Alzheimer: cerebros que se apagan

En los pasados días, se conmemoraron dos fechas importantes, que tienen en particular, una triste y cada vez más alarmante relación. El 1 de octubre, se celebró el día del adulto mayor, mientras que en el pasado mes de setiembre, más precisamente el 21 de setiembre, se conmemoró el Día Mundial del Alzheimer. Esta fecha fue elegida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer (ADI), como forma de concientizar y ayudar a prevenir esta enfermedad mental, teniendo en cuenta que el Alzheimer ya está considera como la nueva epidemia del siglo XXI. Es un problema de todos, pues la dependencia que genera afecta no sólo al enfermo, sino a todo su entorno más cercano.

Y justamente decimos triste relación, porque es una realidad que cada vez más personas la viven entre sus adultos mayores, enfrentando una etapa que marca profundamente, a las personas que acompañan este momento de la vida de un familiar.

Como homenaje, nuestro reconocimiento muy especial, a tantas y tantas personas, seres anónimos que día a día, enfrentan con coraje y valentía, una de las tareas más sacrificadas y complejas, como la de convivir con adultos mayores y en muchos casos, con una de las patologías más difíciles de manejar.

TRABAJO | Una de las especialistas que ha tratado este tema es Rita Bresnahan, la que a través de su trabajo, ha intentado transmitir su experiencia con esta enfermedad.

En su libro, “Alzheimer. Para acompañar a los que amamos”, la especialista da su enfoque de una enfermedad que provoca dolor e impotencia, a quienes están al cuidado de estos pacientes.

Rita Bresnahan, hoy ya retirada, fue una Educadora y psicoterapeuta estadounidense, cuyo trabajo se ha extendido durante los últimos treinta años. Rita vive en Seattle, Washington, EE.UU., desde hace más de veinte años y ha dirigido más de cien talleres en diversos ambientes bajo el título de “La ancianidad como viaje espiritual”.
Para ella, su madre se convirtió en una gran maestra, como afirma en sus charlas.

En carne propia vivió la experiencia de cuidar a una persona con Alzheimer, su propia madre. Cuando le diagnosticaron esta enfermedad a su madre, vivió duros momentos pero ante el dolor, resolvió tomar otro camino, no desesperar y utilizar su experiencia como Psicoterapeuta para enfrentar un viaje para muchos aterrador.

En algunas de las entrevistas realizadas a la especialista, habló de su experiencia y la problemática que padecen los adultos mayores, así como los que están a su cargo.

Asegura la Psicoterapeuta que el hecho del cuidado de un enfermo de Alzheimer, siempre conlleva un fuerte presión emocional, por lo que se necesita una predisposición y amor especiales para hacerle frente.
De acuerdo a lo que expresa Bresnahan, “nadie sabe a ciencia cierta lo que ocurre en su cerebro, ni tampoco cómo se siente. Sin embargo, podemos intuir que además de indignada debe sentirse confundida, desorientada y frustrada. Quizás se sienta sola y poco querida. Por todo ello, ser amable es la mejor ayuda que se le puede ofrecer.”.

En su Libro, realiza un enfoque orientado principalmente a ayudar a que las personas puedan lograr esa conexión fundamental para tratar a los familiares con Alzheimer. Entiende que, sin lugar a dudas, la experiencia con personas con esta patología, le cambia la vida a una persona, “A mí principalmente me dio una perspectiva y un entendimiento que no habría tenido si sólo me hubiera informado a través de libros”.

La obra está formada por una serie de historias cotidianas basadas en las visitas que la autora hacía a su madre afectada de Alzhéimer pero por sobre todo, cómo estas tuvieron para ella, un significado espiritual y emocional en la vida de ambas. “En la descripción de todas ellas la gracia sanadora, parece posible en medio de la dolorosa enfermedad. Así, la salud se entrelaza con la libertad para formar el antídoto ante las circunstancias adversas”.

La Psicoterapeuta quiso en su libro ir más allá del Alzheimer, y para ello, recrea la peregrinación de madre e hija juntas, bien unidas, para hacer frente y desafiar los estereotipos sobre esta enfermedad y para ello, cuenta Bresnahan, buscó desplazar el énfasis puesto en esta dolencia, en un camino que va desde el miedo al amor incondicional.

Con su libro también, ha intentado desmitificar la afirmación que subyace en la sociedad, que dice que cuando la gente pierde su capacidad física y/o intelectual, se convierte en una carga y deja de tener valor. “Una falacia que simplifica al ser humano a sus cualidades operativas; y omite sus cualidades íntimas, afectivas y emocionales. Cuando éstas últimas son necesarias para completar la identidad genuina e intransferible de un individuo”, dice la Profesional. .

Es por ello que Bresnahan centró su trabajo en un Libro que fuera más allá de lo ya conocido, de las estadísticas, consejos y técnicas para hacer.

Va más allá porque explora niveles más profundos de significado y preguntas a responder, como por ejemplo, “ ¿cómo puedo encontrarle sentido a esto? ¿cómo puedo enfrentarme a esta enfermedad sin perder la relación de amor con mi ser querido?” Al escribir su libro “Alzhéimer. Acompañar a quien amamos”, plantea que ante la enfermedad, el tratamiento que sigue siendo fundamentalmente es la práctica del amor. La autora, Rita Bresnahan, anima a que los familiares “desplacen su centro de atención de aquellas cosas que se encuentran ausentes por la enfermedad, hacia aquellas que están presentes. Así como enriquecer la relación con el afectado a través de la alegría y la vivencia del ahora”.

Explica que desde su experiencia, logró una gran sabiduría y amor por su madre, con todos los momentos tanto buenos como difíciles, de los que aprendió mucho, comenta Bresnahan. “Los momentos difíciles seguirán existiendo por el deterioro y las limitaciones que conlleva esta patología. Sin embargo, desplazando el énfasis desde el bloqueo a la oportunidad, pueden producirse imprevisibles beneficios espirituales en familiares y amigos”, dice Bresnahan.

Explica que muchas cosas cambian en los enfermos de Alzhéimer, pero que el adaptarse desde el amor, hacen de la convivencia, una nueva forma de encuentro.

“Muchos pacientes de Alzhéimer no pueden mantener una conversación coherente, no siguen un razonamiento lógico, pero sí son receptivos al discurso de las expresiones cariñosas y las caricias de aprobación. Y es que en el amor no hay juicios a las lagunas que provoca una afección”.

Habla acerca de practicar el cariño, el abrazo, como forma de encontrar esa conexión con la persona con Alzhéimer.
Bresnahan busca inspirar a los lectores para enriquecer su relación respondiendo a lo emocional, a lo espiritual, sobre todo concentrándose en el presente y siendo conscientes, compasivos y alegres.

Sus frases más elocuentes en cuanto a cómo tratar a estas personas son, “Escucha, escucha”. “Abraza a tu madre”. “Peina a tu abuela”, afirmando que la enfermedad de Alzheimer, puede producir imprevisibles beneficios espirituales a familiares y amigos.

Por su parte, la experta asegura que siempre es importante que las personas que cuidan a estos enfermos “se tomen espacios, para estar fuera de esta situación, aunque sean breves momentos dentro de lo posible, conversar con amigos, caminar, ver películas, o hacer todos los días, alguna cosa que les divierta. Para enfrentar el desafío de cuidar a alguien, primero deben cuidar de sí mismos. Las personas que cuidan de enfermos de Alzheimer suelen respirar mal y contener el aire, lo que aumenta el estrés, por eso es importante tomarse tiempos y espacios donde puedan expresar como se sienten con personas que entiendan y sepan dar otras perspectivas a la situación”.

También expresa que existen algunas medidas preventivas que pueden ayudar mucho en estas patologías, como alimentarse de forma saludable, controlar el estrés y hacer ejercicio, tanto físico como mental.

ESTUDIOS | Se ha definido al Alzheimer como la forma más frecuente de demencia, que trabaja en forma solapada, destruyendo células cerebrales y conexiones nerviosas.

Alrededor de 30 millones de personas en todo el mundo lo sufren y los especialistas muestran preocupación debido a que se trata de una patología que año tras año, muestra un considerable aumento en todo el mundo.

Dentro de las principales recomendaciones para prevenir esta enfermedad, se establece como fundamental no perder la actividad total, estar ocupados hasta edades avanzadas, ayuda a evitar su aparición, en muchos casos. Los científicos del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres analizaron datos de 1.320 personas con demencia.
No encontraron vínculos de la enfermedad con la educación o la ocupación de la persona. Pero sí descubrieron que entre más años de trabajo y más postergaban la jubilación, menos riesgo en la aparición de Alzheimer.
Rebecca Wood, Presidenta Ejecutiva del Alzheimer’s Research Trust, asegura que “cada vez más gente tiene que postergar la jubilación para evitar los apuros económicos, pero esto puede también tener un lado bueno: menos riesgo de demencia”.

Son muchas las investigaciones que establecen esta relación Trabajo-salud, también para evitar otras patologías. Asegura la Especialista que “Lo importante es recordar que además de mantener la mente y el cuerpo activo, es necesario también mantener una vida social activa. Porque lo peor que le puede pasar a un ser humano es mantenerse “vegetando” frente al televisor durante la vejez”, afirma Rebecca Wood.

Asegura que esto puede lograrse manteniéndose mentalmente activo a lo largo de la vida, lo que se conoce como “reserva cognitiva”, con una estimulación mental continúa durante la vejez.

Pero tal como señala la Profesional, no necesariamente hay que tener un empleo pagado para obtener los beneficios de mantener la mente activa.

“Queremos estimular a la gente a mantenerse activa en los años avanzados de su vida. Porque hay muchas cosas que se pueden hacer, aprender cosas nuevas, un trabajo de voluntariado, hacer el jardín, hacer ejercicios de entrenamiento mental y tantas ocupaciones más. Cualquier actividad, vida social y ejercicio físico, son de gran importancia para retrasar los avances de la demencia”, asegura la Especialista.

 

Por Yudith Píriz