Cine, teatro, trabajo social: las distintas facetas del actor Rafael Soliwoda

Quizás todavía algún lector recuerde sus habilidades deportivas cuando defendía a Campana o a la Selección de San José, pero en los últimos 15 años Rafael Soliwoda ha consolidado su carrera fundamentalmente en teatro, televisión y cine, lejos de los botines que seguramente conserva colgados en algún lugar especial.

Un ex compañero de la Escuela del Actor, el también uruguayo Nicolás Furtado le recomendó para un casting que seleccionaba actores para la segunda temporada de El Marginal, una serie televisiva argentina de gran suceso y que representaba la conflictividad de una cárcel. Allí logró personificar el personaje de Ontiveros, uno de los guardias de la penitenciaría.

MARGINAL | “El Rape” estuvo entonces una estadía de algunos meses en Argentina; sobre aquella experiencia dijo que “fue muy interesante, había viajado pero nunca había vivido en otro país, vivir solo allá fue algo interesante como investigación personal, en lo artístico tuve la experiencia de El Marginal que fue positivo, me abrió las chances como para volver a trabajar con la productora, eso puede suceder este año o el que viene, además hice algunos castings, pero es difícil entrar en lo que sería el circuito artístico”.

En cuanto a su participación en el rodaje de El Marginal el actor agregó que “fue bastante impresionante para mí, obviamente que en materia de producción están a otro nivel en recursos, pero lo que más me impresionó, además de acceder a un bocadito en una serie que ha sido muy vista y ha tenido mucha repercusión, fue entrar a la (ex) cárcel de Caseros, es un lugar que está deshabitado, se usa como locación para filmar, pero fue impresionante entrar y percibir la energía y la densidad que quedó dentro de esas paredes”.

Respecto a su papel en la serie agregó que “la otra locura fue participar de un rodaje de esa magnitud y con actores muy grosos, en realidad me quedé con ganas de más, porque el primer día estaba algo nervioso, luego en los otros tres días siguientes me empecé a sentir más cómodo y cuando le estaba tomando gustito me mataron (se ríe)”. Esto alude a la escena, promediando el episodio 2 de la serie, en la que Diosito (Nicolás Furtado), pasado de drogas, apuñala a Ontiveros (Rafael Soliwoda) cuyo cadáver luego, para desaparecerlo, lo convierten macabramente en relleno de empanadas.

REALIDAD | El retorno de Rafael Soliwoda a Uruguay tuvo que ver con otro conocido del teatro, este más cercano, Fernando Parodi le acercó el texto de Dinamarca y pronto comenzaron a ensayar, pero además recibió la propuesta para incorporarse al colectivo “Nada crece a la sombra”, para brindar talleres de teatro a la población privada de libertad en el Comcar.

Tener la posibilidad de vivir la realidad de un centro penitenciario fue una propuesta que Soliwoda no dudó en aceptar. Su experiencia en la ficción televisiva tendría chances de confrontarse con la cruda y cotidiana vida real de las personas privadas de libertad. El actor dijo que “es como que la vida te va poniendo en los lugares adecuados, que de alguna forma vas intencionando y eligiendo, lo de ‘Nada crece a la sombra’ surgió porque con Denisse Legrand, que es la coordinadora del colectivo, habíamos compartido un trabajo en un video clip hace unos años, junto a La Teja Pride”.

Soliwoda agregó que al recibir la invitación de Legrand “como iba a estar unos meses acá por la obra, podía a la vez aportar a este equipo que es una gente hermosa, increíble, un grupo de unas 25 personas que hacen un trabajo muy digno, llevando estos proyectos socio-educativos a las personas privadas de libertad que están en condiciones nefastas, a cualquiera de nosotros nos puede suceder una situación que nos lleve a un ambiente carcelario y no se la deseo a nadie, porque es muy difícil que de allí pueda salir una mejor persona”.

En cuanto al sistema penitenciario, Soliwoda dijo creer que “la mayor parte del problema es que la sociedad les estigmatiza de una, lo más fácil es decir que a estos pichis hay que matarlos a todos o que se pudran en la cárcel y me parece que no es así, lo dice la experiencia de otros países y está más que estudiado de que esta forma no es la forma”.

Entre los paralelismos entre la ficción y la realidad de las cárceles, Soliwoda dijo que “hay muchas cosas similares, hay mucha crueldad, en El Marginal hay mucho de la realidad, el tema es que cuando interpreto ficción sé que es ficción, y que la gente lo consume, la realidad es más fuerte, es lo que no queremos ver y es el gran debe que tiene la sociedad para al menos reconocer, entender, investigar, asesorarse, leer, y no quedarnos en la corta y la chiquita de que lo mejor es encerrarlos para que se mueran allí”.

Agregó que “hay que ponerse en el lugar donde te tocó nacer, el contexto, qué educación tuviste, si comiste bien, si tuviste hijos que mantener y no tenías recursos, es demasiado complejo el tema como para decir que hay que encerrarlos o matarlos a todos, o que la solución es militarizar, está comprobado que eso no soluciona nada, ojalá podamos ser una parte de este cambio necesario que necesita el sistema penitenciario y sobre todo la conciencia social, que la gente se informe de otra forma para no caer en esos facilismos”.

DINAMARCA | Sobre el próximo estreno de Dinamarca en la Sala Savala Muñíz del Teatro Solís, Soliwoda dijo que “a Fer le llegó el texto, me lo comentó y lo vimos, me gustó mucho y nos entusiasmamos, se ganó un fondo de Iberescena que financia una parte del proyecto, es un texto de Luisa Cunillé, una autora catalana que hace un gran trabajo, tiene varias obras que se están moviendo en España donde es muy reconocida a pesar que tiene un perfil muy bajo, ahora estamos en pleno ensayo, hay dos personajes, la actriz es Gloria Demassi, una genia que aceptó sin muchas vueltas, leyó la obra y le gustó”.

Sobre la obra, el actor dijo que “es un vínculo madre e hijo que se desarrolla en una habitación, el disparador es una carta que llega dirigida a la madre, es un guiño directo de la autora a los personajes de Gertrudis y Hamlet, tal vez con un contexto más cercano y a veinte años de la muerte del padre, allí surge el conflicto vincular de estos dos personajes”.

Sobre su personaje “El Rape” dijo que “me viene costando mucho, porque requiere ese paralelismo con el conflicto existencial que sería Hamlet y no me ha sido fácil y no me está siendo fácil, es la verdad, pero seguimos ensayo tras ensayo tratando de desentrañar estos personajes, vamos encontrando y esperamos que en este resto del mes que nos queda poder alcanzar el detonante de los personajes y de la historia, vamos por buen camino”.

Soliwoda ya ha trabajado varias veces con Parodi, pero será la primera vez que comparta cartel con Gloria Demassi, el actor destacó que “el resto del equipo también está divino, diseño, música, está Diego Porras que nació acá en Libertad pero hace años vive en la Argentina, es el que está haciendo la música y quién la va a ejecutar,   el iluminador es Juan Piazza, Camila Chichet haciendo el diseño gráfico, Francisco Ancheta participó en audiovisual y fotos, Juan Lema, Aldo Pérez, Paula Villalba en vestuario, Cecilia Bello otra muy buena diseñadora, Claudia Sánchez la productora, tenemos un gran equipo, estamos ensayando en el Centro Cultural de España (CCE) que nos dio tremenda mano al cedernos el espacio, allí se abrió el 25 de julio una muestra sobre Dinamarca, exponiendo el proceso de trabajo, contando un poco sobre la autora, es una muestra abierta que estará en el piso dos del CCE hasta fin de mes”.

Tras su presentación en el Teatro Solís el 30 y 31 de agosto y 1, 6, 7 y 8 de setiembre a las 20 y 30 horas, Dinamarca se presentará en Buenos Aires para cumplir también en la vecina orilla un ciclo de presentaciones programadas.

 

Por Jorge Gambetta.