Comunidad “Nómade” publicó informe sobre violencia de género en cuarentena

En los últimos días se publicó un trabajo titulado “Violencia en casa” que encara las “dinámicas al interior de los hogares en contexto Covid-19”. El estudio fue elaborado por Nómade comunidad consultora en conjunto con la Intersocial Feminista; la consulta se realizó online y en forma voluntaria, respondieron un total de 1975 personas de todo el país a través de las redes Facebook e Instagram.

El estudio expresa, aludiendo a una publicación reciente de la Escuela Andaluza de Salud Pública de la Universidad de Granada, que “la evidencia constata que las crisis sanitarias conllevan desigualdades, o más bien, se ceban con las ya existentes”.

El trabajo expone datos sobre las mujeres que transitan actualmente situaciones de violencia de diferente tipo y establece que “se presentan resultados sobre sus necesidades y se evidencian las redes a las que recurren para pedir ayuda”.

CATEGORIZACIÓN | El primer punto del formulario abordó la categorización sociodemográfica. Las respuestas correspondieron en un 17,3% a personas entre 18 y 29 años, 42% entre 40 y 49, 28,2% entre 50 y 64 y el 12,1% de las respuestas fueron de mayores de 65 años.

En cuanto a la zona de residencia de quienes respondieron la encuesta, el 47% son de Montevideo y el 53% del interior. Respecto al nivel educativo, el 13,1% indicaron un nivel bajo, 40,5% un nivel medio y el 46,4% un nivel alto.

Vale destacar que el trabajo fue realizado online y con participación voluntaria y autoadministrada, eso puede tener su incidencia en el bajo número de personas mayores de 65 años que no tienen muy incorporado el uso de redes sociales.

Respecto a la ascendencia étnica, el 82,4% correspondió para la categoría “blanca”, 7.8% para “indígena” y 6,2% a “afro o negra” y en cuanto a la discapacidad sólo el 2,2% dijo encontrarse actualmente en una situación de discapacidad.

VIOLENCIA | Ante la consulta concreta ¿Vos o alguien de tu entorno ha sufrido una situación de violencia? El 20,3% respondió que sí, el 78,3% dijo que no y el 1,4% prefirió no responder. Sobre este último dato el estudio señala que “puede tener que ver con una de las principales dificultades que conlleva el trabajo con mujeres que han pasado por situaciones de violencia”.

En el análisis se sostiene que, según la experiencia de la Intersocial Feminista “una de las principales dificultades en la atención de mujeres que se encuentran en este contexto tiene que ver con reconocerlo (por lo socialmente naturalizado que está en función de los roles tradicionales de género y los sentimientos que se ponen en juego, entre otras cosas)”.

Buscando hacer foco en las respuestas afirmativas y en las que prefirieron no responder, se les  preguntó ¿Estás viviendo en estos días alguna situación de violencia? El 19,4% respondió que sí, el 3,6% prefirió no responder y el 77% respondió “no, en donde vivo no se generan situaciones de violencia”. En función de lo que dijimos antes, el análisis incluye las respuestas afirmativas junto con las que optaron por “prefiero no responder” y se sostiene que serían un total de 90 mujeres, eso es el 5% de ese subgrupo y el 23% del total de 1808 mujeres que abarcó la muestra.

En cuanto al grupo de mujeres que respondiendo estar viviendo situaciones de violencia, el 40,1% es de Montevideo y el 59,9% del interior, un 19,9% tienen entre 18 y 29 años, el 54,1% entre 30 y 49 y el 26,2% entre 50 y 64 años. El nivel educativo del 14,3% es bajo, 46% de nivel medio y 39,6% de nivel alto.

En el análisis de esos datos el grupo multidisciplinario establece que “en primer lugar, aparece una concentración más marcada hacia el interior del país que la que presenta la muestra total de casos (donde interior representa al 53%). En relación a la edad, no existen casos por sobre los 64 años y las mujeres se concentran fuertemente en el segmento que va de 30 a 49, alcanzando un promedio de 40 años de edad, cinco años menos que lo observado en la muestra total”.

En cuanto a la zona de residencia, 17,4% son de la zona noroeste (Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro y Soriano), 16,9% de la zona centro (Durazno, Florida, Flores, Colonia, San José, Lavalleja), 13,6% de la zona noreste (Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo, Treinta y Tres, Rocha), 12,1% de la zona este (Canelones-Maldonado) y 40,1% de Montevideo.

EDUCACIÓN | Cuando se consulta en detalle sobre el máximo nivel educativo alcanzado, el 6,1% respondió Primaria, el 3,5% Ciclo Básico de Secundaria, UTU o liceo militar incompleto. El 4,8% tiene el ciclo básico completo, el 8% tiene bachillerato incompleto, el 11,7% bachillerato completo, el 26,5% educación terciaria incompleta, el 22,5% educación terciaria completa y el 17,2% estudios de posgrado.

Las analistas observan que “estas mujeres se concentran fuertemente en niveles educativos altos: en total, dos tercios de ellas (66,1%) presentan educación terciaria incompleta, completa o estudios de posgrado. Esta concentración es un poco menor a la que presenta la muestra general, donde el 70% de mujeres se concentra en estos tres niveles”.

Con respecto a la composición familiar, la mayoría (56,9%) declara tener hijos/as, siendo lo más frecuente tener uno o dos. El equipo resalta “el alto porcentaje de mujeres sin hijos. De acuerdo a la experiencia de organizaciones que trabajan la temática, la tenencia de hijos/as es un factor que puede dificultar la salida de una situación de violencia. En ese sentido, resulta interesante el alto porcentaje de mujeres sin hijos (43,1%) que declaran estar pasando actualmente por una situación de violencia”.

TIPOLOGÍA | La mayoría de las mujeres que declaran estar atravesando una situación de VBG, un 68,4%, respondió psicológica, un 9% patrimonial, 7,2% económica, 7,2% prefirió no responder, 5% dijo otra, 2,7% violencia física y 0,7% no declara tipo de violencia.

En cuanto a las necesidades que declaran las mujeres en situación actual de violencia, el 44,2% respondieron contención emocional, el 17,8% empleo, 16,9% dinero, 6,5% vivienda, 6,2% asesoramiento legal, 4,5% salud, 4,1% alimenticias.

En este punto el equipo señala que “es probable que el alto porcentaje que alcanza la categoría de contención emocional tenga que ver con el hecho de estar pasando por una situación de violencia actualmente” y que “esto puede verse agudizado por el actual contexto de crisis sanitaria y confinamiento”.

De todas formas, es importante rescatar que, “agrupadas, las necesidades materiales alcanzan un 45,3% y reflejan alguna demanda vinculada al empleo, el dinero, la vivienda o las necesidades alimenticias”.

SERVICIOS | Entre las casi 2000 personas que respondieron la encuesta, el 83,2% dijo conocer los servicios que brinda el Estado para requerir ayuda ante situaciones de violencia dentro de su casa, el 16% dijo no tener idea y el 0,6% prefirió no responder.

Sin embargo, a la hora de pedir ayuda, prácticamente 1 de cada 2 mujeres (46,7%) pide ayuda en primer lugar a personas cercanas (amigos, amigas seguido por familiares con quienes viven o no y vecinos y vecinas), frente a 1 de cada 4 (26,7%) que recurre a servicios formales, estatales o privados, el 26,7% acudió a redes formales de atención (08004141, 911 y servicios personalizados presenciales), el 2,2% dijo no haber solicitado ayuda a nadie, el 3,3% respondió otro y el 21,2% prefirió no responder.

Al equipo de Nómade le llama nuevamente la atención “el porcentaje alto de mujeres que declaran que prefieren no responder o no contestan. Así, se puede afirmar que en general, frente a situaciones de violencia psicológica, económica, física, las mujeres que solicitan ayuda recurren en primer lugar a sus círculos más cercanos”.

RESPUESTA | El 89,2% de quienes respondieron la encuesta dijeron conocer los servicios que brinda el Estado para pedir ayuda ante una situación de violencia dentro de sus casas. Entre ellas se les preguntó qué servicios conocía, el 36,9% mencionó el 08004141 o *4141, líneas 0800 y servicios telefónicos. El 15,6% mencionó organizaciones como Inmujeres, Infamilia, Mides, el 12,6% mencionó el 911, el 9,9% unidades especializadas en violencia doméstica y de género (UEVDG).

Tal como se observa, la gran mayoría de los servicios nombrados (64,7%) corresponde a servicios especializados de atención, donde alcanza un porcentaje muy relevante (36,9%) la respuesta asociada a líneas telefónicas de atención, refiriéndose principalmente al 0800 4141.

Es importante señalar que un 24,7% nombra servicios de índole policial y un 12,6% menciona el servicio 911. En ambos casos no se trata de servicios especializados para situaciones de violencia sino más enfocados en temas de seguridad.

EVALUACIÓN | Respecto a la evaluación de los servicios que conocían, el 2,6% dijo que eran muy suficientes, el 14,5% suficientes, el 21,1% ni suficientes ni insuficientes, 43,3% insuficientes, 6,6% muy insuficientes, 11,9% prefirió no responder, 1 de cada 2 (49,9%) considera que estos servicios son insuficientes o muy insuficientes.

Respecto a lo adecuado de tales servicios, el 3,3% los calificó como muy adecuados, el 29,9% adecuados, el 29,9% ni adecuados ni inadecuados, el 18,6% inadecuados, el 3,1% muy inadecuados y el 15,1% prefirió no responder. Esto indica que un total del 33,2% cree que los servicios son adecuados o muy adecuados en tanto el 21,7% cree que son inadecuados o muy inadecuados, es alto el porcentaje de 29,9% que no se define ni adecuados ni inadecuados, lo que a juicio de los responsables del estudio “da una evaluación negativa por parte de aquellas mujeres que declaran conocerlos”.

CONCLUSIONES | El estudio concluye que la violencia psicológica es la que sufren en mayor proporción las mujeres que declararon estar en situaciones de violencia. Asimismo, la contención emocional es la necesidad principal de estas mujeres que piden ayuda en primer lugar a una persona cercana. Las mujeres encuestadas conocen los servicios del Estado en gran medida y catalogan tales servicios como insuficientes e inadecuados.

Finalmente, se establece como necesario “pensar nuevas estrategias para el abordaje de las situaciones de violencia” y que ello implica “contemplar el carácter social estructural y multidimensional de este fenómeno, es decir, entenderlo como consecuencia de las desigualdades entre los géneros”.

Se afirma también que “muchas veces las mujeres que están en situaciones de violencia no las perciben y esto dificulta abordar el problema” y que “es necesario construir un marco” de acciones que “problematicen la construcción social de los géneros y sus relaciones”.

El estudio permite focalizar y tener en cuenta las necesidades y las características de las mujeres que se encuentran en situaciones de violencia, desde ahí se podrían diseñar estrategias de salida y acciones que trasciendan el actual contexto de confinamiento y crisis sanitaria.

Queda mucho por hacer, resultaría fundamental “la producción de información relativa a los agresores para construir insumos que permitan diseñar políticas públicas y acciones dirigidas también a estos segmentos”.

 

Por Jorge Gambetta.