A flor de piel

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Una jornada distinta que buscarán que se repita cada año, sus organizadores.

PATRIMONIAL | El domingo la calle 25 de Agosto se vio poblada de público, viendo como más de 20 parejas se iban pasando la “posta” para bailar tango, en una actividad inédita en el país, realizada en el marco del fin de semana del patrimonio.

 

Una jornada distinta que buscarán que se repita cada año, sus organizadores.

 

Por Livia Cedeño

En el marco del día o fin de semana del Patrimonio, el tema elegido este año fue la celebración de los 100 años del tango “La Cumparsita”. Fue en ese marco, que por primera vez en Libertad y en Uruguay, el domingo 8 de octubre, se realizó el evento denominado “posta tanguera”.

Si bien, en sus comienzos el énfasis del Día del Patrimonio estaba en el patrimonio arquitectónico del país, con el devenir del tiempo se comenzó a ampliar la noción para abarcar toda obra material e inmaterial que se valora en el imaginario colectivo.

A la posta, en la historia, se la describe como el conjunto de caballerías que estaban  apostadas en los caminos  a distancia de dos o tres leguas para que, cambiando  los tiros, las personas o el correo pudiesen llegar más deprisa. Esa, junto con el centenario de la Cumparsita, fue la temática que los organizadores le plantearon al Municipio de Libertad para ser partícipes de esta instancia y así se vivió el domingo a la noche.

Al ritmo de la música de Gerardo Mattos Rodríguez y a lo largo de toda la calle 25 de Agosto, decenas de parejas se fueron pasando la posta hasta llegar a la plaza de los 33 Orientales, lugar donde se dio lectura a un poema escrito por la reconocida poetisa Alma del Campo en cuya obra le rezó al espíritu tanguero.

El evento fue organizado por los centros MEC con apoyo del Municipio y llevado a cabo por Rubén Darío Sánchez y Belén Morales, quienes encabezaron el espectáculo. La población apiñada alrededor de los bailarines se emocionaba aplaudiendo y tomando fotografías cada vez que pasaban la posta a una pareja en espera de ella.

Al final del evento, en la plaza, se hizo formal presentación de las parejas participantes por Fabricio Góngora, quien fue el orador de la jornada. Además estuvo presente un conjunto musical a cargo del maestro Alberto Andrade con la participación de Claudia Puerto en la voz.

El objeto del evento, fue revivir las raíces de un pueblo que tiene inscripta esta música en su sangre, de gente rioplatense. En palabras de Góngora, “acá no hay ningún tipo de competencia. En realidad, el espíritu de este evento más que nada, es resaltar el hecho de la fraternidad, de revivir algo que está en nuestra cultura, en un pueblo como este que lo tenemos en nuestras raíces y todos los presentes gozan de esas raíces. Celebrando este ditirambo y sin ningún tipo de competencia, ni nada por el estilo. Es más que nada un grupo humano muy grande, unido para hacer lo que más les gusta, bailar la cultura y rescatar la tradición de nuestra tierra”, dijo.

Es la primera vez que se realiza una posta tanguera en todo el Uruguay, siendo la ciudad de Libertad la privilegiada como pionera de tan honorable evento. Góngora continua mencionando que “la intención es seguir haciéndolo año tras año, aprender de todos los errores. Y que luego esto sea una fiesta quizás a nivel nacional, en todos los departamentos, en todas las ciudades. Porque el tango no tiene lugar, es rioplatense y todos tenemos derecho a vivirlo”.

 

Los uruguayos, al igual que los argentinos son reconocidos a nivel mundial, entre otras cosas por el tango. Se lleva en los genes, es parte de la cultura de los rioplatenses. Es pues no sólo un deseo, si no más bien un deber, el rescatar las tradiciones culturales y musicales. ¿Y qué mejor momento que el día del patrimonio?

 

El tango uruguayo es originario de las zonas bajas del Puerto de Montevideo, bailado en los “conventillos” (típicos complejos habitacionales de la población de escasos recursos) y “arrabales” (agrupaciones de viviendas y comercios en las áreas más populares). Mercados, cantinas, boliches y bailes eran los escenarios para la ejecución de esta danza, que fue revolucionaria en el acercamiento de los cuerpos, proponiendo un juego de seducción y entrega entre los bailarines. El tango canción, algo posterior al instrumental, tomó las expresiones y términos típicos del lenguaje callejero y popular, denominado “lunfardo”.

Si bien en sus comienzos el tango era inaceptable para las clases sociales de mayor poder socioeconómico, a lo largo del siglo XX se lo incorporó como un símbolo de las ricas tradiciones uruguayas y dejó de ser una expresión exclusiva de los sectores populares.

La Cumparsita uno de los tangos más representativos a nivel mundial.  “La anécdota cuenta que él (Gerardo Mattos Rodríguez), en realidad escribió una música para una estudiantina. Cuando su hermana la transcribió a un pentagrama le dijo: ‘Esto es un tango’. Fue en el café La Giralda, en el Palacio Salvo, (el edificio más emblemático de Montevideo) Después cuando comenzó a interpretarla, tuvo un gran éxito internacional y se convirtió en el emblema del tango.

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