en este momento de la historia quizá, que la mujer comienza a lograr parte de sus socavados derechos que desde hace siglos ha luchado por conseguir y aun así, y a pesar de haber conseguido parte de las reivindicaciones por las que las mujeres vienen trabajando, en tiempos presentes, sigue existiendo la discriminación y la violencia, sobre el sexo femenino. A pesar de todo el trabajo realizado, aún queda mucho por hacer en lo que respecta al valor que toda mujer tiene, en una sociedad todavía con preocupantes tintes machistas.

MUJERES DESTACADAS| Para relacionar ambos acontecimientos, educación y mujer, nos interesó buscar ejemplos de mujeres que a pesar de las dificultades, creen en ellas como verdaderas artífices de una educación para todos, que de sentido a la vida de muchas personas. Los derechos de la mujer desde todos los ámbitos de la sociedad, así como la educación como un verdadero puente a la libertad, integración e independencia de las personas, son pilares que sostienen y hacen posible la existencia humana, enriqueciéndola a través de sus acciones.

Cada mujer desde sus diferentes roles en la sociedad, ha tenido que derribar barreras que le han impedido desarrollar su verdadero potencial, en un mundo donde el patriarcado se sigue perpetuando, a pesar de que se manifieste lo contrario.

Las que han logrado entender su verdadero potencial, han podido destacarse, desde sus acciones y ser ejemplo para otras, mostrando que sí se puede.

Tres destacadas mujeres, han logrado, a través de su trabajo, ser condecoradas con un importante premio que ha sido entregado a docentes que han dejado una huella importante como hacedoras de la vida, que, desde la educación, han logrado parte de la transformación que la sociedad requiere.

A través de un merecido reconocimiento, a nivel mundial, se instauró un premio entre aquellos docentes que ayudan a cambiar situaciones de vulnerabilidad pero, más allá del premio en cuestión, lo que se intenta es destacar a maestros y profesores, que desde su tarea educativa, hayan marcado una diferencia en cuanto a procedimientos, dedicación y aportes a una determinada comunidad.

Este premio, el Global Teacher Prize, también conocido como el Nobel de la enseñanza, se otorga al mejor educador del año, y con ello se busca conocer historias inspiradoras que muestren a la educación como el único gran impulsor del cambio social, con las mejores prácticas pedagógicas alrededor del mundo.

El galardón, es otorgado por la Fundación Varkey, organización privada sin fines de lucro cuyo lema es “cambiando vidas a través de la educación”. Su principal objetivo, es reconocer y premiar a las mejores prácticas pedagógicas del mundo y hacer conocer a aquellos profesores que están haciendo un aporte significativo en la educación, bajo iniciativas y aportes propios, más allá de los sistemas establecidos de la educación convencional.

Maggie MacDonnell es la tercera persona que logra la distinción, después de la maestra palestina Hanan al Hroub en 2016 y la norteamericana Nancie Atwell en 2015, las que se entendió, han apostado al cambio social, desde sus respectivas estrategias, basadas en una educación integradora e integral de las personas.

MacDonnell fue elegida entre más de 20 mil candidatos postulados, distribuidos entre 179 países, como “Mejor maestra del mundo en 2017”, en marzo del pasado año, por su labor “cambiando la vida de sus estudiantes y transformando a su comunidad, y por convertir los problemas de los alumnos en soluciones”, de acuerdo a lo que entendió el jurado de este importante premio a nivel mundial. El anuncio de su consagración fue realizado por el astronauta Thomas Pesquet en directo desde la Estación Espacial Internacional.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau, felicitó a la profesora, expresando “destacamos el valor de la profesora para realizar cosas extraordinarias en circunstancias excepcionales. Has hecho una demostración de grandeza corazón, de voluntad y de imaginación. Gracias, Maggie”, manifestó Trudeau.

La profesora al recibir el premio dijo “cualquiera de los otros nueve profesores que han llegado hasta esta final, podría haber ganado, lo que hay que subrayar aquí es que es una manera de decirle al mundo que los profesores importan”, agregando “Como maestra en una pequeña comunidad del Ártico, tu día nunca termina. Las puertas de la escuela pueden cerrarse, pero la relación con tus alumnos es continua, ya que compartes la comunidad con ellos. Mi rol es mostrarles que las oportunidades están para crearlas y que ellos pueden alcanzar sus ambiciones. Me siento muy orgullosa de mis estudiantes”, concluyó MacDonnell.

La maestra puso énfasis en la importancia de educar en comunidades indígenas. “Enseñar es, en cualquier caso, una experiencia mucho más profunda que estar en clase con los alumnos, significa establecer una conexión con los chicos/as, participar de sus inquietudes y, en este caso, al ser una comunidad indígena distinta a mi origen, supone también una forma de aprender, de enriquecerse”.

AVENTURARSE |La docente de 37 años, ha dedicado varios años de su vida a la enseñanza en el norte de Quebec, en una comunidad indígena a la que sólo es posible llegar por vía aérea. Su puesto de trabajo no fue un lugar convencional, Salluit, es una comunidad esquimal de la etnia Inuit del estado de Québec, remoto pueblo ubicado en el Ártico canadiense, en donde las temperaturas pueden llegar a los -25° C, y donde sus 1.300 habitantes conviven a diario entre el hielo y la nieve.

Se crió en Nueva Escocia y desde pequeña se interesó por el tema de la educación y el poco acceso que tenían varias comunidades pobres en todo el mundo. Eso la llevó a dar clases en varios países de África. Luego decidió volver a su país y trabajar con una de las comunidades más vulnerables y con escasos servicios, como lo son los pueblos indígenas.

Así que decidió trasladarse al pequeño poblado de Salluit, región inhóspita del Ártico, caracterizada por tener ambientes extremos y aislados, con vientos muy fuertes y temperaturas bajo cero, gran parte del año.
Consideró MacDonnell que para hacer honor a su título de profesora “era necesario dejar la comodidad de la ciudad y enseñar donde es verdaderamente necesario, donde la gente está aislada y donde no llegan especialistas de ningún tipo”. Lleva más de seis años viviendo en ese lugar y ha logrado importantes cambios entre los habitantes de Salluit.
Allí, los niños y jóvenes son muy vulnerables a esas duras condiciones de vida con respecto al clima pero también, a otras aspectos que han marcado duramente durante siglos a esta alejada región.

Entre sus alumnos hay una alta tasa de suicidios, elevados niveles de abuso sexual y embarazos no deseados. Comenta la docente que “solo en los últimos dos años, he visto cómo una decena de jóvenes se suicidaban porque habían desistido de vivir. Se iban a la tundra y se quitaban la vida”, explicó emocionada al recibir el premio.

El mal clima y el aislamiento, provocan graves consecuencias en la conducta de los jóvenes. Expresaba la maestra: “además del suicidio, se da una alta tasa de criminalidad, abuso sexual, violencia de género, embarazos adolescentes y depresiones”. MacDonnell viene trabajando con estos chicos, priorizando las situaciones más graves y de acuerdo a sus declaraciones, ha logrado reducir el ausentismo al centro escolar, así como el rendimiento, en un alto porcentaje.
Entiende la docente que “la enseñanza representa la vía ideal para conectar con los jóvenes y tener la oportunidad de entender sus realidades, y diseñar programas para ayudarlos a alcanzar sus metas”, expresaba.

Además del reconocimiento por parte de los organizadores del Global Teacher Prize a su labor, recibió por parte de estos, un millón de dólares, los que ya tiene destinado a la promoción y apertura a programas de protección ambiental en esa región tan inhóspita del planeta, que ayuden a mantener las tradiciones culturales de la población esquimal de la zona.

El reconocimiento también es hacia los métodos innovadores que MacDonnell utiliza en sus clases. En ellas, plantea proyectos a sus alumnos, siempre vinculados al entorno. “Desde la concientización por el cambio climático, que está afectando muchísimo a esa zona del Ártico, hasta cuestiones culturales o de tradición, como la práctica del kayak”, explica.

MacDonnell cree que a través de la educación, se puede hacer frente a varios de los problemas sociales que enfrenta no sólo esta comunidad inuit del norte de Quebec, sino todas las comunidades indígenas de Canadá y otras regiones postergadas.

Presenta un enfoque comunitario, de organización de espacios como comedores comunitarios, trabajo con los jóvenes para la prevención del suicidio, así como paseos por los parques nacionales, para que los jóvenes reflexiones sobre el rol que la naturaleza juega en sus vidas.

De esta forma ha podido lograr un cambio radical entre los jóvenes y sus familias, impulsando una vida sana, donde el deporte y la alimentación saludable, juegan un rol fundamental.

Para revertir la situación de este lugar, la profesora creó un programa que se basa en tres líneas generales: “motivar a los jóvenes a estudiar, integrándolos en programas que sean de su interés personal, como la cocina, la construcción o la mecánica” por un lado; También motivas a que sus talentos sirvan para mejorar la comunidad: profesora y alumnos crearon un comedor comunitario, en el que todos los días preparan menús saludables para toda la comunidad escolar pero también para las personas más necesitadas del pueblo. También se creó un centro de deportes, el que se ha convertido en un centro de distención y pasatiempo para jóvenes y adultos. A esto se le sumó la creación de una tienda de segunda mano, donde la comunidad puede adquirir productos en perfecto estado a un bajo precio, ya que lo que llega al lugar lo hace por avión y los precios se encarecen mucho.

Por último MacDonnell, se abocó a que los jóvenes lograran la seguridad en sí mismos, buscó devolverles la autoestima a través de herramientas que les permitiera crecer como personas, quererse, cuidar sus cuerpos y mentes a través del deporte y una alimentación sana. Finalmente, para tratar los temas de abuso sexual, violencia de género y embarazos adolescentes, MacDonnell trabaja directamente y de forma personalizada con las niñas, donde busca empoderarlas, dándoles clases de educación sexual, métodos anticonceptivos y distintas materias para derribar el machismo” concluyó la maestra.

En ocasión del otorgamiento del premio Global Teacher Prize en 2016 a la maestra palestina Hanan al Hroub, expresó Stephen Hawking, “para que cada mente desarrolle su máximo potencial, se necesita una chispa, la chispa que encienda el ansia de investigar, la chispa de la emoción y la pasión. Todas esas chispas vienen de un maestro…”.

 

Por Yudith Píriz